"¿Cuántos sueños más debo soñar para mantenerte conmigo por siempre? La ilusión y la imaginación se acaban a medida que mis segundos mueren, mientras la monotonía de la sociedad me corrompe y me hace cada vez más suyo. Quizás sí sea un arranque de fantasía la batalla que he creado enteramente sólo por ti, pero es todo lo que tengo hoy en día, mi amor..."
Suspiros son lo que se logra escuchar en las tierras de nadie, y un Caballero llorar...
"¿Qué tengo que hacer? Dímelo. Dímelo, por favor. Mi corazón va gimiendo de dolor y mi paciencia se acaba con los diez mil años que he estado aquí, por ti. ¡Envíame una señal por Dios! Maldita impotencia... porque a la larga, eres tú absoluta, y yo, una memoria pasajera."
Y el Caballero cae de rodillas...
"Sería irónico, y cómico, que Ella llegase primero que tú. Y también el pensar que tú fuiste regalo divino de sólo algunos que creo que ni siquiera te merecían, pero amor... ¿estoy incluído en esa lista indigna? Mi mente envejecida se está hartando de saber injusticias cada día. Del padre que predica durante el día y durante la noche viola a un pobre infante. Del mendigo que pide misericordia en forma de dinero y quizás termine siendo el hombre más honrado de todo el mundo. De los millares que fallecen asesinados por cosas que ni siquiera hicieron. De los millares que están deambulando, indignos, en las calles de nuestro hoy, manchando de negro nuestro existir. De las guerras habidas y por haber... Me encantaría detener todo esto por sólo un segundo y lograrte encontrar con mis propios ojos, en la pausa universal más bella que haya existido, y poder tenerte entre mis brazos al fin, preciosa.
Heme aquí. Tenme, gózame... yo aún espero y batallo en el negro infinito de mis días. Mi único deseo ahora es que Ella no llegue primero que tú... Sólo eso... por favor cielo mío..."
El Gran Guerrero se queda arrodillado, esperando lo impredecible.
Thursday, February 26, 2009
Saturday, February 21, 2009
Para aquél...
Tú, que hace 62 días dejaste de caminar entre nosotros, aún denotas una presencia mortal entre quienes te quisimos. Los recuerdos hechos fotografías, platillos, jardines y mar. En tu memoria transcribiré algunos pensamientos, aunque en los mil intentos fracase unos mil también. Logro rememorar tu lento y quejumbroso andar, tal cual quien camina sobre espinas, queriendo salir de la prisión de nuestros hogares y poder observar tu amado jardín. Tu último venir fue digno también de recordar. Disfrutaste tanto revivir esos tiempos de antaño en los que solías observar detenidamente el mar, cuando las paredes no nos separaban tal cual fronteras a países (y hoy hay cercos eléctricos). Tus historias de cuando solías ser como yo, comparando universos completamente diferentes, mientras te acomodabas en tu gran sillón de cuero, tal cual el aprendiz platicando con su maestro. Un par de lágrimas se mecen entre mis mejillas cada vez que tu imagen invade mis humildes palabras...
Tu rectitud siempre me asombró. Ya hubiera querido viajar en el tiempo y admirar tu juventud, como también el momento en el que encontraste a tu compañera de vida entera. Lo lamento, viejo amigo... para ella le tengo otras palabras...
Un beso de un mortal, un abrazo de un niño...
Q.E.P.D. Jorge Miranda (sé que te llamas Pedro,pero te encantaba que te dijeran Abuelito Jorge...)
Tu rectitud siempre me asombró. Ya hubiera querido viajar en el tiempo y admirar tu juventud, como también el momento en el que encontraste a tu compañera de vida entera. Lo lamento, viejo amigo... para ella le tengo otras palabras...
Un beso de un mortal, un abrazo de un niño...
Q.E.P.D. Jorge Miranda (sé que te llamas Pedro,pero te encantaba que te dijeran Abuelito Jorge...)
Wednesday, February 11, 2009
A la Muerte XV...
¡Dueña de mi tiempo y mi mente! Eso eres, siendo que hoy, y ayer, y mañana, no me quieres aquí contigo. Ni me das el lujo de usarte en mis alocados sueños, de flores y campanarios, sino heme aquí, plantado en lo infinito, pensando monótonamente...
