Hay cosas que no comprenden muchos.
Uno pasea con ella. No hace nada de especial ni anormal... sólo pasea. Por la costanera, por plazas, quizás. De pronto el día oscurece, y trae consigo vientos un tanto más fuertes. Ella, de pelo largo, sufre las alteraciones a su dedicado alisado, e intenta conservar su forma. Sin percatarse, uno la observa en ese momento mágico e irrepetible. Comienza a grabar (sí, a grabar, como si sus ojos fueran una cámara de video con una memoria de eternidad), tratando de no perder detalle alguno de ello. Ya al terminar, ella puede percibir el silencio incómodo y la mirada de reojo, preguntándote cosas como "¿pasa algo?"... y tú respondes esa excusa barata, esa mentira que no quiere ser notoria : "no, nada..."
Con el tiempo, ya habiendo perdido toda clase de lazos y confianza entre ambos, que fueron siendo transformados en cosas que no pretendieron ser tan... no lo sé, malas... por decir algo. Días, semanas... meses; sin embargo, el detalle épico de ese instante no logra ser erradicado con nada, ni se intenta borrar de alguna u otra manera. La colección total de todos esos segundos es lo que hace a un hombre, suponiendo que el individuo es realmente un hombre noble, es lo que hace que él se ENAMORE de aquélla, entre otros aspectos, pero éste es uno de los principales.
Es un arma de doble filo, claramente. Las que efectivamente logran ese efecto en aquél, lo logran enamorar sin buscarlo siquiera. Ya habiéndose ido, él, aunque tenga buena memoria o no, recordará esos fragmentos de magia y eternidad. Recordará a quienes le robaron y hurtaron (claro, con intimidación o no... si entienden lo que quiero decir) esos segundos de su tiempo.
Concluyendo, es por esto que se dice que el hombre noble no ama siempre, sino por instantes, por segundos. Olvidará fechas, números, fotografías... nombres inclusive. Los años pasarán, con sus tragedias y batallas perdidas... lágrimas en vano, sangre por igual. Y sus ojeras, piel desgastada, piernas que no coordinan su paso, mirar envejecido... y no importará. Esos instantes estarán por siempre, entre acosando su día a día y alegrándole el día monótono, permaneciendo constantes a lo largo de su existencia hasta cuando su mente deje de funcionar... y sus pasos avanzar...
Amo a segundos. Amo a instantes, y por feo que suene, no a una en particular. Al fin y al cabo, me impregno de los millares de fragmentos divinos que existen en todo mi mundo, en toda mi tierra.
Olvidar no es opción. Olvidar no es viable...
Para mi amigo Hernán. Camarada y compañero de batalla... ya nos encontraremos, en tus tierras o en las mías. Pronto compartiremos un par de buenas cervezas, frente a un cálido fuego improvisado, y una noche que no sea citadina, sino estrellada y silenciada... porque no hay mayor emoción más reconfortante que compartir las anécdotas, las historias que nos marcaron en nuestro vivir.
Monday, December 07, 2009
Saturday, December 05, 2009
Delirios y contradicciones...
"Son las 2:30 am.
He paseado unas 2 o 3 veces por la casa, completamente apagada. Muerta de por sí, y un tanto tétrica para algunos. Siento cómo los techos poseen estrellas ahora, inalcanzables, y las paredes agigantan el lugar. Tanto espacio para uno solo... tanto espacio.
Y pensar que alguna vez estuviste aquí... y pensar que lo estás, y quizás no querer pensarlo, pero inevitablemente te siento. Y no, no eres un mal recuerdo... soy yo el que intenta traerte de manera desesperada, porque no soporta la eterna soledad que lo ha demacrado por tantos años.
Son las 2:33 am. En fin..."
He paseado unas 2 o 3 veces por la casa, completamente apagada. Muerta de por sí, y un tanto tétrica para algunos. Siento cómo los techos poseen estrellas ahora, inalcanzables, y las paredes agigantan el lugar. Tanto espacio para uno solo... tanto espacio.
Y pensar que alguna vez estuviste aquí... y pensar que lo estás, y quizás no querer pensarlo, pero inevitablemente te siento. Y no, no eres un mal recuerdo... soy yo el que intenta traerte de manera desesperada, porque no soporta la eterna soledad que lo ha demacrado por tantos años.
Son las 2:33 am. En fin..."
Sunday, November 29, 2009
Buscando trascender...
Varios se han ido. Varios se han perdido. Los he visto marcharse, como hojas secas azotadas por los vientos. A sólo algunos les he llorado. Al resto, a pesar de no alcanzar a conocerlos. les hago una reverencia como signo de respeto. La furia de la vida, en su campo de batalla, les ha arrebatado las existencias a todos ellos, justa como injustamente. Y no, no les importa irse así como así. He sido testigo de los intentos, y algunos exitosos, de permanecer a lo largo del tiempo. Personalmente me encanta la idea de la trascendencia... intento formar parte de en ello. Toos ellos nos dan alguna lección para la vida. Quisiera aprenderlas todas.
No todos se han ido. Están los que, por voluntad propia o resignación, se mantienen fuertes. Sufren, lloran y desangran de desesperación, pero se quedan. También he aprendido con ellos. He memorizado sus palabras tan valiosas, como también la cantidad de lágrimas que han derramado.
He llegado al final de mi línea. Y a pesar de todos los arrebatos que me han hecho, mi sueño de volar sigue de pie.
Quiero volar contigo, sentir la vieja brisa de la mañana al despertar. Desatarme las viejas cadenas de la monotonía, de la maldita rutina. Liberarme de aquél que me impide ser yo mismo.
Si Ella llegase, antes de lo previsto, de lo que yo esperaba... bueno, no le impondré resistencia alguna y le devolveré la sonrisa.
Maldita mundo que ha condenado su propio final. Un final que pareciera ser fantásticamente apocalíptico; sin embargo, ojalá supieran lo que yo sé, y el panorama les será trágicamente sencillo, muy simple de entender.
Por ti, amigo y hermano de mi Camino, quien padece de tanto dolor ahora, a quien le lloré de frente apenas anoche, te dedico algunas palabras... como mínimo:
LUCHASTE POR LO QUE SOÑABAS Y LO CONSEGUISTE. AHORA DEBES LUCHAR POR MANTENERLO VIVO A TU LADO.
Por favor, maestro mío, bríndame un último fragmento de tu infinito.
Te necesito hoy y ahora, más que nunca, cuando todas las oscuridades parecen encerrarme y aprisionarme.
Te necesito hoy y ahora, cuando mi mente ya no puede soportar el pasado de lo que no soy, y mi cuerpo no impone mayor desafío a esos millares.
Te necesito hoy y ahora, cuando mis sueños y anhelos parecen ser desvanecidos lentamente, y mi hermosa Esperanza se va con ellos.
Te necesito hoy y ahora, cuando la interminable y tediosa batalla de la Vida no me da tregua alguna, y Ella no cesa de cruzarse en mi camino, atrayéndome a sus sombríos aposentos, prometiéndome mentiras.
Fly with me forever high,
and with these wings
we'll set the world on fire.
