Friday, October 09, 2009

Mirándote...

"¿Cómo estarás? Me lo pregunto constantemente. No sé qué porcentaje, exacto y preciso, invertiré pensando en tu bienestar. Sólo sé que lo hago prácticamente siempre. Tampoco sé cuánto tiempo ya lo he hecho, o por cuánto lo voy a hacer...qué sé yo, sólo sé que me encanta tenerte en mi mente. Probablemente sea un pretexto. ¿Te estaré invocando en mi espacio, en mi tiempo, a mi manera? Y es que tu imagen se merece ese rito diario, eterno. Quizás sea mi forma de amarte. ¿La única? Obviamente no. Escribiéndote todo esto, todo lo que ya he hecho, todo lo que eventualmente haré, pretendo crear un esquema de ti. Tus atractivos parámetros, tus vértices únicas y desiguales. Las líneas que, por letras y palabras, intento trazar de ti. Es mi arquitectura de mi amar, mi dibujar... y tú... mi hermoso diseño a pintar..."

Saturday, October 03, 2009

A ti...

"Un fragmento de Infinito que deseo obtener, sin embargo, sólo intento merecerlo...
Lo último que me diste ese Sábado, aparte de los besos, fue este lápiz. ¿Qué habrás intentado decirme con esto? Sostengo el lápiz con codicia, con la obsesividad innata de mi sentimiento posesivo. Para mí, este instrumento de escritura adquiere un valor divino porque Tú me lo diste. Siento este objeto como un arma, como un ejército por entero. Lo siento como la Mano de Dios. Con esto, con tinta de fuego y sangre, soy capaz de plasmar mi vida, enmarcado de recuerdo, de memoria. El poder divino de crear trascendencia en la eternidad, teniéndote a ti como mi musa inspiradora. Dar a saber a todos que quisiera estar contigo toda la vida, con aires fantasiosos, con aires épicos o sólo mortales, terrenales y realistas. Relatar cada vuelta a casa, entre calles, pasajes y ciudad, como si fuera una maldita marcha solitaria a oscuras, deseando llegar a tu lado.

Querida mía... déjame verte otra vez."

Recuerdo...

“Hay quienes desconfiaron totalmente de mi compromiso, pero solo una dijo lo contrario. Cuando ningún animal ni ser se dejó lucir ante la adversidad del campo de batalla, ella no sólo voló entre humo y niebla, sino también me atrapó entre sus brazos. Caí indefenso, derrotado. El cansancio de tanto luchar me forzó a no presentar resistencia alguna. Ya te amaba cuando, de casualidad, mencionaste mi nombre.
No sé cuántas veces ya he escrito tu nombre, observando mis manos que ya han sostenido las tuyas. Desgastadas y envejecidas, demasiada usadas en cosas tan irrelevantes, al igual que mi cuerpo, que mis sentidos, que mi tiempo, mi vida entera. ¡Cómo detesto el tiempo sin ti! Y sí, mientras transcurre, abro mi billetera apenas tengo la oportunidad, y vuelvo a mirar el pequeño retrato tuyo. Qué rara es la frustración que tengo, de no poder describir el bello infinito que abarcas, siendo que una cámara fotográfica lo logra con facilidad. Quisiera que mi mente fuera una, sin embargo, jamás lograría poseer tanta memoria para tanta imagen tuya, sumándose los roces, los aromas, los gestos y todo lo que significa “lo todo tuyo” que intento memorizar.
¿Qué habrá sucedido en el segundo que arribaste a este mundo? Quizás nada fuera de lo normal. Quizás eres sino otra mortal más, inserta entre billones. Tampoco me explico que en menos de cien días ya seas mi Universo. ¿Qué serás, qué serás?
Al final de cuentas, sí es una historia de contar con aires épicos. Los Altos me han impuesto una maldición sobre mí y debo cargarla por años y años por ti, amor mío. Es el costo de tenerte, el costo de poseerte, el costo de amarte, porque el pasado aún vive en mí y jamás lograré erradicarlo de mi ser del todo. Tanto que quiero hacerlo, corazón… no sabes cuánto. El terror del ayer aún me invade de cuando en cuando, en momentos y ocasiones tan… inoportunas. Por ello, una vez más le declaro la guerra a todo lo indigno, a todo lo que esté fuera de cualquier tipo de nobleza que exista.
Hoy, motivos y razones me sobran, y todas circundan en tu alrededor. La Gran Victoria… transformada en tu silueta.”