Nuestro encuentro era inevitable, lo sabes. Ahora mismo me eludes de cuando en cuando, en aquéllos en los que logro reunir toda mi fuerza y valentía, osándome a saludarte, a hablarte, y huyes de mí. ¿Qué quedará de mí entonces, amor mío, cuando batallo día a día por un mañana entre tus besos? Si son pocos los que me sostienen mi moral, preciosa, siendo que el cielo conspira contra mi voluntad.
¡Un mañana contigo! ¿Qué será eso? ¿Cómo será eso? La sola imaginación me atormenta por entero, temblando mis labios y mis manos. Finalmente terminas siendo un breve y hermosísimo recuerdo, como el cometa que cruza por todo el espacio de mi corazón, conquistando mi oscuridad con tu luz fugaz, de segundo a segundo, forjando el momento en un recuerdo digno de rememorar...
Creo que me voy convirtiendo en un adicto de ti...
Nuestro encuentro era inevitable, lo sabes. Ahora mismo me eludes de cuando en cuando, en aquéllos en los que logro reunir toda mi fuerza y valentía, osándome a saludarte, a hablarte, y huyes de mí. ¿Qué quedará de mí entonces, amor mío, cuando batallo día a día por un mañana entre tus besos? Si son pocos los que me sostienen mi moral, preciosa, siendo que el cielo conspira contra mi voluntad.
¡Un mañana contigo! ¿Qué será eso? ¿Cómo será eso? La sola imaginación me atormenta por entero, temblando mis labios y mis manos. Finalmente terminas siendo un breve y hermosísimo recuerdo, como el cometa que cruza por todo el espacio de mi corazón, conquistando mi oscuridad con tu luz fugaz, de segundo a segundo, forjando el momento en un recuerdo digno de rememorar...
Creo que me voy convirtiendo en un adicto de ti...
A la Muerte XIV...
Y he vuelto al fin cuando nada ha cambiado. Los mismos muertos tirados en la indiferencia de la vida. Los mismos caídos, derrotados y aniquilados. Los mismos caminos... Mas, ahora mi amor, tienen otro matiz al añadirte en este viejo mundo mío. Ahora da gusto caminar por mi viejo campo de batalla... y ya no como perro viejo...
Thursday, February 05, 2009
A la Muerte XIII...
"Te dedico estas últimas palabras, amor mío, porque hoy dejo estas tierras paradisíacas. Los demonios han caído derrotados y por fin puedo volver a mi hogar, sereno y feliz. ¡Cómo cuesta dejar tus flores, tus rosas, tus besos, tus sueños, tus esencias infinitas de esperanza y vida eterna! Ahora debo marchar lentamente a mi viejo campo de batalla, del cual huí por siglos y siglos de desolación, muerte y derrotas amontonadas como rocas en el fondo de los abismos infernales. Mi agonía acrecienta a medida que me alejo de ti, preciosa. Mi tiempo aquí ha terminado. Retomaré la vieja senda del Guerrero como debí haberlo hecho antes, pero no quería hacerlo sin verte una última vez. ¡Qué masoquista de mí imaginarte en vez de mirarte! Lamentable es que, después de todo, es lo que me queda... moldear una silueta y huir a ella, a sus brazos soñados, sentir abrazar la mentira, y besar la ilusión."
El viejo Caballero se pone de pie, mientras toma su espada, levantándola. De pronto siente el viento soplar de manera particular...
"Quédate, no te vayas. Quédate por favor... ¿no lo entiendes aún? Eres lo que me queda. Mi vida y mi muerte. Mi deseo y anhelo. Mi aire y mi agua... ¿a quién serían las batallas si no son a ti? Hija de Luces, te lo imploro... quédate un momento..."
El viento comienza a disiparse. El Caballero deja correr una lágrima tras el grueso yelmo de plata...
"Adiós mi amor... hasta siempre. Sé que nunca fui destinado a tenerte, amor. Sólo memoricé tus ojos y te dibujé en mi mente, fotografiando por entero tu alma. Fuiste mía en mis sueños al menos... Bendito es ese escape de realidad.
... yo tuve la culpa...
pensé demasiado en ti..."
El viejo Caballero se pone de pie, mientras toma su espada, levantándola. De pronto siente el viento soplar de manera particular...
"Quédate, no te vayas. Quédate por favor... ¿no lo entiendes aún? Eres lo que me queda. Mi vida y mi muerte. Mi deseo y anhelo. Mi aire y mi agua... ¿a quién serían las batallas si no son a ti? Hija de Luces, te lo imploro... quédate un momento..."