Fly with me, through scorching skies,
you and I, the lie of lies. (Symphony X - Set the world on fire)
Por ti, querido amigo, y por mi querida Esperanza...
Vuelvo a marchar... otra vez...
No todos se han ido. Están los que, por voluntad propia o resignación, se mantienen fuertes. Sufren, lloran y desangran de desesperación, pero se quedan. También he aprendido con ellos. He memorizado sus palabras tan valiosas, como también la cantidad de lágrimas que han derramado.
He llegado al final de mi línea. Y a pesar de todos los arrebatos que me han hecho, mi sueño de volar sigue de pie.
Quiero volar contigo, sentir la vieja brisa de la mañana al despertar. Desatarme las viejas cadenas de la monotonía, de la maldita rutina. Liberarme de aquél que me impide ser yo mismo.
Si Ella llegase, antes de lo previsto, de lo que yo esperaba... bueno, no le impondré resistencia alguna y le devolveré la sonrisa.
Maldita mundo que ha condenado su propio final. Un final que pareciera ser fantásticamente apocalíptico; sin embargo, ojalá supieran lo que yo sé, y el panorama les será trágicamente sencillo, muy simple de entender.
Por ti, amigo y hermano de mi Camino, quien padece de tanto dolor ahora, a quien le lloré de frente apenas anoche, te dedico algunas palabras... como mínimo:
LUCHASTE POR LO QUE SOÑABAS Y LO CONSEGUISTE. AHORA DEBES LUCHAR POR MANTENERLO VIVO A TU LADO.
Por favor, maestro mío, bríndame un último fragmento de tu infinito.
Te necesito hoy y ahora, más que nunca, cuando todas las oscuridades parecen encerrarme y aprisionarme.
Te necesito hoy y ahora, cuando mi mente ya no puede soportar el pasado de lo que no soy, y mi cuerpo no impone mayor desafío a esos millares.
Te necesito hoy y ahora, cuando mis sueños y anhelos parecen ser desvanecidos lentamente, y mi hermosa Esperanza se va con ellos.
Te necesito hoy y ahora, cuando la interminable y tediosa batalla de la Vida no me da tregua alguna, y Ella no cesa de cruzarse en mi camino, atrayéndome a sus sombríos aposentos, prometiéndome mentiras.
Fly with me forever high,
and with these wings
we'll set the world on fire.
Fly with me, through scorching skies,
you and I, the lie of lies. (Symphony X - Set the world on fire)
Por ti, querido amigo, y por mi querida Esperanza...
Vuelvo a marchar... otra vez...
Friday, November 27, 2009
Cediendo...
“Un cielo benigno brilla y enceguece los ojos del pobre moribundo. Se le nota a lo lejos, oculto del sol matutino, bajo unos árboles medio muertos. Sus manos ensangrentadas apenas logran escribir unas palabras.
‘Aquí estoy otra vez, corazón, escribiéndote mientras te extraño en cada letra. ¿Cómo estarás allá arriba, amor? ¿Serán tus brazos o tus alas que me cubren y me entibian?
Ya olvidé el gusto dulce de tus labios, tu tez clara y blanquecina. Perdóname mi amor, por favor. Lo negro aquí es demasiado para mí. Tu luz se ha desvanecido completamente, y la fineza de tu mirar ya no descubre mi sentir. Asumo que sueles pensar en mí, quizás. Espero que así sea… sino esta batalla sin victoria por lograr perderá su verdadero valor.
Te amo, lo sabes. A pesar de los destrozos que ha sufrido mi cuerpo, mi memoria aún no logra fallar. Sí, recuerdo tus curvas a la perfección. Las terminaciones precisas de tu ser, el lugar exacto de cada lunar. Oh amor, si quiero tocarte… sí que quiero…
Cuando brinde el último golpe de mi vieja espada, ¿podré quedarme contigo allá arriba?
Adiós…’
¿Qué habrá de nuevo y bueno para él? Su existir no es más que gritos y gritos. Una balada de espadas y escudos, con cuervos adornando los cielos. Sus graznidos de satisfacción, con sus picos llenos de carne muerta, son la melodía de día y noche en este campo de batalla.
Hoy, no se sabe de su paradero. Dicen en las cercanías que se escuchan llantos en las noches, y gritos en el día…”
‘Aquí estoy otra vez, corazón, escribiéndote mientras te extraño en cada letra. ¿Cómo estarás allá arriba, amor? ¿Serán tus brazos o tus alas que me cubren y me entibian?
Ya olvidé el gusto dulce de tus labios, tu tez clara y blanquecina. Perdóname mi amor, por favor. Lo negro aquí es demasiado para mí. Tu luz se ha desvanecido completamente, y la fineza de tu mirar ya no descubre mi sentir. Asumo que sueles pensar en mí, quizás. Espero que así sea… sino esta batalla sin victoria por lograr perderá su verdadero valor.
Te amo, lo sabes. A pesar de los destrozos que ha sufrido mi cuerpo, mi memoria aún no logra fallar. Sí, recuerdo tus curvas a la perfección. Las terminaciones precisas de tu ser, el lugar exacto de cada lunar. Oh amor, si quiero tocarte… sí que quiero…
Cuando brinde el último golpe de mi vieja espada, ¿podré quedarme contigo allá arriba?
Adiós…’
¿Qué habrá de nuevo y bueno para él? Su existir no es más que gritos y gritos. Una balada de espadas y escudos, con cuervos adornando los cielos. Sus graznidos de satisfacción, con sus picos llenos de carne muerta, son la melodía de día y noche en este campo de batalla.
Hoy, no se sabe de su paradero. Dicen en las cercanías que se escuchan llantos en las noches, y gritos en el día…”
Wednesday, November 25, 2009
Sin salida...
“Una brisa. Un amanecer. Un hombre arrodillado, apoyando su frente a su espalda. Sus ojos cerrados, citando palabras en idiomas antiguos. El rocío de los pastizales humedeciendo las placas de su armadura, purificándola del polvo que acumulaba de hace cientos de días. Una lágrima bailando por su rostro, de mirada arrepentida, mientras sus ojos se dirigen a los cielos que lentamente se oscurecen. Luego, el rugido de odio y fervor se siente a lo lejos, temblando ese campo de nadie, esa tierra muerta. Los truenos comenzaron a resonar en la infinidad de los cielos a medida que los malditos ejércitos marchaban en dirección al hombre solitario. Unas gotas frías cayeron en su rostro, quitándolo del trance de la pronta batalla. Los vientos golpearon fuerte al condenado, sin embargo, su armadura iluminaba. Los gritos de los millares sucumbieron el lugar con temor y miedo, pero el Caballero no retrocedió. El poder de los relámpagos devastó lo poco de vida restante en el extenso valle negro, mas el hombre permaneció inmóvil, ya de pie, sin dejar de observar su destino. De pronto, los cientos de miles aceleraron su paso, mientras uno, aparentemente más grande y fuerte al resto, rugía ordenando los suyos la destructiva carga, apuntando su hacha, bañada en sangre inocente, hacia el pobre ser que yacía solo. Unas cuantas millas los separaban de la gloria y la victoria del mal.