Monday, September 21, 2009

Vuelta en casa...

"Hay quienes hablan acerca de la fortuna de vivir. Hay quienes hablan acerca del honor y la gloria en el campo de batalla. Hay quienes hablan de la dignidad y del perfeccionismo constante a lo largo de lo sencillo, del día a día, de lo que suele parecer insignificante para algunos, entonces era cuando solía pensar… ¿qué tal será sentir todo eso en un solo segundo, en un solo instante?
Han pasado unas cuantas horas de mi retorno. Maldito viaje. Cruzando el pasillo del bus, en el par de asientos a mi lado, había una pareja. Jóvenes, como yo. Me era inevitable mirarlos cada par de minutos que solían pasar. Su manera de actuar, tal cual era de esperarse, dificultaban mi viaje y mi pensar. Intentar “olvidar” un poco la sensación de mi partir era en vano, y las casi 20 horas sentado en ese maldito lugar se me hacían más que eternas. Sí, la extrañé… te extrañé, preciosa. Cuántas sorpresas me diste. Mi manera seria de actuar en lugares que para mí eran nuevos, mientras tú tratabas de alegrarme un poco siquiera, haciendo gestos en tu rostro, insinuándome cosas. Sí, las recuerdo una por una. Las cosas… nuestras cosas. Lo nuestro. Cómo te amé en cada instante, en cada minuto transcurrido. Trato de describirlo en este papel, y pienso tener una idea clara de lo que pretendo escribir, y a la vez, no la tengo.
Las calles derruidas por el tiempo, los transeúntes, los perros vagos, los días y las noches en esa bendita ciudad fueron testigos de cuán feliz fui contigo. Cuán feliz soy ahora mientras recuerdo tu piel y tus besos, cuán feliz soy observando las fotografías, las pocas que nos sacamos preciosa. Sí, siento que no son suficientes, como también no siento que sea suficiente el tiempo que pasamos juntos, mano a mano, mirada a mirada.
Siento que odio ese pedazo de papel que marca el horario de mi partida. Siento que odio el vehículo en sí que prácticamente me “secuestró” de ese bendito lugar, para volver a casa. Y también odio que tengas razón, preciosa… debía volver.
Aún no tengo claro si la noche del viernes fue efectivamente la última noche, o la mañana de sábado que lo fuera. O la del miércoles, o la del lunes. ¿Qué habrá sido primero? ¿Qué habrá sido último? ¿Tú me encontraste… o yo caí en ti? ¿Quién fue el primero que dio el beso?
Te amo, Denisse. Ya he vuelto a mis campos de batallas. He vuelto del cielo, de tus brazos, a mis infiernos. He vuelto a reinar una vez más en las tierras impregnadas de cenizas y gritos, sin embargo, ya habiéndote probado como quise hacerlo, como anhelé hacerlo desde tiempos antiguos, me siento más valiente que nunca y capaz de lograr lo inimaginable.
Ya volveré a verte. Debo hacerlo… necesito hacerlo."

Thursday, September 10, 2009

La clase contigo y tú...