El viento comienza a disiparse. El Caballero deja correr una lágrima tras el grueso yelmo de plata...
"Adiós mi amor... hasta siempre. Sé que nunca fui destinado a tenerte, amor. Sólo memoricé tus ojos y te dibujé en mi mente, fotografiando por entero tu alma. Fuiste mía en mis sueños al menos... Bendito es ese escape de realidad.
... yo tuve la culpa...
pensé demasiado en ti..."
Monday, February 02, 2009
A la Muerte XII...
"Son demasiados... siempre lo han sido, y hoy lo son más. ¿A cuántos debo matar? ¿A cuántos debo derrotar? Siento que mi fuerza y mi voluntad, en tu nombre preciosa, no son suficientes para derrocar este Imperio de Sombras. ¿Cuántos más deben caer, amor, para por fin estar en tu corazón, en tu lecho, entre tus manos? El sol renace viéndome luchar... y muere viéndome luchar. La luna me llora mientras cientos de miles llegan a arruinar todo lo que he tratado de construir: Un Universo entero, sólo contigo..."
Constantes jadeos del Gran Caballero que ya no batalla como en el ayer. Y esta vez, no hay ángel protector, no hay Dios que intervenga, no hay arranques de Esperanza, de fuerza divina. Sólo él con el recuerdo de su amada en su corazón, y ellos... los millares de ellos...
"Vamos amor, envíame con el viento otro de tu sinfin de memorias ya olvidadas por los hombres. De los ínfimos, los detallados. Los que en suma me hicieron enamorarme de ti como ahora, como hoy, como en este preciso segundo que mi espada bebe la sangre de quienes pretenden destruirlo."
El viento es fuerte. Su mensaje llegará fácilmente...
El día en que el Caballero deje de creer que ella existe... él morirá. Su cuerpo, su espíritu, dejarán de tener misión alguna en esta realidad. Su escudo dejará de tener motivo y su espada dejará de tener fuerza. Su corazón dejará de tener amor y su mente dejará de tener sueños. La mismísima Guerra Eterna que le ha declarado a las sombras, a la oscuridad, se convertirá en cenizas que no volverán a ser fuego como antes. Ella es su todo.
Constantes jadeos del Gran Caballero que ya no batalla como en el ayer. Y esta vez, no hay ángel protector, no hay Dios que intervenga, no hay arranques de Esperanza, de fuerza divina. Sólo él con el recuerdo de su amada en su corazón, y ellos... los millares de ellos...
"Vamos amor, envíame con el viento otro de tu sinfin de memorias ya olvidadas por los hombres. De los ínfimos, los detallados. Los que en suma me hicieron enamorarme de ti como ahora, como hoy, como en este preciso segundo que mi espada bebe la sangre de quienes pretenden destruirlo."
El viento es fuerte. Su mensaje llegará fácilmente...
El día en que el Caballero deje de creer que ella existe... él morirá. Su cuerpo, su espíritu, dejarán de tener misión alguna en esta realidad. Su escudo dejará de tener motivo y su espada dejará de tener fuerza. Su corazón dejará de tener amor y su mente dejará de tener sueños. La mismísima Guerra Eterna que le ha declarado a las sombras, a la oscuridad, se convertirá en cenizas que no volverán a ser fuego como antes. Ella es su todo.
Sunday, February 01, 2009
A la Muerte XI...
El Gran Caballero siente el rugir del ejército, pronto a llegar. Mientras los siente marchar, cierra sus ojos por un momento...
"Sólo escucho música. Sólo escucho tu voz acariciando mis oídos, amor mío. Mis pies, cubiertos de acero, sienten el recuerdo de miles de hombres que han derramado su sangre aquí. Sus gritos, sus glorias."
La Muerte incrementa el paso de sus tropas, gritando el nombre del Caballero en señal de enemistad...
"Tratan de opacarte amor. Toco por última vez tus pétalos, aún vivos, antes de cargar con esta mano mi envejecida espada. Un beso al aire, a tus labios ojalá, pero por ahora el aire es todo lo que tengo."
El Caballero se arrodilla por un momento, con sus ojos aún cerrados, tomando un poco de tierra del campo...
"Espero que esta tierra se vea teñida de su sangre, no de la mía, sino... sería triste no volver a besarte nunca más...