Un recuerdo borró todo rastro de arrepentimiento en el valiente y lo glorificó de honor. El Gran Caballero dejó de sentir el frío de los vientos y la lluvia, a pesar de que éstos eran incesantemente fuertes y no daban tregua al a vida. Una pequeña calidez comenzó a entibiar y abrigar al último defensor de los cielos, mientras él decía en voz baja:
- Te amo
Y comenzó a marchar…”
Un recuerdo borró todo rastro de arrepentimiento en el valiente y lo glorificó de honor. El Gran Caballero dejó de sentir el frío de los vientos y la lluvia, a pesar de que éstos eran incesantemente fuertes y no daban tregua al a vida. Una pequeña calidez comenzó a entibiar y abrigar al último defensor de los cielos, mientras él decía en voz baja:
- Te amo
Y comenzó a marchar…”
Monday, November 23, 2009
Una última vez...
"¿Qué han de imaginar ustedes, patéticos? ¿Qué han de imaginar? Oh, si yo ando y reando tan viejo y cansado, postrado, abatido, casi vencido. Pero no... sigo aquí, sigo vivo, sigo invencible, sigo invicto. Vengan por mí...
Fue hace sólo unas noches, corazón, y aún siento tu arder en mí. Mis músculos se endurecen, mis dientes se aprietan y crujen, mi mirada se agudiza, mi mano aprieta la empuñadura de mi espada, y grito a los cuatro vientos...
Que sea la última batalla. La sangre de los indignos entibian un poco las placas de mi armadura, mientras tu imagen se mantiene constante en mi pensar. ¿Qué queda de mí? No mucho. Mi carne la van demacrando lentamente y sólo atino a aguantar el dolor.
Lo mejor de esa noche, amor mío, fue el borrar rastro alguno de la realidad que me rodeaba, con el beso con el cual sellaste las altas horas de la madrugada, y así marché de vuelta a mi hogar. El frío de la costa golpeando mi rostro que no paraba de sonreír.
Me acosaste mientras dormía. Sí, no te miento corazón, juro haberte visto... lo juro.
Un grito en una tierra de nadie, y un caballero corriendo hacia sus rivales, sin miedo a nada..."
Fue hace sólo unas noches, corazón, y aún siento tu arder en mí. Mis músculos se endurecen, mis dientes se aprietan y crujen, mi mirada se agudiza, mi mano aprieta la empuñadura de mi espada, y grito a los cuatro vientos...
Que sea la última batalla. La sangre de los indignos entibian un poco las placas de mi armadura, mientras tu imagen se mantiene constante en mi pensar. ¿Qué queda de mí? No mucho. Mi carne la van demacrando lentamente y sólo atino a aguantar el dolor.
Lo mejor de esa noche, amor mío, fue el borrar rastro alguno de la realidad que me rodeaba, con el beso con el cual sellaste las altas horas de la madrugada, y así marché de vuelta a mi hogar. El frío de la costa golpeando mi rostro que no paraba de sonreír.
Me acosaste mientras dormía. Sí, no te miento corazón, juro haberte visto... lo juro.
Un grito en una tierra de nadie, y un caballero corriendo hacia sus rivales, sin miedo a nada..."
Monday, November 16, 2009
Una noche diferente...
"No me hallaba en el mismo lugar, y era curioso verte paralela a mí. Me abrazaste, pidiéndome constantemente que cerrara los ojos. Me tomó un par de minutos el procesar tu petición en mi mente, ya que todos mis sentidos, cuerdos y no cuerdos, concentraban su enfoque casi total en ti. Nunca pude descubrir realmente el fragmento divino que yacía en tu mirar. Repentinamente mi cuerpo presentaba claros signos de cansancio. Lentamente mi corazón se adormecía a medida que el aroma de tu cabellera invadía mi espacio. Las batallas que luchaba, y las que alguna vez luché, las olvidaba mientras que tu mano acariciaba la mía. Allí fue cuando caí derrotado, aún testarudo por intentar seguir mirándote. Estaba cediendo a tu bendito encanto, sintiendo mi alma ascender a los cielos, gozando el privilegio de dormir al fin en paz. Sin embargo, bien sabes caro amor, que lo hermoso jamás es eterno. Y así fue como el tiempo cruzó por sobre nosotros, fugazmente, trayendo consigo la cálida mañana, y algunas desagradables bocinas de automóviles...
Una luz diferente iluminó el día. Y yo, pasmado, abrí los ojos... qué tonto confundir el sol con tus ojos. Triste, marché a casa, con pasos lentos y pesados..."
Una luz diferente iluminó el día. Y yo, pasmado, abrí los ojos... qué tonto confundir el sol con tus ojos. Triste, marché a casa, con pasos lentos y pesados..."
Sunday, November 15, 2009
Un sueño de paraíso...
"Hay quien deambula en mi mente. ¡Oh Dios, si sólo miraba el techo perplejo! Me acosaba con aires fantasmales... sin denegarme a recibirlo. Olvidé el peso de mis armas, de mi cuerpo destrozado. Entonces dejó de ser techo, sino oscuridad desvaneciéndose por un haz de luz, con ella aterrizando entremedio. La sangre goteaba por mis manos... secándose con la tierra maldita; sin embargo, exquisitez pura fue sentirla levantarme una vez más, renacer con la fuerza bendita de la cual fui otorgado. Y a centímetros de mis labios, me susurraba palabras en idiomas tan desconocidos... con un tono de voz tan dulce, angelical. Me había salvado...
Y no... No estoy ascendiendo...
- Llévame contigo...
- Debes quedarte, lo siento.
- No quiero seguir aquí. No puedo.
- No es tu hora aún.
- Yo decido mi momento de partir... llévame por favor...
- Perdóname.
- Te amo…
De pronto se había marchado. Triste, tomé mis armas degastadas, con un cuerpo rejuvenecido, escuchando los gritos malignos en el Este. ¿Cuándo? ¿Cuándo podré marcharme?"
Y no... No estoy ascendiendo...
- Llévame contigo...
- Debes quedarte, lo siento.
- No quiero seguir aquí. No puedo.
- No es tu hora aún.
- Yo decido mi momento de partir... llévame por favor...
- Perdóname.
- Te amo…
De pronto se había marchado. Triste, tomé mis armas degastadas, con un cuerpo rejuvenecido, escuchando los gritos malignos en el Este. ¿Cuándo? ¿Cuándo podré marcharme?"
Tuesday, November 10, 2009
El Caballero de los Cielos...
“Lentamente entraba al último lugar del mundo, inmerso entre sus cuatro rincones. Cada vez que pisaba esa tierra extraña, mis armas y mi armadura se hacían más pesadas. El largo y eterno pasillo al fin daba señas de finalizar. Observé a lo lejos una reunión de ángeles, y pequeños seres celebraban mi llegada, como si hubiera resultado victorioso de alguna gran batalla. Una enorme luz me dio la bienvenida y curaba mis heridas. Me susurró unas cuantas palabras que no logré entender del todo mientras me llevaba a un lugar desconocido. Entonces al llegar, desató su Ira Divina.