“¡Qué manera de contar las horas, los minutos, los segundos que me impiden llegar a ti! Sentado aquí, tirado en el mismísimo campo de batalla, escuchar la tormenta de ideas, de conocimiento, observando cuán lento se mueve mi reloj, memorizando el pasar despacio del sol. Las sombras de mis compañeros, de objetos por igual, van cobrando vida, arrancando de la luz, atemorizadas por ser iluminadas. El silencio eternamente incómodo de unas cuantas decenas a mi lado, mientras que la voz del que sabe va cobrando fuerza, esparciéndose por el diminuto lugar, acorralándome a prestar atención. Absorbo todo esto, me inyecto de su interminable condena, y no, no me enfoco sólo en esto. Es obvio lo que diré ahora… ¿no? Y sí, no te equivocas corazón. Las letras de tu nombre las encuentro mezclándose en las sombras, moviéndose… y tu esencia invade por las ventanas de la sala, alumbrando en tono alegre las paredes tristes y rayadas de mi clase. Curioso. Te vas por las sombras y vuelves por la luz. ¿Serás tan divina y maligna a la vez? ¿Será que, amarte a ti y sólo a ti, me brinde un lugar en el cielo o en el infierno? ¿Me salvarás o me condenarás, mi amor? No lo sé, ni lo quiero saber. Déjame probar mi suerte, ciego de mi destino, mientras mis labios se llenan de tus fuerzas opuestas.
Y no. Vuelvo a mirar hacia el frente. No ha cambiado nada. Miro mi reloj. Han pasado ocho minutos.
No sé qué serás, amor mío. Hay un poco de todo en ti. Si me pudieras dar alas amor… si tan sólo pudieras…
Te amo. Me desvanezco por cada segundo que pasa, trascendiendo en esta vida, en esta única vida que me fue concedida, sin embargo… me encantaría desvanecerme en ti.”

Feliz Aniversario, amor mío...
Te amo, Denisse...

Sin sentido...

“Cuento los segundos, sentado en este conglomerado lugar. Observo miles de rostros, angustiados, en la interminable espera. Si bien mi tiempo sobra, me apiado de los que carecen de ello. Sin embargo, para mi desconsuelo, no logro encontrarte amor. De verdad que no. ¡Y cuánto quisiera poseer una pizca de Dios en mis manos para cambiar de lugar y tenerte conmigo! Sé que quedan 8 días corazón, y ya ansío que sea ya mi momento de partir y emprender mi largo viaje. Que las antiguas batallas, en su rememorar, me brinden las alas que necesito para llegar a ti.
Me siento ascender. Me siento celestial. Siento cómo mi mirada se posa en los cielos, en las nubes que lentamente me acompañan en mi despegar. Siento ya que mi paraíso ha comenzado, bajo tu reino divino. Siento cómo, al fin, todo el odio se desvanece y, contigo, recomienzo mi conquista a la paz. Ya siento cómo puedo agradecer irónicamente toda esa vida de tortura y terror, miedo y sufrir, ante tu oportuno llegar, ante el descubrirte.
Palabras e ideas resuenan en mi mente al pensar en tu nombre y tu imagen, mas no logro conformarlas, ni menos juntarlas. Y aunque te diga “te amo”… jamás lograré decírtelo del todo.”

Monday, August 24, 2009

La tregua...

"Entonces, en el final de todas las cosas, o que al menos uno lo siente así, cree que la batalla de la vida se ha perdido completamente. No tiene caso seguir luchando, sólo bastaría entregarme sencillamente a la Muerte, manifestarle mi rendición, y luego cerrar mis ojos… Y sí, lo estaba haciendo. El Universo de por sí actúa de manera misteriosa, y me cautiva en parte cuando lo hace. Algo hice… algo hicimos… algo hiciste, no lo sé. Ya mi cuerpo no respondía con la misma energía del ayer. Iba arrastrándose, tal perro hambriento. Y aún siento que debo insistir en recalcar mi admiración hacia el misterio de la Vida. Esas extrañas maneras con las cuales revierte situaciones y logra que quien estaba muriendo, estaba sino conquistando. Es así, amor mío, como mi triste y vacío mirar dio contigo, y no quiso apartarse de ti. Había izado una vez más las banderas cruzadas, refinado la vieja armadura que porté por milenios y milenios, afilando mi gran espada, reforzando el endurecido escudo. Oh mi amor, el sólo hecho de imaginarte besándome, mueve mi día a pasos de gigante, sintiendo que el sol se enfoca sólo en mí, marchando con aire victorioso, sin temor, hacia lo que otros consideran un infierno.
Tu amor fue la chispa que encendió este fuego eterno en mí. La llama de la Dignidad flamea una vez más, erradicando por completo el frío de la desesperanza. No queda más que seguir. Los días del fatídico Ayer aún me acosan, sin embargo, gracias a ti preciosa mía, poseo la fortaleza de marchar sin mirar atrás. Desiertos, mares, montañas y selvas es lo que me depara en este nuevo viaje emprendido, con sólo tu recuerdo en mi escudo, protegiéndote. Que el sabor de tus labios quede impregnado en los míos, el tacto de tu piel en mis manos recubiertas de acero.
Pronto llegaré, amor mío. Las grandes batallas cesarán por unos días y podré al fin palpar la felicidad, en forma de Tú.
Tú… pronto te miraré, pronto te tocaré, pronto te besaré. Eres la tregua que tanto he deseado. Ahora marcho lentamente hacia ti. Te amo"