Cielo mío, encomienda mis últimas súplicas a su oír. Que sepa que alguna vez existí, en esta vida o en la otra. Que tenga que cargar todas las cicatrices que sean necesarias, para reinvindicar todo pecado, todo error del maldito pasado. Que la Santa Retribución me logre devolver su Reminiscencia."
El ejército está a punto de llegar...
"Te amo. Sí que te amo. Nunca lo olvides, porque es este amor el que me tiene aquí, y bajo mi juramento, por este amor batallaré, por este amor quizás muera, por este amor quizás sea feliz. Sólo... muéstrame el camino a tus brazos... y correré a ellos, en nuestro mundo de paz, de armonía, de gozo. Pero... si no puedo llegar a ti, a tus besos, a tus venerados besos, entonces que mi vida sea el precio de una sonrisa tuya..."
Las arenas del tiempo se detienen. Se siente con creces el primer choque de espada y escudo...
"Sólo escucho música. Sólo escucho tu voz acariciando mis oídos, amor mío. Mis pies, cubiertos de acero, sienten el recuerdo de miles de hombres que han derramado su sangre aquí. Sus gritos, sus glorias."
La Muerte incrementa el paso de sus tropas, gritando el nombre del Caballero en señal de enemistad...
"Tratan de opacarte amor. Toco por última vez tus pétalos, aún vivos, antes de cargar con esta mano mi envejecida espada. Un beso al aire, a tus labios ojalá, pero por ahora el aire es todo lo que tengo."
El Caballero se arrodilla por un momento, con sus ojos aún cerrados, tomando un poco de tierra del campo...
"Espero que esta tierra se vea teñida de su sangre, no de la mía, sino... sería triste no volver a besarte nunca más...
Cielo mío, encomienda mis últimas súplicas a su oír. Que sepa que alguna vez existí, en esta vida o en la otra. Que tenga que cargar todas las cicatrices que sean necesarias, para reinvindicar todo pecado, todo error del maldito pasado. Que la Santa Retribución me logre devolver su Reminiscencia."
El ejército está a punto de llegar...
"Te amo. Sí que te amo. Nunca lo olvides, porque es este amor el que me tiene aquí, y bajo mi juramento, por este amor batallaré, por este amor quizás muera, por este amor quizás sea feliz. Sólo... muéstrame el camino a tus brazos... y correré a ellos, en nuestro mundo de paz, de armonía, de gozo. Pero... si no puedo llegar a ti, a tus besos, a tus venerados besos, entonces que mi vida sea el precio de una sonrisa tuya..."
Las arenas del tiempo se detienen. Se siente con creces el primer choque de espada y escudo...
Friday, January 30, 2009
A la Muerte X...
Diez días, diez siglos, diez mil años, ¿qué más da? Todo el tiempo es el mismo al luchar contra Ti, Preciosa. Mas, ahora llegan a dar gusto, cuando cargo esta flor en mi corazón, en mi escudo. El último clavel que crecía en estos campos muertos, el último signo de vida de la Madre Tierra. Otórgame el honor de enfrentarme a tu infinidad de hordas, Querida. Otórgame tus sombras, tus maldiciones, tus noches, tus oscuridades enteras. Ni tengo que pedirlas, porque supongo que ya las cursas por estos lugares... ¡Que vengan entonces!
Amor benigno, tu respirar brinda gozo y dicha. Cuán liviana es mi misión ahora que tú has traído luces a mis días. El horror y el terror de aquéllos tiempos del pasado se desvanece con tu caminar, como polvo en el viento. El campo muerto besa tus pies, reviviendo prados ya olvidados. Las ramas de los árboles caídos rozan tu cabellera, resucitando flores quemadas. Las imágenes de bailes tuyos, plasmados en la vieja arena, en el recuerdo de mi envejecida memoria, me da de beber en este desierto de días. Y cuando tu mirar encuentra el mío, ataca con mil dagas mi pecho, mis pulmones, mi cuello, mi todo, exprimiendo las lágrimas reprimidas de mis ojos que bajan lentamente y se evaporan en el suelo maldito. Oh mi amor, ni los poemas más gloriosos podrían llegar a describir una mera idea de ti. Solamente depravarían esa silueta que hoy la he guardado en mi alma. Rodeas toda la dignidad, la gloria, y lo sagrado en ti, fantástica creación de mi Maestro...
¿Qué esperas? Tarde o temprano, llegará mi último día, y yo no permitiré que sea un día, sino un siglo, un milenio a su lado, un infinito como mínimo bajo su regazo. ¡¿Qué esperas?! ¡Ataca!