Miles llegaron. Vastos batallones oscuros ennegrecían la hermosa tierra. Los grandes reyes del pasado yacían muertos, y su noble sangre recorría los suelos que alguna vez brillaban de vida. En ese momento, bajaban de los cielos los ángeles que había visto reunirse. Yo los lideraba. Al otro del campo aparecía una enorme figura negra, el creador del Apocalipsis, liderando el banco opuesto.
Gotas caían. Mi rostro decaído se refrescaba un poco… también mi espada desenfundada, apuntando hacia adelante…”
Miles llegaron. Vastos batallones oscuros ennegrecían la hermosa tierra. Los grandes reyes del pasado yacían muertos, y su noble sangre recorría los suelos que alguna vez brillaban de vida. En ese momento, bajaban de los cielos los ángeles que había visto reunirse. Yo los lideraba. Al otro del campo aparecía una enorme figura negra, el creador del Apocalipsis, liderando el banco opuesto.
Gotas caían. Mi rostro decaído se refrescaba un poco… también mi espada desenfundada, apuntando hacia adelante…”
Thursday, November 05, 2009
Palabrería patética...
Estoy viejo. Estoy viejo y cansado de la barbarie diaria. De lo poco que sé de este mundo, como también de lo mucho que he vivido.
La quise, sí. La amé; sin embargo, siento que ya no tengo vida. Creo que desde que realicé lo tanto que he realizado, no volveré a tener la vida que solía tener. Esos días de soledad tan gratos, encontrando qué hacer a mi manera y a mi modo. Qué salvajes somos... y yo pidiendo tan poco. Moriría de sed y hambre por lo que ansío tanto.
El domingo en la tarde lloré. Lloré y grité, esperando que alguien se presentara. Nadie llegó... me preguntarán quien quería que se presentase... sinceramente no lo sé.
Siento que me quedan años tan largos y... negros, vacíos. Agujeros gigantescos, pero de pronto siento lo contrario. Que algo de esperanza queda, por insignificante que sea. La calidez de unos labios que creo haber sentido, y no. Andan por allí, deambulando. Su mirar y sus manos por igual. Sediento y hambriento de esto estoy, ciertamente. Arrastrándome, patético, en el ardiente desierto, persiguiendo el espejismo.
... y escuchar de fondo la antigua melodía de mis batallas...
... recordar los gritos de desesperación...
... todo por querer ser parte del cielo...
Pero no. Lentamente me encamino a mi último amanecer, vestido en un hombre destrozado, inmerso en un espíritu sin fe alguna.
Tinta patética, debiera ser roja como mi sangre. Me encantaría que me sobrara, para remarcar mis recuerdos en color escarlata.
Derrotado, pero no muerto. Así lo resumo...
Actúo de manera mecánica día y noche, mas... el guerrero dentro de mí duerme un poco, descansa algo siquiera; pronto volverá a desatarse, y la batalla se llevará a cabo una vez más. Por ahora, me quejo de mis días... porque he vivido mejores.
La quise, sí. La amé; sin embargo, siento que ya no tengo vida. Creo que desde que realicé lo tanto que he realizado, no volveré a tener la vida que solía tener. Esos días de soledad tan gratos, encontrando qué hacer a mi manera y a mi modo. Qué salvajes somos... y yo pidiendo tan poco. Moriría de sed y hambre por lo que ansío tanto.
El domingo en la tarde lloré. Lloré y grité, esperando que alguien se presentara. Nadie llegó... me preguntarán quien quería que se presentase... sinceramente no lo sé.
Siento que me quedan años tan largos y... negros, vacíos. Agujeros gigantescos, pero de pronto siento lo contrario. Que algo de esperanza queda, por insignificante que sea. La calidez de unos labios que creo haber sentido, y no. Andan por allí, deambulando. Su mirar y sus manos por igual. Sediento y hambriento de esto estoy, ciertamente. Arrastrándome, patético, en el ardiente desierto, persiguiendo el espejismo.
... y escuchar de fondo la antigua melodía de mis batallas...
... recordar los gritos de desesperación...
... todo por querer ser parte del cielo...
Pero no. Lentamente me encamino a mi último amanecer, vestido en un hombre destrozado, inmerso en un espíritu sin fe alguna.
Tinta patética, debiera ser roja como mi sangre. Me encantaría que me sobrara, para remarcar mis recuerdos en color escarlata.
Derrotado, pero no muerto. Así lo resumo...
Actúo de manera mecánica día y noche, mas... el guerrero dentro de mí duerme un poco, descansa algo siquiera; pronto volverá a desatarse, y la batalla se llevará a cabo una vez más. Por ahora, me quejo de mis días... porque he vivido mejores.
Friday, October 09, 2009
Mirándote...
"¿Cómo estarás? Me lo pregunto constantemente. No sé qué porcentaje, exacto y preciso, invertiré pensando en tu bienestar. Sólo sé que lo hago prácticamente siempre. Tampoco sé cuánto tiempo ya lo he hecho, o por cuánto lo voy a hacer...qué sé yo, sólo sé que me encanta tenerte en mi mente. Probablemente sea un pretexto. ¿Te estaré invocando en mi espacio, en mi tiempo, a mi manera? Y es que tu imagen se merece ese rito diario, eterno. Quizás sea mi forma de amarte. ¿La única? Obviamente no. Escribiéndote todo esto, todo lo que ya he hecho, todo lo que eventualmente haré, pretendo crear un esquema de ti. Tus atractivos parámetros, tus vértices únicas y desiguales. Las líneas que, por letras y palabras, intento trazar de ti. Es mi arquitectura de mi amar, mi dibujar... y tú... mi hermoso diseño a pintar..."
Saturday, October 03, 2009
A ti...
"Un fragmento de Infinito que deseo obtener, sin embargo, sólo intento merecerlo...
Lo último que me diste ese Sábado, aparte de los besos, fue este lápiz. ¿Qué habrás intentado decirme con esto? Sostengo el lápiz con codicia, con la obsesividad innata de mi sentimiento posesivo. Para mí, este instrumento de escritura adquiere un valor divino porque Tú me lo diste. Siento este objeto como un arma, como un ejército por entero. Lo siento como la Mano de Dios. Con esto, con tinta de fuego y sangre, soy capaz de plasmar mi vida, enmarcado de recuerdo, de memoria. El poder divino de crear trascendencia en la eternidad, teniéndote a ti como mi musa inspiradora. Dar a saber a todos que quisiera estar contigo toda la vida, con aires fantasiosos, con aires épicos o sólo mortales, terrenales y realistas. Relatar cada vuelta a casa, entre calles, pasajes y ciudad, como si fuera una maldita marcha solitaria a oscuras, deseando llegar a tu lado.
Querida mía... déjame verte otra vez."