Thursday, August 06, 2009

Para Denisse...

¡Cuántos miles de días, corazón! ¡Cuántos miles de días ansiando tu arribo divino! ¡Mi corazón viejo, mi cuerpo demacrado, mi mente cansada, y mi alma agotada ya comenzaban a desesperar, y de pronto apareciste de la nada, tal cual polvo de estrellas disparadas al infinito del Universo, topándose conmigo, en medio de la eternidad! Si tan sólo supieras o vieras siquiera cuán agradecido está mi corazón ahora que al fin llegaste, amor mío. Me cuesta… me cuesta decirlo. Me cuesta reconocerlo, más aún reconocerlo. Los miles de días que pasé inmerso en ese enorme campo de batalla, combatiendo y luchando contra cualquier ser que se me cruzaba en mi camino hacia ti, mi amor. Mi escudo ya roto estaba. Mi armadura ya no lo aguantaba. Mi espada ya sin filo, sin embargo… llegaste. Renovaste mis días, mi moral y mi alegría. Cinco minutos, imaginándome a tu lado, son miles de millares de enemigos derrotados.

No hay Dios. Nunca lo ha habido… y Esperanza me había abandonado hace un largo tiempo. La Muerte ya reía de mí, de mi patético estado. De repente, vi tus ojos… Tus ojos, mi niña. Todo dolor quedó en el olvido. Mis tormentos por igual. Tu existencia, tu presencia por sí sola, desvanecieron todo mal de mi ser, y trajo consigo minutos de felicidad. Minutos al menos… y al fin. Ahora tiene sentido batallar… después de tantos años.

Ya puedo levantarme una vez más. Ya puedo gritar y enaltecer mi alma en el nombre de lo más bello que he visto en esta vida… Tú.

Friday, July 10, 2009

Tu luz...

“¡Cuán disvariada llega a ser esta infinidad de ideas y alucinaciones que llenan mi mente mortal! La inmensidad, la eternidad de mis batallas, en tu nombre amor, me ha costado prácticamente la vida entera. Ya no me sorprende dedicarte algo, sin embargo, sigo sintiéndome sorprendido. No logro calcular las miles de palabras que debo entrelazar en orden de plasmar un centímetro de tu piel. ¿Cuántas colecciones de libros habré de crear en pos de tu cuerpo siquiera? La pregunta la dejo abierta…

Observo minuciosamente las imágenes inmortales que has creado de ti. Escucho detenidamente tu música y me poso en tus cielos, queriendo estar allí, deseando… ¡Y qué diablos trato de decir, si al final todo se resume en un TE AMO! ¡El deseo reprimido de luchar una última vez, con todo el fuego que llevo dentro, que tú me has dado, que tú me has inventado, y dejar mi vida entera por un solo beso! Ay preciosa, si tan sólo entendieras, y sí… lo haces, me comprendes perfectamente, lado a lado, de par en par, sucesivamente, constante. ¿Qué tienes de especial? ¿Qué será, que me enloquece tanto? ¡Años y miles de años, buscando algo similar, y no puedo explicarlo siquiera! ¡No puedo explicarte! Porque quisiera saltar de lunar en lunar, como un gigante, mas que cada uno de mis pasos sean besos… e ir subiendo o bajando. O bajando y subiendo, qué importa el orden. Y luego de tanto delirar, luego de tanto deliberar, tomarte una mano, o quizás las dos, y llevarte junto a mí, enseñándote mi todo, que quieras cada grano de arena que piso, cada nube que aprecio, cada niño que sonrío, cada palabra que te dedico. Todo esto quisiera hacer, y un poco más, luego de batallarte tal cual quisiera hacerlo por ti. Tú. Tú. Tú. Porque no soy de hierro ni tampoco de acero, sólo un hombre, un Gran Guerrero, pero mal que mal un hombre que ha caído en tu red y no pretende escapar.