Amor benigno, tu respirar brinda gozo y dicha. Cuán liviana es mi misión ahora que tú has traído luces a mis días. El horror y el terror de aquéllos tiempos del pasado se desvanece con tu caminar, como polvo en el viento. El campo muerto besa tus pies, reviviendo prados ya olvidados. Las ramas de los árboles caídos rozan tu cabellera, resucitando flores quemadas. Las imágenes de bailes tuyos, plasmados en la vieja arena, en el recuerdo de mi envejecida memoria, me da de beber en este desierto de días. Y cuando tu mirar encuentra el mío, ataca con mil dagas mi pecho, mis pulmones, mi cuello, mi todo, exprimiendo las lágrimas reprimidas de mis ojos que bajan lentamente y se evaporan en el suelo maldito. Oh mi amor, ni los poemas más gloriosos podrían llegar a describir una mera idea de ti. Solamente depravarían esa silueta que hoy la he guardado en mi alma. Rodeas toda la dignidad, la gloria, y lo sagrado en ti, fantástica creación de mi Maestro...
¿Qué esperas? Tarde o temprano, llegará mi último día, y yo no permitiré que sea un día, sino un siglo, un milenio a su lado, un infinito como mínimo bajo su regazo. ¡¿Qué esperas?! ¡Ataca!
Thursday, January 29, 2009
A la Muerte IX...
Una vez dijeron por allí que los verdaderos héroes son los que no vuelven de los campos de batalla. Heme aquí aún, ya fantasma de mis delirios, fantasma de mis deseos carnales, apasionados, amados, impulsándome a arremeter con todo mi ser. Mato mis pecados, mato mis errores, la conciencia total de haberlos cometido, uno a uno, lentamente, minuciosamente. Sí... los estoy matando a todos. Con uno muerto, una cadena menos que desatar. Pronto el verdadero Caballero volverá a brillar una vez más de nobleza, de dignidad, y mis enemigos volverán a temer. Profecías que se van cumpliendo, mentiras del pasado que ahora son verdad, sueños del ayer, de los benévolos, que hoy son realidad, y pesadillas, de los grandes malignos, que hoy... son realidad.
No traten de huir, no traten de escapar. Los encontraré a todos ustedes por igual, y temerán... otra vez.
A cada uno que derrote, amor mío, será un paso más a tu encuentro. A cada uno que destruya, preciosa mía, será una victoria más a mi triunfo...
Te amo...
No traten de huir, no traten de escapar. Los encontraré a todos ustedes por igual, y temerán... otra vez.
A cada uno que derrote, amor mío, será un paso más a tu encuentro. A cada uno que destruya, preciosa mía, será una victoria más a mi triunfo...
Te amo...
A la Muerte VIII...
¡Escucha mis súplicas, Maestro! Que mi vida sea un mero trueque por su felicidad... sólo eso...
¿Y tú qué? No me perdonarás, viejo Amor mío. Ya soñaba estar entre tus brazos sensuales, mientras me quitabas en cada centímetro de ellos mi total existencia. He recuperado mi ser, Preciosa. Y ahora, batallo contra Tí una vez más, sin confiar del Destino Divino inexistente. Que ahora, los días, los soles, las lunes y mis flores, decidan por mí. Porque, en el final de esta gran historia de mis Cruzadas, Preciosa... no hay victoria, no hay derrota... sólo yo, contra millares que no paran de llegar, hasta que tenga mi último sueño... y un amanecer rojo.
A ti, vida mía... la que no sabe aún mis cosas y cree saberlo todo, preciosa flor de Esperanza alucinante... espérame... que te hurtaré un beso fugaz, y volveré a mi campo de batalla...
¿Y tú qué? No me perdonarás, viejo Amor mío. Ya soñaba estar entre tus brazos sensuales, mientras me quitabas en cada centímetro de ellos mi total existencia. He recuperado mi ser, Preciosa. Y ahora, batallo contra Tí una vez más, sin confiar del Destino Divino inexistente. Que ahora, los días, los soles, las lunes y mis flores, decidan por mí. Porque, en el final de esta gran historia de mis Cruzadas, Preciosa... no hay victoria, no hay derrota... sólo yo, contra millares que no paran de llegar, hasta que tenga mi último sueño... y un amanecer rojo.
A ti, vida mía... la que no sabe aún mis cosas y cree saberlo todo, preciosa flor de Esperanza alucinante... espérame... que te hurtaré un beso fugaz, y volveré a mi campo de batalla...