Lo último que me diste ese Sábado, aparte de los besos, fue este lápiz. ¿Qué habrás intentado decirme con esto? Sostengo el lápiz con codicia, con la obsesividad innata de mi sentimiento posesivo. Para mí, este instrumento de escritura adquiere un valor divino porque Tú me lo diste. Siento este objeto como un arma, como un ejército por entero. Lo siento como la Mano de Dios. Con esto, con tinta de fuego y sangre, soy capaz de plasmar mi vida, enmarcado de recuerdo, de memoria. El poder divino de crear trascendencia en la eternidad, teniéndote a ti como mi musa inspiradora. Dar a saber a todos que quisiera estar contigo toda la vida, con aires fantasiosos, con aires épicos o sólo mortales, terrenales y realistas. Relatar cada vuelta a casa, entre calles, pasajes y ciudad, como si fuera una maldita marcha solitaria a oscuras, deseando llegar a tu lado.
Querida mía... déjame verte otra vez."
Recuerdo...
“Hay quienes desconfiaron totalmente de mi compromiso, pero solo una dijo lo contrario. Cuando ningún animal ni ser se dejó lucir ante la adversidad del campo de batalla, ella no sólo voló entre humo y niebla, sino también me atrapó entre sus brazos. Caí indefenso, derrotado. El cansancio de tanto luchar me forzó a no presentar resistencia alguna. Ya te amaba cuando, de casualidad, mencionaste mi nombre.
No sé cuántas veces ya he escrito tu nombre, observando mis manos que ya han sostenido las tuyas. Desgastadas y envejecidas, demasiada usadas en cosas tan irrelevantes, al igual que mi cuerpo, que mis sentidos, que mi tiempo, mi vida entera. ¡Cómo detesto el tiempo sin ti! Y sí, mientras transcurre, abro mi billetera apenas tengo la oportunidad, y vuelvo a mirar el pequeño retrato tuyo. Qué rara es la frustración que tengo, de no poder describir el bello infinito que abarcas, siendo que una cámara fotográfica lo logra con facilidad. Quisiera que mi mente fuera una, sin embargo, jamás lograría poseer tanta memoria para tanta imagen tuya, sumándose los roces, los aromas, los gestos y todo lo que significa “lo todo tuyo” que intento memorizar.
¿Qué habrá sucedido en el segundo que arribaste a este mundo? Quizás nada fuera de lo normal. Quizás eres sino otra mortal más, inserta entre billones. Tampoco me explico que en menos de cien días ya seas mi Universo. ¿Qué serás, qué serás?
Al final de cuentas, sí es una historia de contar con aires épicos. Los Altos me han impuesto una maldición sobre mí y debo cargarla por años y años por ti, amor mío. Es el costo de tenerte, el costo de poseerte, el costo de amarte, porque el pasado aún vive en mí y jamás lograré erradicarlo de mi ser del todo. Tanto que quiero hacerlo, corazón… no sabes cuánto. El terror del ayer aún me invade de cuando en cuando, en momentos y ocasiones tan… inoportunas. Por ello, una vez más le declaro la guerra a todo lo indigno, a todo lo que esté fuera de cualquier tipo de nobleza que exista.
Hoy, motivos y razones me sobran, y todas circundan en tu alrededor. La Gran Victoria… transformada en tu silueta.”
No sé cuántas veces ya he escrito tu nombre, observando mis manos que ya han sostenido las tuyas. Desgastadas y envejecidas, demasiada usadas en cosas tan irrelevantes, al igual que mi cuerpo, que mis sentidos, que mi tiempo, mi vida entera. ¡Cómo detesto el tiempo sin ti! Y sí, mientras transcurre, abro mi billetera apenas tengo la oportunidad, y vuelvo a mirar el pequeño retrato tuyo. Qué rara es la frustración que tengo, de no poder describir el bello infinito que abarcas, siendo que una cámara fotográfica lo logra con facilidad. Quisiera que mi mente fuera una, sin embargo, jamás lograría poseer tanta memoria para tanta imagen tuya, sumándose los roces, los aromas, los gestos y todo lo que significa “lo todo tuyo” que intento memorizar.
¿Qué habrá sucedido en el segundo que arribaste a este mundo? Quizás nada fuera de lo normal. Quizás eres sino otra mortal más, inserta entre billones. Tampoco me explico que en menos de cien días ya seas mi Universo. ¿Qué serás, qué serás?
Al final de cuentas, sí es una historia de contar con aires épicos. Los Altos me han impuesto una maldición sobre mí y debo cargarla por años y años por ti, amor mío. Es el costo de tenerte, el costo de poseerte, el costo de amarte, porque el pasado aún vive en mí y jamás lograré erradicarlo de mi ser del todo. Tanto que quiero hacerlo, corazón… no sabes cuánto. El terror del ayer aún me invade de cuando en cuando, en momentos y ocasiones tan… inoportunas. Por ello, una vez más le declaro la guerra a todo lo indigno, a todo lo que esté fuera de cualquier tipo de nobleza que exista.
Hoy, motivos y razones me sobran, y todas circundan en tu alrededor. La Gran Victoria… transformada en tu silueta.”
Monday, September 21, 2009
Vuelta en casa...
"Hay quienes hablan acerca de la fortuna de vivir. Hay quienes hablan acerca del honor y la gloria en el campo de batalla. Hay quienes hablan de la dignidad y del perfeccionismo constante a lo largo de lo sencillo, del día a día, de lo que suele parecer insignificante para algunos, entonces era cuando solía pensar… ¿qué tal será sentir todo eso en un solo segundo, en un solo instante?
Han pasado unas cuantas horas de mi retorno. Maldito viaje. Cruzando el pasillo del bus, en el par de asientos a mi lado, había una pareja. Jóvenes, como yo. Me era inevitable mirarlos cada par de minutos que solían pasar. Su manera de actuar, tal cual era de esperarse, dificultaban mi viaje y mi pensar. Intentar “olvidar” un poco la sensación de mi partir era en vano, y las casi 20 horas sentado en ese maldito lugar se me hacían más que eternas. Sí, la extrañé… te extrañé, preciosa. Cuántas sorpresas me diste. Mi manera seria de actuar en lugares que para mí eran nuevos, mientras tú tratabas de alegrarme un poco siquiera, haciendo gestos en tu rostro, insinuándome cosas. Sí, las recuerdo una por una. Las cosas… nuestras cosas. Lo nuestro. Cómo te amé en cada instante, en cada minuto transcurrido. Trato de describirlo en este papel, y pienso tener una idea clara de lo que pretendo escribir, y a la vez, no la tengo.
Las calles derruidas por el tiempo, los transeúntes, los perros vagos, los días y las noches en esa bendita ciudad fueron testigos de cuán feliz fui contigo. Cuán feliz soy ahora mientras recuerdo tu piel y tus besos, cuán feliz soy observando las fotografías, las pocas que nos sacamos preciosa. Sí, siento que no son suficientes, como también no siento que sea suficiente el tiempo que pasamos juntos, mano a mano, mirada a mirada.
Siento que odio ese pedazo de papel que marca el horario de mi partida. Siento que odio el vehículo en sí que prácticamente me “secuestró” de ese bendito lugar, para volver a casa. Y también odio que tengas razón, preciosa… debía volver.
