Thursday, March 27, 2008

Mi propósito...

"Hay un propósito para todos. El mío no me costó encontrarlo. Más cuesta llevarlo a cabo. La misión... Ella lo es. Quiero que sea feliz, y en mí yace el poder de defender su sonrisa. Ser una parte coloreada de su vida, de sus días, de sus segundos. Que la amen como yo la amo en este momento. Con la pasión de mil batallas gloriosas, como se lo merece. Sólo así podré morir tranquilo. Sólo así podré irme, sabiendo que no quedará más por hacer. Jamás fui digno de ella, mas no por ello la dejé de lado. Siendo ella mi todo, me gané mi lugar en su corazón a través de la risa, el llanto, la frustración, la dignidad, y, por sobretodo, la nobleza de estar para ella. Siempre. Así como le honro mis días, así como le sirvo... Ella es mi credo, y lo dejará de ser cuando me arrebaten la vida, o ella misma me ordene que me aparte.

Ése es mi propósito. Mi misión. Mi ley."

Tuesday, March 25, 2008

Oración del Gran Paladín

"Todo sea por el bien de proteger a quien amo.
Seré su escudo.
Mis días sin ella son nada.
Mi felicidad sin la suya es nada.
Mis batallas serán en su nombre.
Mi espada es suya.
Sus deseos son mis órdenes.
Quienquiera que se oponga, pagará.
Quienquiera que la hiera, pagará.
He vivido, vivo y viviré de su sonrisa,
hasta que la muerte toque mi puerta,
o ella me pida morir,
y gustoso lo haré."

Monday, March 17, 2008

Eres la elegida...

"Clavada en tus sueños, lograste encontrar mi cuerpo y lo abrazaste, sonriendo. Exquisita sensación de amor, alegría y felicidad, mezclados en la húmeda trascendencia de nuestros cuerpos en el lecho. Ha terminado todo. Antes que solía gritar "hoy lucharé porque vuelvas a reír", ahora es disfrutar. He vencido a la muerte, sólo gracias a tí. Lograste liberarme de mis cadenas, las de la eterna condena al infierno. Me rescataste de mi mar de lágrimas y sangre, brindándome nuevos días. Sonrientes, plenos, apogeo de ti. Sabes que te amo, sé que lo sabes, y a pesar de ello, te lo haré saber cada día de mi nueva existencia. La batalla no está perdida, ni menos mi norte. Sigo gritando "hoy lucharé porque vuelvas a reír", y lucharé por darte el mayor regalo de todos... tu libertad. Vas junto a mí a cada batalla, a cada cruzada, a cada guerra contra lo que se nos oponga a nuestra unión. Nunca me rendiré a ti. Jamás. He caído miles de veces, y he de caer otras mil si es necesario. Viviré con las cicatrices cerradas, con la cabeza en alto, la espada al aire... con el honor de complacerte el día a día, y darte un mejor mañana. Porque te amo. Tal cual eres, con tus imperfecciones, con tus defectos, con tus curvas, con tus valores y virtudes. Tal cual eres, te amo.

Eres mi elegida...
Moriré por tí si me lo pides..."

Friday, March 14, 2008

Credo de amor...

"Días de felicidad y regocijo para el Gran Paladín. Las hazañas logradas en el campo de batalla al fin le regalan tiempos de paz y armonía. La vida le sonríe.

Admira el campo de batalla desde lo alto. Antes roído de belleza natural, ahora, con el paso del tiempo, ha ido recuperando su exquisitez divina. El Gran Paladín, magnífico y glorioso, busca entre las placas de su armadura una pequeña cadena que posee. Es una cruz que pende de esta cadenita, con un aroma femenino impregnado. Fue un regalo de su amada a este Caballero, con el objeto de que ella estuviera siempre presente, en cada segundo de la lucha. De cuidarlo, de quererlo... El Gran Paladín besa la cruz y recita unas cuantas palabras, disparadas al aire, al bendito viento, anhelando que éstas lleguen a oídos de su amada mujer...

'Cuánto anhelo tu corazón en mi puerta, tu alma en mi hogar, tu cuerpo en mi cama... Por favor, corazón, cuídame en cada choque de acero. Ilumíname en cada paso que tome, en cada paso al paraíso, en cada paso al infierno. Bríndame de tu divina gracia y de tu sonrisa al caer el pilar de la moral. Bendice esta armadura y esta espada, ya que porto éstas sólo por ti... por ti y nada más. Haz de mis días un dulce manjar, tal cual lo eres tú, y no malditos. Dame fuerzas para poder regresar a casa, a tus brazos, a tus labios, a tu corazón, preciosa.'

Terminando estas palabras, el Gran Paladín guarda la cadena y la deja en su corazón..."

Sunday, March 09, 2008

El ataque...