Sólo quiero que ilumines mi espacio con tu mirar.
Sólo quiero que me dejes tomar cada centímetro de tu ser y jugar con ellos tal cual como estrellas en constelaciones enteras.
Sólo quiero que, al caer derrotado, me tomes, me consueles, me cures, me revivas…
Sólo quiero que el tiempo diga cuándo es nuestra oportunidad, conquistarla, y construir el momento que tanto quisimos.
Sólo quiero que mi todo sea tuyo, tal cual lo tuyo sea mío.
Solo quiero que mi amor no sólo sea por palabras, sino también por caricias y actos dignos de ser llamados “por amor”.
No cesas, no te detienes, no dejas de encantarme. Hermosa magia de la conquista mental. Déjame quererte… sólo déjame. Ven a mí, querida, y te haré feliz. Por ahora, sólo puedo mirar mis manos y mis pies temblar, mi corazón latir más de la cuenta, un cuerpo agarrotado e impetuoso por batallar… un tanto impaciente por cumplir lo mío. El momento… sólo ése momento, y nada más.

Aguardo en mis aposentos, intranquilo, sabiendo que a millares de mis manos se encuentra mi mayor anhelo. Ahora, entre lápiz y papel, llevo mi alma hasta la locura, cayendo en la demencia del amor… ¿qué quedará del resto?

Dame de tu luz. Sé mi faro al final de mis mares…”

Saturday, July 04, 2009

Declaración...

“¡Cuánto quisiera matar estos miles de kilómetros! Embarcarme en lo que podría ser mi último viaje. Encaminarme, una vez más, a tus brazos, a tus labios, a tus brazos. ¡Cuánto quisiera matar estos centímetros que me separan de ti! La condena eterna, la impotencia de saber que existes y no gozarte como quisiera, me tortura tal cual como un perro separado de su merienda por una barrera indestructible. Sin embargo, no me detiene. No me detuvo y no me detendrá. Llevo mucha fuerza, mucho amor y mucha voluntad acumulándose por miles de años. Ni el Altísimo logrará detenerme. Nada lo hará, excepto Tú. Sólo espero la gran respuesta, un tanto impaciente. El Sí que hará que derrote a todos ellos. El Sí que me brindará una luz tan resplandeciente que ningún mal de este mundo, con su oscuridad más sombría, podrá apagarla. Esta será la oportunidad que me hará despegar y volar directamente a ti, amor mío, porque el carrusel rara vez gira, preciosa, y más me vale haberme subido antes que empiece.

Cae luego, querido enemigo, que mi corazón ya no soporta verte con ella. Cae luego, querido enemigo, que mi mente muere con cada pensamiento que crea contigo y ella. Cae luego, querido enemigo, porque sino… cuando le falles, yo te haré caer, y nunca más lograrás levantarte.

Dame la orden, amor, y desataré el infierno divino.”

Friday, June 26, 2009

El Alzar de una espada...

"La soledad cuán devastadora llega a ser, y cuán corrupto llega a transformar nuestro ser"

"Aguardo, esperando la orden divina, impaciente de desenfundar mi espada. Un último llamado de mi bendito honor, arremetiendo contra los malditos, y así limpiar mis tierras en tu nombre, amor mío. Con sangre en mis manos, en mi espada y en mi boca, lanzo mi grito de guerra por última vez. Cuántos miles desesperan al oírme. Que el Cielo y Tus ojos santifiquen mi fuerza, mi poder... mi vida entera. Bríndame, amor mío, un último aliento. Déjame cargar por Ti esta gran armadura, y ser tu escudo. Déjame sangrar y sufrir por Ti, en orden de salvaguardar tu sonrisa. Déjame protegerte una última vez, y así mantener viva la última benevolencia en la Tierra. Después, cuando todos ellos hayan caído, y Tú estés a salvo, poder disfrutarte un minuto entero, olvidando mi todo, para después irme en paz, encomendando mi alma al Altísimo, y Tú tengas lo que tanto luché: Una vida plena... y feliz. Sólo así podré irme con la seguridad y satisfacción de haber hecho algo que valiera la pena. Por ahora... los observo a ellos, y, recordándote una vez más, los ataco a todos.