Aún no tengo claro si la noche del viernes fue efectivamente la última noche, o la mañana de sábado que lo fuera. O la del miércoles, o la del lunes. ¿Qué habrá sido primero? ¿Qué habrá sido último? ¿Tú me encontraste… o yo caí en ti? ¿Quién fue el primero que dio el beso?
Te amo, Denisse. Ya he vuelto a mis campos de batallas. He vuelto del cielo, de tus brazos, a mis infiernos. He vuelto a reinar una vez más en las tierras impregnadas de cenizas y gritos, sin embargo, ya habiéndote probado como quise hacerlo, como anhelé hacerlo desde tiempos antiguos, me siento más valiente que nunca y capaz de lograr lo inimaginable.
Ya volveré a verte. Debo hacerlo… necesito hacerlo."
Han pasado unas cuantas horas de mi retorno. Maldito viaje. Cruzando el pasillo del bus, en el par de asientos a mi lado, había una pareja. Jóvenes, como yo. Me era inevitable mirarlos cada par de minutos que solían pasar. Su manera de actuar, tal cual era de esperarse, dificultaban mi viaje y mi pensar. Intentar “olvidar” un poco la sensación de mi partir era en vano, y las casi 20 horas sentado en ese maldito lugar se me hacían más que eternas. Sí, la extrañé… te extrañé, preciosa. Cuántas sorpresas me diste. Mi manera seria de actuar en lugares que para mí eran nuevos, mientras tú tratabas de alegrarme un poco siquiera, haciendo gestos en tu rostro, insinuándome cosas. Sí, las recuerdo una por una. Las cosas… nuestras cosas. Lo nuestro. Cómo te amé en cada instante, en cada minuto transcurrido. Trato de describirlo en este papel, y pienso tener una idea clara de lo que pretendo escribir, y a la vez, no la tengo.
Las calles derruidas por el tiempo, los transeúntes, los perros vagos, los días y las noches en esa bendita ciudad fueron testigos de cuán feliz fui contigo. Cuán feliz soy ahora mientras recuerdo tu piel y tus besos, cuán feliz soy observando las fotografías, las pocas que nos sacamos preciosa. Sí, siento que no son suficientes, como también no siento que sea suficiente el tiempo que pasamos juntos, mano a mano, mirada a mirada.
Siento que odio ese pedazo de papel que marca el horario de mi partida. Siento que odio el vehículo en sí que prácticamente me “secuestró” de ese bendito lugar, para volver a casa. Y también odio que tengas razón, preciosa… debía volver.
Aún no tengo claro si la noche del viernes fue efectivamente la última noche, o la mañana de sábado que lo fuera. O la del miércoles, o la del lunes. ¿Qué habrá sido primero? ¿Qué habrá sido último? ¿Tú me encontraste… o yo caí en ti? ¿Quién fue el primero que dio el beso?
Te amo, Denisse. Ya he vuelto a mis campos de batallas. He vuelto del cielo, de tus brazos, a mis infiernos. He vuelto a reinar una vez más en las tierras impregnadas de cenizas y gritos, sin embargo, ya habiéndote probado como quise hacerlo, como anhelé hacerlo desde tiempos antiguos, me siento más valiente que nunca y capaz de lograr lo inimaginable.
Ya volveré a verte. Debo hacerlo… necesito hacerlo."
Thursday, September 10, 2009
La clase contigo y tú...
“¡Qué manera de contar las horas, los minutos, los segundos que me impiden llegar a ti! Sentado aquí, tirado en el mismísimo campo de batalla, escuchar la tormenta de ideas, de conocimiento, observando cuán lento se mueve mi reloj, memorizando el pasar despacio del sol. Las sombras de mis compañeros, de objetos por igual, van cobrando vida, arrancando de la luz, atemorizadas por ser iluminadas. El silencio eternamente incómodo de unas cuantas decenas a mi lado, mientras que la voz del que sabe va cobrando fuerza, esparciéndose por el diminuto lugar, acorralándome a prestar atención. Absorbo todo esto, me inyecto de su interminable condena, y no, no me enfoco sólo en esto. Es obvio lo que diré ahora… ¿no? Y sí, no te equivocas corazón. Las letras de tu nombre las encuentro mezclándose en las sombras, moviéndose… y tu esencia invade por las ventanas de la sala, alumbrando en tono alegre las paredes tristes y rayadas de mi clase. Curioso. Te vas por las sombras y vuelves por la luz. ¿Serás tan divina y maligna a la vez? ¿Será que, amarte a ti y sólo a ti, me brinde un lugar en el cielo o en el infierno? ¿Me salvarás o me condenarás, mi amor? No lo sé, ni lo quiero saber. Déjame probar mi suerte, ciego de mi destino, mientras mis labios se llenan de tus fuerzas opuestas.
Y no. Vuelvo a mirar hacia el frente. No ha cambiado nada. Miro mi reloj. Han pasado ocho minutos.
No sé qué serás, amor mío. Hay un poco de todo en ti. Si me pudieras dar alas amor… si tan sólo pudieras…
Te amo. Me desvanezco por cada segundo que pasa, trascendiendo en esta vida, en esta única vida que me fue concedida, sin embargo… me encantaría desvanecerme en ti.”
Feliz Aniversario, amor mío...
Te amo, Denisse...
Y no. Vuelvo a mirar hacia el frente. No ha cambiado nada. Miro mi reloj. Han pasado ocho minutos.
No sé qué serás, amor mío. Hay un poco de todo en ti. Si me pudieras dar alas amor… si tan sólo pudieras…
Te amo. Me desvanezco por cada segundo que pasa, trascendiendo en esta vida, en esta única vida que me fue concedida, sin embargo… me encantaría desvanecerme en ti.”
Feliz Aniversario, amor mío...
Te amo, Denisse...
Sin sentido...
“Cuento los segundos, sentado en este conglomerado lugar. Observo miles de rostros, angustiados, en la interminable espera. Si bien mi tiempo sobra, me apiado de los que carecen de ello. Sin embargo, para mi desconsuelo, no logro encontrarte amor. De verdad que no. ¡Y cuánto quisiera poseer una pizca de Dios en mis manos para cambiar de lugar y tenerte conmigo! Sé que quedan 8 días corazón, y ya ansío que sea ya mi momento de partir y emprender mi largo viaje. Que las antiguas batallas, en su rememorar, me brinden las alas que necesito para llegar a ti.
Me siento ascender. Me siento celestial. Siento cómo mi mirada se posa en los cielos, en las nubes que lentamente me acompañan en mi despegar. Siento ya que mi paraíso ha comenzado, bajo tu reino divino. Siento cómo, al fin, todo el odio se desvanece y, contigo, recomienzo mi conquista a la paz. Ya siento cómo puedo agradecer irónicamente toda esa vida de tortura y terror, miedo y sufrir, ante tu oportuno llegar, ante el descubrirte.
Palabras e ideas resuenan en mi mente al pensar en tu nombre y tu imagen, mas no logro conformarlas, ni menos juntarlas. Y aunque te diga “te amo”… jamás lograré decírtelo del todo.”