A la Muerte VII...
¡Cuán eterna la noche benigna! El constante mirar a un cielo estrellado, iluminado de sus pequeñas esperanzas, todas constantes en tu mirar. Mas... aún sigo soñando, sigo alucinado.
¡Enemigo querido, eterno contrincante, ven a mí de una buena vez! Mi cuerpo demacrado y malherido con suerte logra mantenerse en alto, mientras los años caen encima, como rocas en arena. A veces no logro volver a levantarme con tanta armadura encima. Sin embargo, mi corazón sigue tan lleno de vida, así como diez mil años atrás, porque el amor es algo sumamente infinito, y en un Caballero... es toda su existencia.
Espero lograr levantarme otra vez.
Espero levantar mi vieja espada...
Vengan a mí...
¡Enemigo querido, eterno contrincante, ven a mí de una buena vez! Mi cuerpo demacrado y malherido con suerte logra mantenerse en alto, mientras los años caen encima, como rocas en arena. A veces no logro volver a levantarme con tanta armadura encima. Sin embargo, mi corazón sigue tan lleno de vida, así como diez mil años atrás, porque el amor es algo sumamente infinito, y en un Caballero... es toda su existencia.
Espero lograr levantarme otra vez.
Espero levantar mi vieja espada...
Vengan a mí...
Wednesday, January 28, 2009
A la Muerte VI...
Y yo he sido mil vidas, mil hombres, mil seres diferentes, en mil tipos diferentes de historias, momentos, lugares y mundos. De pájaro a mariposa, de mariposa a elefante, de elefante a hombre, de hombre a mito. Pero en todos, en todos ellos, te he amado de esas mismísimas diferentes maneras, mi amor. Porque en todos ellos logro captar que eres la mayor y mejor creación del Altísimo, mi Bendito Maestro...
Te amaré mientras dure el Universo...
Te amaré mientras dure el Universo...
Tuesday, January 27, 2009
A la Muerte V...
Admiro vidas pasadas, recuerdos de almas olvidadas. Deseo amar de la manera que ama un Guerrero: Con su vida. Y tal cual como escuché o leí por ahí: Todos nosotros morimos, pero pocos realmente viven. Amar cada detalle... ¿cómo sería volver a eso...?
Te recuerdo a ti por igual, un tanto borroso, pero te recuerdo de todos modos. Mi Santa Reminiscencia, mi Reminiscencia Divina. ¿Qué será de ti?
Hablaré poco esta vez. Tengo un ejército que derrotar...
Te recuerdo a ti por igual, un tanto borroso, pero te recuerdo de todos modos. Mi Santa Reminiscencia, mi Reminiscencia Divina. ¿Qué será de ti?
Hablaré poco esta vez. Tengo un ejército que derrotar...
Monday, January 26, 2009
A la Muerte IV...
¡Cuánta ironía! Estas malditas adversidades que se presentan a mis ojos, a mis manos, siendo borradas minuciosamente por la paz y tranquilidad de este bendito lugar. ¿Qué pensarás de mí, Querida? Amada contradicción de negro. ¿Qué será de mí ahora, que mi alma se aferra a algo tan volátil y tan glorioso a la vez? Ése es el verdadero problema... ¿verdad? El vivir de tanta oscuridad circundante, y el sólo ser testigo de una suerte de luz, brinda tanto gozo de repente.
Que sea correcto o no, no me importa. Por ahora, mi vida y mis batallas son de ella. Por ahora, tengo dos caminos: Convertirme en ángel... o en demonio.
Que sea correcto o no, no me importa. Por ahora, mi vida y mis batallas son de ella. Por ahora, tengo dos caminos: Convertirme en ángel... o en demonio.
Saturday, January 24, 2009
A la Muerte III...
Ya has alzado tu estandarte contra mí, Querida. Qué lástima... yo que aún te quería de amante, de hermana, de eterna compañera. Qué tristeza de verdad. Una vez más me veo obligado a levantar armas contra Tí, preciosa, siendo que ya me estaba acostumbrando a vivir contigo a mi lado. ¡Que así sea entonces! Te has vuelto una vez más mi eterna enemiga...
No sé qué forma tiene esta flor en particular, ni la manera, ni su modo. No sé su origen, ni cuánto durará floreciendo... sólo sé que la quiero... sólo sé que la amo a mi modo, y también sé que usaré mi cuerpo de escudo si es necesario, por protegerla.
