Wednesday, April 23, 2008

Frase del Día...

"No puedes culpar a los de hoy por el error de los de ayer. Lo mejor que podemos hacer los de hoy, es actuar por los del mañana"

Mi pequeña dedicatoria al Día de la Tierra. A formar conciencia por lo poco que queda del bello mundo llamado Naturaleza...

Monday, April 21, 2008

Confieso que soñé...

"Y dibujé tu silueta con mis dedos, trazando cada curva, trazando cada línea de tu cuerpo, al encontrarte oculta entre las capas de la tumba nocturna. Uniendo estrellas, uniendo constelaciones, uniendo al Universo entero, y tus perlas, tus benditas perlas. Me imitaste con la miel de tu carne, en mis mejillas y en mis labios, asaltando cada rincón, asesinando cada centímetro, cada segundo, cada sonido, cada recuerdo, cada cosa que amenazaba nuestra intimidad. Las batallas, las guerras del ir y venir, inundaron la oscura habitación en nuestro ardiente momento. Dos entes unidos y entrelazados, encadenados apasionadamente. Ni el mismísimo fuego de los infiernos lograría separarnos. Ni lo intentó... nunca trató. Fui feliz..."

Saturday, April 19, 2008

No aún...

"Es tal cual como me lo dijo un viejo amigo mío: No es tu momento, no aún... ya verás..."

Como un viajero de segundos...

"La derrota saboreada. La retirada digna y fulminante. Eso es. Eso es. Ya no vale la pena seguir aquí. Sólo lo sería para quien guste de las heridas y las lágrimas. Yo no. Eso es.

Por muy gélido que sea el sendero que dejé atrás, lo retomaré una vez más. Ya conozco estos malditos parajes que una vez había superado. Por ahora es lo que hay que gustar. Pronto escucharán mi rugir y el acero de mi bellísima espada brillará una vez más bajo el sol. Mis pasos se sentirán como los de un gigante y mi fuerza como un ejército de mil hombres. El tiempo anunciará mi regreso. Por ahora... el largo camino a casa. La soledad volverá a acompañarme en mis nuevos días. Quizás la vida entera se oponga a mi retirada, mas a espada y escudo lo comprenderá mejor.

Volveré a ti, preciosa Esperanza. Maldición de mi ilusión, vestida de mujer, enardecida de pasión, trampa de millares.
Volveré a ti, silueta que una vez abandoné.
Volveré a ti, hermosa mentira de mi propia mente.

Volveré, como un viajero del tiempo... como un viajero de segundos"

Friday, April 18, 2008

¿Qué queda ahora?...

"Un Paladín posee fuerza y voluntad ilimitadas. Su nobleza supera lo imaginado y sus actos lo reflejan. Toda batalla, pelea, lucha, guerra que el Paladín emplea, tiene algo o alguien que lo inspira a ello.

¿Qué le queda entonces...? Un vacío inmensamente infinito.

Oh, pobre de mí ahora, que mis días son negros y las noches sin estrellas. La batalla de la vida no posee victoria alguna, y sigo estando de pie. Su sucia y víbora manera de pelear no me ha derrotado aún. Me levantaré una vez más y me rebelaré contra todo lo que viva y yazga enfrente de mi camino.

¿Qué será de aquéllos, de los caídos, que han conocido la muerte, y de recompensa se han guardado la gloria eterna en sus nombres, en sus actos, en su sacrificio?

No hay nada ya. Sólo queda luchar contra la rutina y la monotonía de los días, que, sin esfuerzo mayor, corrompen el alma de miles de millones.

La espada es más letal no por la fuerza del brazo del portador, sino por el corazón del portador. ¿Qué le queda entonces a la espada, al escudo y a la armadura de quien, sin espíritu alguno, entra en batalla? Oh, viejo camarada, pronto lo sabremos...

Me has quitado todo, y aún así tengo el coraje de sonreírte, viejo amigo del inframundo..."

Tuesday, April 15, 2008

Casi mil días...

"¿Qué significará olvido? Se pregunta el Paladín, ya en desgracias, que yace en las afueras del campo de batalla. Retirándose en silencio, busca el maldito y humillante Exilio. Gime en vergüenza. No puede creer que deba apagar el gran corazón de león que posee.