Espero un día vencer... no puedo fallarte... no puedo"

Wednesday, June 24, 2009

Mis días... tus fases...

"El domingo te dibujé de fuego. Hoy te dibujo de aire, y quizás mañana comience a crear el mayor matiz para tu piel, color arcoiris. Durante la otra semana te añadiré extractos de la tierra, frutos de la tierra. Tierras blancas, tierras rojas. Quizás el otro mes te haga de agua, tranquila y torrencial. Serena y poderosa, tal cual océanos contra rocas. Y cuando mis días toquen un domingo, te reharé de fuego... una vez más.

Que todos comprendan cuánto cambias cada día, cada semana, cada segundo. De elemento, de color por igual. Sin embargo... en todas tus formas y maneras, eres igual de bella, como mi mundo. Amarte es amar mis días, mis noches, mi Tierra, mi Cielo, mi Viento, mis Mares y mi Fuego. Mi Todo agoniza y reencarna día a día al verte invadir cada centímetro de mi tiempo, de mi ser, porque no hay día en el que no piense en ti, segundo en el que no invento otro escenario contigo, ni hora en la que no te batalle en mi mente, en mi corazón.

Eres mi Todo, y por mi Todo he de vencer... o morir..."

Monday, June 22, 2009

Mi Fuego...

“Deposito los pequeños y grandes pedazos de carbón en mi vieja parrilla. Preparo la botella con el típico prototipo de papeles de diario envolviéndola. Creo un orificio en el cual la botella pueda formar la base de una torre, con la cual el papel pueda ser el centro de la pronta llamarada. Extrayendo la botella y ordenando el carbón, cae la primera víctima incendiada, la chispa que originaría mi mayor vicio: El Fuego.

Observo detenidamente cómo el Fuego consume todo a su paso. El papel no vive tanto para contarlo, ni menos las bacterias y el polvo que rodea mi vieja parrilla. Yo, atento, me obsesiono de las llamas a tal punto, que mi mente comienza a inventar escenarios, todos con un aire de ti, mi amor. ¡Y cuán bella te hice! ¡De fuego! Oh, mi amor, cómo danzabas al ritmo unísono de las flamas y el infierno que levanté de mi mente. Cómo tus curvas resplandecientes ardían mis ojos de recuerdos y fotografías. Cómo mis manos intentaban acercarse a ti, mi nuevo Marte, queriendo rozar el calor de tu cuerpo, en vano. Mi piel mortal e insignificante no bastaba para contenerte dos o tres segundos siquiera. ¡Cuán inestable era mi corazón en ese instante! El arder de mi piel, el arder de mis ojos, el arder de mi mente, el arder de mi corazón, inventaron la mejor escena de mi vida: A ti, hecha de Fuego. Eso eres al fin y al cabo. Me abrigas, me reconfortas, me obsesionas, me brindas poder, me enalteces. Mi propio símbolo es el Fuego, es decir, mi propio símbolo eres tú. ¡Tú, amor! ¡Sólo tú! ¡Y cuánta vida habré de desperdiciar tratando de tocarte!

- ¿El fuego está listo?- Me pregunta mi padre.
- Ehh... sí.- Le contesto, distraído.

Quise escribirte esto, antes que la realidad matara mi creación."

Sunday, June 14, 2009

Mi Amar...

Ustedes no comprenden, ni yo por igual. Es un arte incierto, una ciencia, una religión y un vicio a la vez. Porque nadie ni nada podrá compararse en mi plenitud, como tampoco yo. Soy un cetro iluminado del poder del amor, pero no cualquier amor, sino el mío, el mío propio, el mío pleno, el que yo he creado de la nada con mis propias manos, sangre y lágrimas. Y aunque ustedes no comprendan, ni yo por igual, es tan sencillo, tan simple. No hay que ser un genio para mi amar, ni un demente. No hay que ganárselo, ni rezar por ello. Sólo una palabra lo resume todo: Devoción. ¿Devoción a qué? A Ti, amor mío, a pesar que ni siquiera tú misma lo llegas a entender, ni quienes te rodean. Al final me tildan de loco, de sicópata, de... no sé de cuántas otras maneras me han llamado, o al menos he percibido ante la mirada atónita de los ajenos.