¡Cuán indescriptible!
No sé qué forma tiene esta flor en particular, ni la manera, ni su modo. No sé su origen, ni cuánto durará floreciendo... sólo sé que la quiero... sólo sé que la amo a mi modo, y también sé que usaré mi cuerpo de escudo si es necesario, por protegerla.
¡Cuán indescriptible!
A la Muerte II...
Lo siento, Querida. Anoche me postré entre estrellas, buscando de nuevo esa flor que quizás no volveré a ver otra vez...
Me preguntas cómo es esa flor tan particular. Con sólo decirte que ha conquistado cualquier locura que cruza por mi vieja cabeza, es darte una mera idea (y los ángeles vestían de blanco... y verde). Traté de volver, mas no pude amor. Lentamente logro olvidar tus curvas. Mi corazón de caballero se ha vuelto a enaltecer, levantándose de las cenizas de viejas batallas. Ay querida, temo envolverme en telas caprichosas. Tú conoces los finales. Tú conoces mi final, y si bien me permites decirlo, podría finalizar mi existencia, defendiendo cada pétalo de esa flor.
¿No te gusta la idea? ¿No te gusta mi frenesí de encanto? Lástima. Con el tiempo comprenderás porqué te amé tanto, porqué te había deseado tanto, y también comprenderás, temor de todos los hombres, porqué estoy pensando en ella...
Me preguntas cómo es esa flor tan particular. Con sólo decirte que ha conquistado cualquier locura que cruza por mi vieja cabeza, es darte una mera idea (y los ángeles vestían de blanco... y verde). Traté de volver, mas no pude amor. Lentamente logro olvidar tus curvas. Mi corazón de caballero se ha vuelto a enaltecer, levantándose de las cenizas de viejas batallas. Ay querida, temo envolverme en telas caprichosas. Tú conoces los finales. Tú conoces mi final, y si bien me permites decirlo, podría finalizar mi existencia, defendiendo cada pétalo de esa flor.
¿No te gusta la idea? ¿No te gusta mi frenesí de encanto? Lástima. Con el tiempo comprenderás porqué te amé tanto, porqué te había deseado tanto, y también comprenderás, temor de todos los hombres, porqué estoy pensando en ella...
A la Muerte I...
Aquí estoy, al fin. He cumplido mi parte, mi deuda, mi condenada promesa. He logrado huir de mi realidad a tierras aparentemente paradisíacas, encontrando descubrimientos nunca antes vistos, lo sabes camarada. Y nadie mejor que tú para confesarte estas intimidades, cosa inexistente. Quizás qué pensarás de mí después de esto, mas, a estas alturas de la vida (o tú, no los veo diferentes), ya no importa tanto. Y es que el corazón de un joven caballero es tan fogoso, lleno de ambiciones y glorias del pasado. Tú lo has dicho, eterna amiga mía. Dime tú, querida, ¿te cuento? Tú, que a tantos traes y a tantos te llevas... y muy pronto, a mí también... bueno lo haré. De todas maneras las malditas lenguas de los hombres suelen soltarse por sí mismas, contra mi voluntad.
Encontré una flor. ¡Por supuesto, ésa misma! Lógico que te darías cuenta. He estado perdiendo mi eterno enamoramiento por ti, Querida. Sí, lo siento, estoy dejando de lado la tentación y las tierras infernales que con tanto gusto me has ofrecido. Lo sé, lo sé... ¿cómo las podría rechazar? Soy dueño de esos terrenos, dignos de indignos. Perdóname... encontré una flor... sí, no sé... quizás...
Encontré una flor. ¡Por supuesto, ésa misma! Lógico que te darías cuenta. He estado perdiendo mi eterno enamoramiento por ti, Querida. Sí, lo siento, estoy dejando de lado la tentación y las tierras infernales que con tanto gusto me has ofrecido. Lo sé, lo sé... ¿cómo las podría rechazar? Soy dueño de esos terrenos, dignos de indignos. Perdóname... encontré una flor... sí, no sé... quizás...
Thursday, January 08, 2009
Sólo recordaba...