Me siento ascender. Me siento celestial. Siento cómo mi mirada se posa en los cielos, en las nubes que lentamente me acompañan en mi despegar. Siento ya que mi paraíso ha comenzado, bajo tu reino divino. Siento cómo, al fin, todo el odio se desvanece y, contigo, recomienzo mi conquista a la paz. Ya siento cómo puedo agradecer irónicamente toda esa vida de tortura y terror, miedo y sufrir, ante tu oportuno llegar, ante el descubrirte.
Palabras e ideas resuenan en mi mente al pensar en tu nombre y tu imagen, mas no logro conformarlas, ni menos juntarlas. Y aunque te diga “te amo”… jamás lograré decírtelo del todo.”
Monday, August 24, 2009
La tregua...
"Entonces, en el final de todas las cosas, o que al menos uno lo siente así, cree que la batalla de la vida se ha perdido completamente. No tiene caso seguir luchando, sólo bastaría entregarme sencillamente a la Muerte, manifestarle mi rendición, y luego cerrar mis ojos… Y sí, lo estaba haciendo. El Universo de por sí actúa de manera misteriosa, y me cautiva en parte cuando lo hace. Algo hice… algo hicimos… algo hiciste, no lo sé. Ya mi cuerpo no respondía con la misma energía del ayer. Iba arrastrándose, tal perro hambriento. Y aún siento que debo insistir en recalcar mi admiración hacia el misterio de la Vida. Esas extrañas maneras con las cuales revierte situaciones y logra que quien estaba muriendo, estaba sino conquistando. Es así, amor mío, como mi triste y vacío mirar dio contigo, y no quiso apartarse de ti. Había izado una vez más las banderas cruzadas, refinado la vieja armadura que porté por milenios y milenios, afilando mi gran espada, reforzando el endurecido escudo. Oh mi amor, el sólo hecho de imaginarte besándome, mueve mi día a pasos de gigante, sintiendo que el sol se enfoca sólo en mí, marchando con aire victorioso, sin temor, hacia lo que otros consideran un infierno.
Tu amor fue la chispa que encendió este fuego eterno en mí. La llama de la Dignidad flamea una vez más, erradicando por completo el frío de la desesperanza. No queda más que seguir. Los días del fatídico Ayer aún me acosan, sin embargo, gracias a ti preciosa mía, poseo la fortaleza de marchar sin mirar atrás. Desiertos, mares, montañas y selvas es lo que me depara en este nuevo viaje emprendido, con sólo tu recuerdo en mi escudo, protegiéndote. Que el sabor de tus labios quede impregnado en los míos, el tacto de tu piel en mis manos recubiertas de acero.
Pronto llegaré, amor mío. Las grandes batallas cesarán por unos días y podré al fin palpar la felicidad, en forma de Tú.
Tú… pronto te miraré, pronto te tocaré, pronto te besaré. Eres la tregua que tanto he deseado. Ahora marcho lentamente hacia ti. Te amo"
Tu amor fue la chispa que encendió este fuego eterno en mí. La llama de la Dignidad flamea una vez más, erradicando por completo el frío de la desesperanza. No queda más que seguir. Los días del fatídico Ayer aún me acosan, sin embargo, gracias a ti preciosa mía, poseo la fortaleza de marchar sin mirar atrás. Desiertos, mares, montañas y selvas es lo que me depara en este nuevo viaje emprendido, con sólo tu recuerdo en mi escudo, protegiéndote. Que el sabor de tus labios quede impregnado en los míos, el tacto de tu piel en mis manos recubiertas de acero.
Pronto llegaré, amor mío. Las grandes batallas cesarán por unos días y podré al fin palpar la felicidad, en forma de Tú.
Tú… pronto te miraré, pronto te tocaré, pronto te besaré. Eres la tregua que tanto he deseado. Ahora marcho lentamente hacia ti. Te amo"
Thursday, August 06, 2009
Para Denisse...
¡Cuántos miles de días, corazón! ¡Cuántos miles de días ansiando tu arribo divino! ¡Mi corazón viejo, mi cuerpo demacrado, mi mente cansada, y mi alma agotada ya comenzaban a desesperar, y de pronto apareciste de la nada, tal cual polvo de estrellas disparadas al infinito del Universo, topándose conmigo, en medio de la eternidad! Si tan sólo supieras o vieras siquiera cuán agradecido está mi corazón ahora que al fin llegaste, amor mío. Me cuesta… me cuesta decirlo. Me cuesta reconocerlo, más aún reconocerlo. Los miles de días que pasé inmerso en ese enorme campo de batalla, combatiendo y luchando contra cualquier ser que se me cruzaba en mi camino hacia ti, mi amor. Mi escudo ya roto estaba. Mi armadura ya no lo aguantaba. Mi espada ya sin filo, sin embargo… llegaste. Renovaste mis días, mi moral y mi alegría. Cinco minutos, imaginándome a tu lado, son miles de millares de enemigos derrotados.
No hay Dios. Nunca lo ha habido… y Esperanza me había abandonado hace un largo tiempo. La Muerte ya reía de mí, de mi patético estado. De repente, vi tus ojos… Tus ojos, mi niña. Todo dolor quedó en el olvido. Mis tormentos por igual. Tu existencia, tu presencia por sí sola, desvanecieron todo mal de mi ser, y trajo consigo minutos de felicidad. Minutos al menos… y al fin. Ahora tiene sentido batallar… después de tantos años.
Ya puedo levantarme una vez más. Ya puedo gritar y enaltecer mi alma en el nombre de lo más bello que he visto en esta vida… Tú.
No hay Dios. Nunca lo ha habido… y Esperanza me había abandonado hace un largo tiempo. La Muerte ya reía de mí, de mi patético estado. De repente, vi tus ojos… Tus ojos, mi niña. Todo dolor quedó en el olvido. Mis tormentos por igual. Tu existencia, tu presencia por sí sola, desvanecieron todo mal de mi ser, y trajo consigo minutos de felicidad. Minutos al menos… y al fin. Ahora tiene sentido batallar… después de tantos años.
Ya puedo levantarme una vez más. Ya puedo gritar y enaltecer mi alma en el nombre de lo más bello que he visto en esta vida… Tú.
Friday, July 10, 2009
Tu luz...