- ¿Qué verdad debo seguir? ¿Por cuál gloria debo luchar? ¿Qué es...?

Su mente duda de sus nuevos días. Por casi mil días luchó...

Casi mil días de ardua batalla.
Casi mil días de esperanza.
Casi mil días de frustraciones.
Casi mil días de resignaciones.
Casi mil días de gloria.
Casi mil días de dignidad.
Casi mil días de búsqueda de la verdad.
Casi mil días de una guerra sin victoria.
Casi mil días de sangre.
Casi mil días de lágrimas.
Casi mil días de jadeos.
Casi mil días de espadas y escudos.
Casi mil días de ilusión...

- Retírate tranquilo, Caballero.- Le dice el Maestro.
-¿Pero, honorado Maestro, qué-
-No preguntes. Sólo hazlo. Vacía tu mente. Vacía tu corazón. Remueve los recuerdos. Remueve las ilusiones. Recupera las fuerzas y la sangre vertidas en batalla. Tus días llegarán. Tus días volverán. Por ahora descansa. Grita si es necesario, pero descansa. No te preocupes... tus días volverán.
- Sí, Maestro...

Y así como así, sigue su sendero..."

Monday, April 14, 2008

Adiós...

"Una nueva y ardua batalla ha comenzado para el Gran Paladín. ¡Ay pobre de aquél! Sus días convertidos en desdichas y sus noches en penitencias. La batalla en contra de sí mismo. Su mayor enemigo. Su eterno invasor. Un dolor que tiene olores de infinito. La batalla del olvido.

Todo ha terminado. Él victorioso y yo, derrotado... todo gracias a mí. En silencio me retiraré. Nuevos días han de comenzar, mas por ahora, merezco la pesadumbre de la humillación.

Adiós a todo. Adiós a todos. Adiós a los ideales, a los sueños y a las dulces y exquisitas fantasías"

Sunday, April 13, 2008

Qué lástima...

"¿Qué será del pobre e insensato ser que, persevera sin victoria, batalla sin retribución, cae sin consuelo, agoniza sin tiempo...? Pobre de él. Pobre de él. La vida entera de angustias le lloverá y sus errores le brindarán la destrucción total de sus días. Cree que cree en la esperanza, mas sólo es una patética ilusión de pinceladas preciosas.

Qué lástima por aquél que poseía todos los ingredientes para conllevar la vida tan anhelada y soñada que siempre imaginó, y por un segundo, tornarla, transformarla, degenerarla en cenizas de un sueño casi cumplido.

Qué lástima por aquél. El error te ha costado... y te costará muy caro, viejo soñador del amor. Paga tu precio. Págalo con tus días, tus meses, tus años, tus detalles, tus gustos, tus lujos. Invierte tu vida entera, y aún así no lo terminarás. Sufre por ello. Sufre por todo. Ya nos veremos en el fondo del infierno y lograrás apreciar tus verdaderos logros. O más bien, querido camarada, tus gigantescas derrotas. Piensa en venganza... para vos mismo...

¿Y qué tal si no es así...? ¿Qué tal si...?"

Friday, April 11, 2008

Perdición...

"Maldito asedio. El Paladín se siente abrumado, casi vencido. La vida en sí no le da sentido alguno y sus golpes brindados son cada vez menos poderosos. La fuerza que alguna vez lo llenaba, se desvanece poco a poco. La luz que alguna vez iluminó sus días y sus noches, ha desaparecido. La oscuridad lo acecha, y por primera vez, el Gran Paladín desespera.

- Maestro, por favor, guía mi fe.

No hay respuesta.

- Maestro, por favor, sé mi voluntad en mis manos. Mi defensa en mi escudo. Mi poder en mi espada.

No hay respuesta.

Poco a poco, el desgraciado comprende mejor las cosas. La batalla estuvo perdida años atrás. No puede creer que, a pesar de tanto... todo termine así.

- He de pagar mi error, con mi propia sangre. Si así es como seré vencido, entonces he de vender caro mi alma...- Su rostro es humedecido en lágrimas de frustración.