“Y ya me conoces tan bien, que predices todo lo que haré. Uno que ha tenido sólo una suerte de roce de ti, que no tiene idea alguna de lo que eres tú. Me evades fácilmente, me eludes, en estos días que quisiera asesinar, unos más que otros. Sólo una vez te vi, fugazmente, y batallé tanto por volverte a ver, muriendo en el intento. ¡Cómo balanceaba la espada que consagraste con tu imagen, en un campo de batalla que no poseía fin! Y esos días… ¡ésos sí eran días! Veía luces por doquier, mundos por conquistar bajo tu nombre. ¡Todo estaba dando indicios de ser derrotado, y aún así seguí! Oh, qué testarudo, preciosa. Lógico que sabes…
Batallé tanto por volverte a ver, y morí en el intento.
Luché tanto por volverte a sentir, mas morí en el intento.
Hace más de un año conocí lo más cercano a la felicidad que pude haber pensado alguna vez… sólo lo volvía a recordar, otra vez.”
Batallé tanto por volverte a ver, y morí en el intento.
Luché tanto por volverte a sentir, mas morí en el intento.
Hace más de un año conocí lo más cercano a la felicidad que pude haber pensado alguna vez… sólo lo volvía a recordar, otra vez.”
Tuesday, December 30, 2008
Caballero del Ayer...
¡Cuántos recuerdos! La imagen invicta de aquél que solía estar de pie contra todos invade mi mente exhausta, mientras camino por el largo trecho a mi faena. Y en medio de ella, logro rememorar sus gritos, su moral, su paz, su honor y, por sobretodo, su amor. Recordé sus batallas, sus victorias y sus derrotas. Cuando ya estaba a pocos pasos de arribar a mi maldita rutina, mi mente imaginaba al Gran Guerrero luchando por nada más que la Esperanza. Ni destino, ni creencia, ni nada, sólo Esperanza. La sonrisa que le enviaba a la Muerte al cargar contra el abismo de la indignidad. La manera con la cual su espada brindaba paz una vez más a todos los caídos.
Hoy duerme. Hoy descansa, porque cuando sea llamado una vez más por los Cielos, él sin dudar acudirá. Por ahora, sólo dormirá. Mañana seguirá batallando, mañana seguirá luchando, contra tormenta, marea y fuego. Mañana... sólo cuando ella lo llame. Sólo cuando ella murmure su nombre al viento...
Por ahora, su cuerpo descansa. Su mente sólo la ansía más y más... y la sueña... y la añora.
Y pensar que yo solía ser ese Caballero...
"Blade with whom I have lived, blade with whom I now die, serve Right and Justice one last time, seek one last heart of Evil, still one last life of Pain, cut well old friend, and then farewell"
Hoy duerme. Hoy descansa, porque cuando sea llamado una vez más por los Cielos, él sin dudar acudirá. Por ahora, sólo dormirá. Mañana seguirá batallando, mañana seguirá luchando, contra tormenta, marea y fuego. Mañana... sólo cuando ella lo llame. Sólo cuando ella murmure su nombre al viento...
Por ahora, su cuerpo descansa. Su mente sólo la ansía más y más... y la sueña... y la añora.
Y pensar que yo solía ser ese Caballero...
"Blade with whom I have lived, blade with whom I now die, serve Right and Justice one last time, seek one last heart of Evil, still one last life of Pain, cut well old friend, and then farewell"
Sunday, December 21, 2008
La Batalla que duró 81 días.
Al principio era difícil de creer. Las cosas que un ente, como la Muerte, toma deprisa. Impredecible. Y lamentable fue el comenzar de una Batalla que el mismo Caballero no deseaba luchar. Ay, amigo mío, familiar y camarada, sólo deseabas que Ella viniera por ti y te liberara de tus cadenas mortales, de habitante de la Madre Tierra. Todos compartimos tu afán, y, aún así, la maldita Vida te tenía un plan. Un plan que duró 81 días y fue la mayor batalla que liberaste. Todos esperábamos (y queríamos) lo peor. Tú también, y a pesar de todo, seguiste aquí. Quisiste darnos una última lección, y lo lograste. De corazón, la he tomado y la he abrazado fuertemente, contra mi pecho, encerrándola en paredes de cristal.
No queda más que decir adiós y gracias. Gracias por darme sonrisas de pequeño, y enseñarme luces del sendero de la Dignidad que hoy en día trato de caminar. Y a ella… gracias por tu inmenso cariño y amor. Por estar allí, en mis momentos. Tengo sus recuerdos guardados codiciadamente. Están en toda la casa…
Vivan felices en el infinito cielo, eternamente. De vez en cuando los miraré, cuando la batalla de mi Vida se torne gris…
Adiós a los dos. Adiós…
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