“¡Cuán disvariada llega a ser esta infinidad de ideas y alucinaciones que llenan mi mente mortal! La inmensidad, la eternidad de mis batallas, en tu nombre amor, me ha costado prácticamente la vida entera. Ya no me sorprende dedicarte algo, sin embargo, sigo sintiéndome sorprendido. No logro calcular las miles de palabras que debo entrelazar en orden de plasmar un centímetro de tu piel. ¿Cuántas colecciones de libros habré de crear en pos de tu cuerpo siquiera? La pregunta la dejo abierta…
Observo minuciosamente las imágenes inmortales que has creado de ti. Escucho detenidamente tu música y me poso en tus cielos, queriendo estar allí, deseando… ¡Y qué diablos trato de decir, si al final todo se resume en un TE AMO! ¡El deseo reprimido de luchar una última vez, con todo el fuego que llevo dentro, que tú me has dado, que tú me has inventado, y dejar mi vida entera por un solo beso! Ay preciosa, si tan sólo entendieras, y sí… lo haces, me comprendes perfectamente, lado a lado, de par en par, sucesivamente, constante. ¿Qué tienes de especial? ¿Qué será, que me enloquece tanto? ¡Años y miles de años, buscando algo similar, y no puedo explicarlo siquiera! ¡No puedo explicarte! Porque quisiera saltar de lunar en lunar, como un gigante, mas que cada uno de mis pasos sean besos… e ir subiendo o bajando. O bajando y subiendo, qué importa el orden. Y luego de tanto delirar, luego de tanto deliberar, tomarte una mano, o quizás las dos, y llevarte junto a mí, enseñándote mi todo, que quieras cada grano de arena que piso, cada nube que aprecio, cada niño que sonrío, cada palabra que te dedico. Todo esto quisiera hacer, y un poco más, luego de batallarte tal cual quisiera hacerlo por ti. Tú. Tú. Tú. Porque no soy de hierro ni tampoco de acero, sólo un hombre, un Gran Guerrero, pero mal que mal un hombre que ha caído en tu red y no pretende escapar.
Sólo quiero que ilumines mi espacio con tu mirar.
Sólo quiero que me dejes tomar cada centímetro de tu ser y jugar con ellos tal cual como estrellas en constelaciones enteras.
Sólo quiero que, al caer derrotado, me tomes, me consueles, me cures, me revivas…
Sólo quiero que el tiempo diga cuándo es nuestra oportunidad, conquistarla, y construir el momento que tanto quisimos.
Sólo quiero que mi todo sea tuyo, tal cual lo tuyo sea mío.
Solo quiero que mi amor no sólo sea por palabras, sino también por caricias y actos dignos de ser llamados “por amor”.
No cesas, no te detienes, no dejas de encantarme. Hermosa magia de la conquista mental. Déjame quererte… sólo déjame. Ven a mí, querida, y te haré feliz. Por ahora, sólo puedo mirar mis manos y mis pies temblar, mi corazón latir más de la cuenta, un cuerpo agarrotado e impetuoso por batallar… un tanto impaciente por cumplir lo mío. El momento… sólo ése momento, y nada más.
Aguardo en mis aposentos, intranquilo, sabiendo que a millares de mis manos se encuentra mi mayor anhelo. Ahora, entre lápiz y papel, llevo mi alma hasta la locura, cayendo en la demencia del amor… ¿qué quedará del resto?
Dame de tu luz. Sé mi faro al final de mis mares…”
Observo minuciosamente las imágenes inmortales que has creado de ti. Escucho detenidamente tu música y me poso en tus cielos, queriendo estar allí, deseando… ¡Y qué diablos trato de decir, si al final todo se resume en un TE AMO! ¡El deseo reprimido de luchar una última vez, con todo el fuego que llevo dentro, que tú me has dado, que tú me has inventado, y dejar mi vida entera por un solo beso! Ay preciosa, si tan sólo entendieras, y sí… lo haces, me comprendes perfectamente, lado a lado, de par en par, sucesivamente, constante. ¿Qué tienes de especial? ¿Qué será, que me enloquece tanto? ¡Años y miles de años, buscando algo similar, y no puedo explicarlo siquiera! ¡No puedo explicarte! Porque quisiera saltar de lunar en lunar, como un gigante, mas que cada uno de mis pasos sean besos… e ir subiendo o bajando. O bajando y subiendo, qué importa el orden. Y luego de tanto delirar, luego de tanto deliberar, tomarte una mano, o quizás las dos, y llevarte junto a mí, enseñándote mi todo, que quieras cada grano de arena que piso, cada nube que aprecio, cada niño que sonrío, cada palabra que te dedico. Todo esto quisiera hacer, y un poco más, luego de batallarte tal cual quisiera hacerlo por ti. Tú. Tú. Tú. Porque no soy de hierro ni tampoco de acero, sólo un hombre, un Gran Guerrero, pero mal que mal un hombre que ha caído en tu red y no pretende escapar.
Sólo quiero que ilumines mi espacio con tu mirar.
Sólo quiero que me dejes tomar cada centímetro de tu ser y jugar con ellos tal cual como estrellas en constelaciones enteras.
Sólo quiero que, al caer derrotado, me tomes, me consueles, me cures, me revivas…
Sólo quiero que el tiempo diga cuándo es nuestra oportunidad, conquistarla, y construir el momento que tanto quisimos.
Sólo quiero que mi todo sea tuyo, tal cual lo tuyo sea mío.
Solo quiero que mi amor no sólo sea por palabras, sino también por caricias y actos dignos de ser llamados “por amor”.
No cesas, no te detienes, no dejas de encantarme. Hermosa magia de la conquista mental. Déjame quererte… sólo déjame. Ven a mí, querida, y te haré feliz. Por ahora, sólo puedo mirar mis manos y mis pies temblar, mi corazón latir más de la cuenta, un cuerpo agarrotado e impetuoso por batallar… un tanto impaciente por cumplir lo mío. El momento… sólo ése momento, y nada más.
Aguardo en mis aposentos, intranquilo, sabiendo que a millares de mis manos se encuentra mi mayor anhelo. Ahora, entre lápiz y papel, llevo mi alma hasta la locura, cayendo en la demencia del amor… ¿qué quedará del resto?
Dame de tu luz. Sé mi faro al final de mis mares…”
Saturday, July 04, 2009
Declaración...
“¡Cuánto quisiera matar estos miles de kilómetros! Embarcarme en lo que podría ser mi último viaje. Encaminarme, una vez más, a tus brazos, a tus labios, a tus brazos. ¡Cuánto quisiera matar estos centímetros que me separan de ti! La condena eterna, la impotencia de saber que existes y no gozarte como quisiera, me tortura tal cual como un perro separado de su merienda por una barrera indestructible. Sin embargo, no me detiene. No me detuvo y no me detendrá. Llevo mucha fuerza, mucho amor y mucha voluntad acumulándose por miles de años. Ni el Altísimo logrará detenerme. Nada lo hará, excepto Tú. Sólo espero la gran respuesta, un tanto impaciente. El Sí que hará que derrote a todos ellos. El Sí que me brindará una luz tan resplandeciente que ningún mal de este mundo, con su oscuridad más sombría, podrá apagarla. Esta será la oportunidad que me hará despegar y volar directamente a ti, amor mío, porque el carrusel rara vez gira, preciosa, y más me vale haberme subido antes que empiece.
Cae luego, querido enemigo, que mi corazón ya no soporta verte con ella. Cae luego, querido enemigo, que mi mente muere con cada pensamiento que crea contigo y ella. Cae luego, querido enemigo, porque sino… cuando le falles, yo te haré caer, y nunca más lograrás levantarte.
Dame la orden, amor, y desataré el infierno divino.”
Cae luego, querido enemigo, que mi corazón ya no soporta verte con ella. Cae luego, querido enemigo, que mi mente muere con cada pensamiento que crea contigo y ella. Cae luego, querido enemigo, porque sino… cuando le falles, yo te haré caer, y nunca más lograrás levantarte.
Dame la orden, amor, y desataré el infierno divino.”
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