- Perdóname, corazón... por haberte fallado.

Sigue en pie. Sigue vivo. Sigue luchando en un campo de batalla en el cual no hay victoria alguna. Seguirá empuñando su vieja y querida espada, hasta que su cuerpo caiga inerte en la tierra..."

Thursday, April 10, 2008

Entre el bien y el mal...

"¿Cuán grande será la brecha entre la dignidad y el odio ferviente de la venganza?"

Persisto...

"¿Qué pasa cuando cargo contra mi adversario sin aliento alguno?
¿Qué pasa cuando sé que tengo todas las de perder, y aún así no me rindo?
No tengo fuerza alguna. Los latidos de mi corazón son cada vez más dolorosos. Sin embargo, sigo de pie, sigo vivo, invicto e invencible. Sigo en el maldito campo de batalla.
¿Qué me separa de la muerte? Nada.
¿Qué me separa de la humillante e indigna derrota? Nada.
¿Qué me separa del infierno? El último golpe que puedo brindar.
¿Qué me separa de ti, corazón? Todo. Todo lo que significan dos palabras."

Tuesday, April 08, 2008

Ganas...

"¿No me han dado ganas acaso, dejar caer mi rostro, mi mirada, en su larga y lisa cabellera oscura, dejarme caer allí... y dormir por siempre?"

Sunday, April 06, 2008

Un maldito frío...

"Hace un maldito frío... Mis brazos desnudos, a la suerte del viento y lo helado, prefieren tus manos a cualquier tela gruesa por abrigarse. Cuánta falta me haces... no puedo negarlo. Malditos días nuevos sin ti. Mi pobre e insignificante consuelo de recordarte, de recrear tu hermosa silueta en mis horas, es mi único escape a la monotonía. ¿Qué me queda entonces, de tu dolorosa ausencia? Sólo la nueva vida de segundos agigantados. Lo que daría por tenerte... Tristes son las teclas que toca mi querido pianista en mis días. Silencio es lo que canta el pájaro de la mañana. Frías son las sábanas...

Quisiera dormir hasta que reaparecieras, pero creo que tendría que dormir por siempre..."

Saturday, April 05, 2008

El mejor día de mi vida...

"Observaba los títulos, las imágenes, las enciclopedias de palabras unidas en un gigantesco monumento de intelectualidad y recuerdo. El resto me imitaba. Buscaban el adecuado, el ideal, el que les llamara la atención. Yo sólo buscaba uno para inspirarme. Unos cuantos minutos de paseo, caminando, admirando detenidamente lo que me rodeaba. No tenía idea que no necesitaba un libro para inspirarme. Sus brazos me atraparon desde la espalda, acorralándome en su abrazo de cariño y amor. Dejé que todos desaparecieran, excepto ella. Apoyó su mentón en mi hombro izquierdo. Oía y sentía su tranquilizadora respiración. El movimiento de su lengua y sus labios también se hicieron notorios, formando las dos palabras que siempre supe, pero que no esperaba...

- Te quiero.

No eran necesarios el o los libros. No era necesario nada, porque ya lo tenía todo..."

Dedicado para un sábado 12 de Enero del 2008... contigo mona.

Tuesday, April 01, 2008

Ilusión...

"Los cielos cubiertos de nubes, rompiendo su silencio con la inminente lluvia a cántaros. El desgraciado, con la sangre de su puño siendo lavada, buscando a su Luna, sin hallarla siquiera. La perfecta y confundible semejanza de su mujer al astro, hallándose desesperado, en medio del llanto de los cielos. Encontrando un rincón donde dejarse caer, admiró la fuerza e ira del mar, chocando con estrépito contra las rocas, tal cual los escudos y espadas del campo de batalla. La magnificencia del elemento, destallando su poder, como el corazón del infeliz, observando a su mujer. A pesar de las armas, a pesar de las batallas, a pesar de la vida entera de lucha por el honor y la gloria, nada bastaba. La silueta de su musa yacía inerte bajo la mirada del vagabundo.

' ¿Qué tienes, querida? Dímelo. Dímelo todo. Ponme a prueba, corazón. Háblame. Por favor, háblame.