Ustedes no comprenden, ni yo por igual, pero daré algo por sentado, diré algo seguro de mí: Mi Amar es tan glorioso, tan pleno, tan dichoso, tan sufrido, tan doloroso, tan digno, que no importa con quién, o cómo y por qué, pero quienquiera que sea, tendrá un fragmento enorme de mi ser que se llevará codicioso. Seré parte de su pasado, su presente y su futuro, y, ni aunque ellos mismos logren comprender, sabrán de mí y me recordarán... eternamente.

Al fin y al cabo, soy capaz de dar mi vida amando a mi manera. Recuérdenlo... recuérdenme...

Saturday, June 13, 2009

La Agenda...

Abro mi nueva agenda. Con mi viejo lápiz encuentro algo de distracción en escribir algunas palabras, hasta que veo la palabra "Prioridades" en la parte superior izquierda. ¿Acaso me preguntará que es lo que de verdad me importa, o bien, lo que a "ellos" les importa? ¿Me preguntará personalmente eso? ¿Y qué le responderé en ese caso? Un par de cosas se me ocurren...

¿Qué haré? Porque te amo. Sí... aún lo hago.
¿Qué me queda? Porque estoy muriendo. Sí... todavía lo estoy.
¿Qué quiero? Porque aún te deseo.
¿Qué será de mí...?

Y miro la parte de inferior de esta agenda. Tres meses va contando a medida que pasa el tiempo... y yo con mi lápiz los tarjo, uno por uno... todos con el mismo color. Todos tarjados con la misma pasión que los días anteriores... y los del pasado... y más allá. Y no es de cruel, todo lo contrario. Esos días los recuerdo, a todos por igual. Es sólo que... pocos los tarjé de color rojo, y no de azul.

Enloqueciendo con una agenda. Ja... ¿Qué quedará de mí?

Friday, May 22, 2009

Necesidad...

“Te amo” te quería decir. Sin rodeos, sin planes. Algo épico quizás, poco sutil, muy sincero, y poco constante. Pero no… hay que hacerlo significativo, hay que hacerlo épico, digno de recordar, digno de admirar. Sólo para ti. Y es un tanto curioso tratar de hacer esto, siendo que siempre observo tu mirar en todo lo que descansan mis ojos, cuando jamás te he visto de verdad. Ni siquiera sé si lo eres… Claro, algo imaginado, alucinado, ilusionado. Una propia creación de mi desesperado ser que desea fervorosamente encontrarte. Sin embargo, todo mi consuelo, toda mi esperanza, yace en que no lo eres.

“Te amo” te quería decir. Con una dignidad tal que fuera humilde a la vez. Como te lo mereces...

Tuesday, May 19, 2009

A la Muerte XXV: El Último Respiro...

Inmerso en lo último de mi existir, rebusco las viejas energías sagradas que solían mover mi mundo. Algo me queda para un combate más, sin embargo, atrás debo mantenerme. El cielo, murmurándome, me cuenta de los posibles porvenires a llegar. Debo prepararme para su arribo.

Quisiera tenerte entre mis brazos, amor mío, mas necesito derrotar a mi último enemigo. Esta lucha dará fin a toda una vida de cruzadas en tu nombre, mi niña. A un paso estoy de ser feliz, y descansar en tus labios rojizos eternamente. A un paso estoy de ser acabado por completo y sentenciar mi alma, fiel seguidora del Camino de la Dignidad, a los confines del Infierno. Así de delicado... así de frágil. Un solo beso tuyo puede cambiar todo mi Destino Divino. Si hoy fuese el día en el que recibiera esas dos palabras de tu boca, entonces la Gran Victoria sería asegurada.Quién más como tú que pueda cambiar el curso de mi vida.

No sé cuál es la verdad ni la mentira, como así no sé si eres cierto o no...

Miles y miles de años han pasado, y, sin embargo, mi amor por ti sigue intacto...

No me esperes... pronto llegaré.

Te amo.

Saturday, May 16, 2009

A la Muerte XXIV: La Última Batalla y el extracto de luz...

“Logro percatarme de la muerte pronta a llegar, y yo aún te amo. Me río de lo patético que me muestro aquí caído, derrotado. Mis energías se han desvanecido hace ya mucho. Tengo mis memorias, mis leyendas, y mis lamentos de ingratitud: De Ti…

Tú. A Ti, en mi final de finales, van dedicadas estas malditas palabras. A Ti, a quien serví tan fielmente, con eterna soledad, sangre y dolor en retorno, van dedicados estos últimos golpes de mi espada que logro brindar. A Ti, amada mía, quien me extrajo hasta la última gota de dignidad, te tengo un último regalo: Mi adiós. Sin embargo, aún no puedo irme. Una ínfima llama brillando en el crudo invierno persiste. Algo insignificante, pero notorio.

Nada tengo que dar, ni menos recibir. Es hora de desatar el poder divino que llevo dentro de mí, en Tu nombre. Sólo puedo pedir un hermoso y bendito rincón… Pronto llegaré…

Hay un refrán que es todo mi consuelo:

“Hay derrotas que son más gloriosas que victorias”

Tuesday, May 12, 2009

A la Muerte XXIII : Suicida...

"Nada será lo mismo". Esto digo cuando observo la luna, lloroso, y lo repito un par de veces más, creyéndolo menos cada vez que lo digo. No me resigno aún, ni menos asumirlo o asimilarlo. Me quiebro en vez e eso. Me quedo de pie, quieto, en mi oscuro dormitorio. Luego fácilmente doy con mi cama, dejándome caer en ella. Entre las sábanas siento tu aroma, o al menos así lo quiero sentir, olvidando la crueldad, la brutalidad... y te amo. Malditas palabras que lanzo al aire, a la tierra, como botellas de alcohol quebrándose en las rocas. Mi cuerpo entre ellas.

Observo mis cosas en la oscuridad. Todo me recuerda a ti. Los libros... los ídolos...

Así quiero irme. Los ojos abiertos o no, es la oscuridad misma quien me cobija en sus sombrías alas. Que me lleve lentamente a mi rincón, mi lugar, mi merecido destino. Allí te esperaré, paciente e intranquilo. Mi magnífica cruzada llega a su fin. Digno, me retiro. Mi plan para conquistarte y hacerte mía ha sido un total fracaso...

No comprendo aún... ¿En qué fallé, si te amo?

Relaten mis batallas. Son todo lo que me quedan: Relatos de un Caballero...

Adiós...

Sunday, April 26, 2009

A la Muerte XXII : El Síndrome del Cruzado...

"Me siento a escribir y no sé por dónde empezar. Los recuerdos anonadan mi garganta de lágrimas mientras intento impregnarlos aquí. De un pasado que no volverá a ser el mismo, un hermoso pasado. De la mayor batalla que he brindado en mi vida y yazco aquí, derrotado y cansado. Lo único que queda es la silueta invicta que he creado de ti, con alas etéreas, siguiéndome día y noche por las peligrosas calles de mi querida ciudad. Es el consuelo de mi soledad.

Mi obstinación me tiene aquí. Mi orgullo, mi porfía y mi fanatismo de volver a batallarte me tienen aquí. La oculta alma de un guerrero que aún no muere. Y te amo, a pesar que no tengas imagen, ni rostro, ni semejanza con ella, la de ayer, te sigo amando con esa devoción infinita. Vivo mis días digno para merecerte, con ese maldito interés que jamás se cumple.

Cruzaría el mundo entero por encontrar tu luz, por encontrar el respiro de mi alma. Un eco de un paraíso, un eco del Edén.

Si vieras mi rostro... Estoy tan cansado... Y te extraño tanto...

Difícil es vivir cuando todo me sabe a ti, de ayer, a ti, del hoy, y a ti, del mañana..."