Es un grito. Es un gemido. Es una maldita puñalada, atravesando todo su ser, extrayendo su alma con la hoja de la daga. El vacío lo mataba. El vacío lo destruía. Ninguna de todas las batallas luchadas le enseñaba cómo actuar ante esto...

'Déjame darte un beso. Abre esas manos y recibe este humilde presente de mi corazón. Cierra los ojos y déjate llevar por mi pasión que te pertenece. Acepta este corazón, este cuerpo y esta mente, que de por sí ya son tuyos. Los lograste conquistar sin esfuerzo alguno. Cierra los ojos y entrégate. Déjame llevarte de la mano a los últimos confines de este mundo.'

El divino trueno de los cielos calló su silueta. Ella se había ido..."

Thursday, March 27, 2008

Mi propósito...

"Hay un propósito para todos. El mío no me costó encontrarlo. Más cuesta llevarlo a cabo. La misión... Ella lo es. Quiero que sea feliz, y en mí yace el poder de defender su sonrisa. Ser una parte coloreada de su vida, de sus días, de sus segundos. Que la amen como yo la amo en este momento. Con la pasión de mil batallas gloriosas, como se lo merece. Sólo así podré morir tranquilo. Sólo así podré irme, sabiendo que no quedará más por hacer. Jamás fui digno de ella, mas no por ello la dejé de lado. Siendo ella mi todo, me gané mi lugar en su corazón a través de la risa, el llanto, la frustración, la dignidad, y, por sobretodo, la nobleza de estar para ella. Siempre. Así como le honro mis días, así como le sirvo... Ella es mi credo, y lo dejará de ser cuando me arrebaten la vida, o ella misma me ordene que me aparte.

Ése es mi propósito. Mi misión. Mi ley."

Tuesday, March 25, 2008

Oración del Gran Paladín

"Todo sea por el bien de proteger a quien amo.
Seré su escudo.
Mis días sin ella son nada.
Mi felicidad sin la suya es nada.
Mis batallas serán en su nombre.
Mi espada es suya.
Sus deseos son mis órdenes.
Quienquiera que se oponga, pagará.
Quienquiera que la hiera, pagará.
He vivido, vivo y viviré de su sonrisa,
hasta que la muerte toque mi puerta,
o ella me pida morir,
y gustoso lo haré."

Monday, March 17, 2008

Eres la elegida...

"Clavada en tus sueños, lograste encontrar mi cuerpo y lo abrazaste, sonriendo. Exquisita sensación de amor, alegría y felicidad, mezclados en la húmeda trascendencia de nuestros cuerpos en el lecho. Ha terminado todo. Antes que solía gritar "hoy lucharé porque vuelvas a reír", ahora es disfrutar. He vencido a la muerte, sólo gracias a tí. Lograste liberarme de mis cadenas, las de la eterna condena al infierno. Me rescataste de mi mar de lágrimas y sangre, brindándome nuevos días. Sonrientes, plenos, apogeo de ti. Sabes que te amo, sé que lo sabes, y a pesar de ello, te lo haré saber cada día de mi nueva existencia. La batalla no está perdida, ni menos mi norte. Sigo gritando "hoy lucharé porque vuelvas a reír", y lucharé por darte el mayor regalo de todos... tu libertad. Vas junto a mí a cada batalla, a cada cruzada, a cada guerra contra lo que se nos oponga a nuestra unión. Nunca me rendiré a ti. Jamás. He caído miles de veces, y he de caer otras mil si es necesario. Viviré con las cicatrices cerradas, con la cabeza en alto, la espada al aire... con el honor de complacerte el día a día, y darte un mejor mañana. Porque te amo. Tal cual eres, con tus imperfecciones, con tus defectos, con tus curvas, con tus valores y virtudes. Tal cual eres, te amo.

Eres mi elegida...
Moriré por tí si me lo pides..."

Friday, March 14, 2008

Credo de amor...

"Días de felicidad y regocijo para el Gran Paladín. Las hazañas logradas en el campo de batalla al fin le regalan tiempos de paz y armonía. La vida le sonríe.

Admira el campo de batalla desde lo alto. Antes roído de belleza natural, ahora, con el paso del tiempo, ha ido recuperando su exquisitez divina. El Gran Paladín, magnífico y glorioso, busca entre las placas de su armadura una pequeña cadena que posee. Es una cruz que pende de esta cadenita, con un aroma femenino impregnado. Fue un regalo de su amada a este Caballero, con el objeto de que ella estuviera siempre presente, en cada segundo de la lucha. De cuidarlo, de quererlo... El Gran Paladín besa la cruz y recita unas cuantas palabras, disparadas al aire, al bendito viento, anhelando que éstas lleguen a oídos de su amada mujer...

'Cuánto anhelo tu corazón en mi puerta, tu alma en mi hogar, tu cuerpo en mi cama... Por favor, corazón, cuídame en cada choque de acero. Ilumíname en cada paso que tome, en cada paso al paraíso, en cada paso al infierno. Bríndame de tu divina gracia y de tu sonrisa al caer el pilar de la moral. Bendice esta armadura y esta espada, ya que porto éstas sólo por ti... por ti y nada más. Haz de mis días un dulce manjar, tal cual lo eres tú, y no malditos. Dame fuerzas para poder regresar a casa, a tus brazos, a tus labios, a tu corazón, preciosa.'

Terminando estas palabras, el Gran Paladín guarda la cadena y la deja en su corazón..."

Sunday, March 09, 2008

El ataque...

"Cortando el cielo en medio de un ataque de frenesí e ira, la espada del Gran Paladín se alza en el aire. Corriendo contra el viento, enfrentándose a la marea de hombres, demonios, seres... enemigos. Ya no hay calma. Ya no hay paciencia. Sólo sed de sangre. El Universo entero yace en su cuerpo fanático. Las infinitas energías que yacen en el Paladín se traslucen y se transforman en meros puntos rojos, como sus ojos enfurecidos. El enemigo logra apreciar el color de éstos, a pesar del yelmo que los cubre. Los ojos asustados y los rostros enmudecidos de miedo comienzan a esparcir la moral perdida entre los indignos. Comienza la retirada. Sin vacilar, el Paladín los persigue. Quiere más y más. Está hambriento de Victorias, está hambriento de Amor. Es la nueva marcha de Venganza. Ríos enteros tiñen la tierra de color escarlata. La luz traspasando el nuevo color revela el acto del Gran Paladín. Grita y aúlla como un perro herido mortalmente, cruzando el campo de batalla corriendo, hasta caer al suelo, tropezándose torpemente. El impacto del yelmo en la cabeza le hace perder el sentido del tiempo. El acero incrustado en el cráneo. Lo escarlata recorriendo la armadura. Logra levantarse una vez más. La imagen y el recuerdo del campo de batalla se borran momentáneamente, reemplazados por luz, paz, pureza, ella. La mujer a quien siempre anheló, presente cara a cara. Consuela al desgraciado Paladín. Sus palabras de azúcar y su piel de plumas logran relajarlo y brindarle el éxtasis de la armonía. Sus manos van hacia el yelmo, y con dulce delicadeza, lo remueve de la cara y la cabeza. El sudor y la sangre mezclados en un aire de cansancio y furia, ya ésta casi ausente. La mujer, con un pañuelo, secando y limpiando el rostro del Paladín. Éste no deja de mirarla a los ojos, sus brillantes ojos, su brillante mirar, que logra dominarlo entero, que logra tranquilizar su pasión, su deseo de lucha, de batalla, de guerra. Ya terminada la tarea, la mujer, el intento de ángel y ninfa, usa su arma más efectiva. No importan las armaduras, no importan los escudos, no importan las túnicas de anillos y placas cubriendo el cuerpo entero del pobre Paladín. Ella penetra toda defensa existente, con la sensualidad que ella sabe usar, y cubre de un color vivo los labios del Caballero. El momento parece eterno, pero con lo pronto que arribó, así de pronto se desvanece. Volviendo a la realidad, el Caballero recoge su yelmo, descubriendo un clavel blanco, crecido y maduro, en medio de la tierra muerta. Guarda su espada. La ira ha pasado..."