"Cortando el cielo en medio de un ataque de frenesí e ira, la espada del Gran Paladín se alza en el aire. Corriendo contra el viento, enfrentándose a la marea de hombres, demonios, seres... enemigos. Ya no hay calma. Ya no hay paciencia. Sólo sed de sangre. El Universo entero yace en su cuerpo fanático. Las infinitas energías que yacen en el Paladín se traslucen y se transforman en meros puntos rojos, como sus ojos enfurecidos. El enemigo logra apreciar el color de éstos, a pesar del yelmo que los cubre. Los ojos asustados y los rostros enmudecidos de miedo comienzan a esparcir la moral perdida entre los indignos. Comienza la retirada. Sin vacilar, el Paladín los persigue. Quiere más y más. Está hambriento de Victorias, está hambriento de Amor. Es la nueva marcha de Venganza. Ríos enteros tiñen la tierra de color escarlata. La luz traspasando el nuevo color revela el acto del Gran Paladín. Grita y aúlla como un perro herido mortalmente, cruzando el campo de batalla corriendo, hasta caer al suelo, tropezándose torpemente. El impacto del yelmo en la cabeza le hace perder el sentido del tiempo. El acero incrustado en el cráneo. Lo escarlata recorriendo la armadura. Logra levantarse una vez más. La imagen y el recuerdo del campo de batalla se borran momentáneamente, reemplazados por luz, paz, pureza, ella. La mujer a quien siempre anheló, presente cara a cara. Consuela al desgraciado Paladín. Sus palabras de azúcar y su piel de plumas logran relajarlo y brindarle el éxtasis de la armonía. Sus manos van hacia el yelmo, y con dulce delicadeza, lo remueve de la cara y la cabeza. El sudor y la sangre mezclados en un aire de cansancio y furia, ya ésta casi ausente. La mujer, con un pañuelo, secando y limpiando el rostro del Paladín. Éste no deja de mirarla a los ojos, sus brillantes ojos, su brillante mirar, que logra dominarlo entero, que logra tranquilizar su pasión, su deseo de lucha, de batalla, de guerra. Ya terminada la tarea, la mujer, el intento de ángel y ninfa, usa su arma más efectiva. No importan las armaduras, no importan los escudos, no importan las túnicas de anillos y placas cubriendo el cuerpo entero del pobre Paladín. Ella penetra toda defensa existente, con la sensualidad que ella sabe usar, y cubre de un color vivo los labios del Caballero. El momento parece eterno, pero con lo pronto que arribó, así de pronto se desvanece. Volviendo a la realidad, el Caballero recoge su yelmo, descubriendo un clavel blanco, crecido y maduro, en medio de la tierra muerta. Guarda su espada. La ira ha pasado..."

Sunday, March 02, 2008

A mi amigo...

"Unos cuantos años atrás, éramos meros jóvenes.
Unos cuantos años atrás, éramos el uno sin el otro.
Unos cuantos años atrás, éramos intentos de hombres, cada uno con isla propia.
Unos cuantos años atrás, nos conocimos.
Las tragedias nos unieron. Las desgracias nos fortalecieron lado a lado. Nos levantamos juntos. Nuestras trincheras se unieron. Ya no eran batallas propias, eran batallas de dos. Enemigos llegaron. Demonios invadieron. Patéticos seres trataron de corromper nuestros días, mas, cara a cara, y ambos con espada, los vencimos.

¿Qué nos pedimos a cambio? Lealtad.
¿Qué esperamos del otro? Honor.
¿Qué necesitamos del otro? Tiempo.

Lealtad de hombres. Honor de guerreros. Tiempo de amigos, camaradas, compañeros y sobretodo, Caballeros.

¿Qué esperamos del mundo? Dignidad. Pero tú y yo sabemos, caro amigo, que eso rara vez existe. Preferimos crear nuestra propia Dignidad al mundo, que esperar ésta de ellos. De los ajenos. Del resto. Lo sabemos... ¿o no?. Es una esperanza muy vaga. No importa. Mientras tú y yo sigamos mano a mano en batalla, el resto es historia.

Por lo caro del ayer.
Por la dignidad del hoy.
Por lo incierto del mañana."

Dedicado a Sebastián Barraza...

Saturday, March 01, 2008

Soy y no soy...

"Es curioso...

Poseo el poder de crear. Soy la imagen y semejanza del Universo. Un extracto de energía convertido en hombre, capaz de lograr actos muy por fuera de lo imaginado. Sin embargo, a pesar de todo esto, no soy tu sol..."

Thursday, February 28, 2008

Realización...

"El vencer a la muerte no significa conquistar la felicidad..."

"En el final de los finales sólo pueden haber comienzos"

Wednesday, February 27, 2008

Sueño de fotografías...

"-Mírate cómo estás... ¡tan chiquito y tan tierno!

Asaltante de improviso, hurtabas cada una de mis imágenes de pequeño. Extrañamente sentía el cariño que le dedicabas a cada una de ellas. Optaba por la opción de callar y mirarte fijo. Pero tú, allí sentada en mi sofá, prácticamente comiendo mis fotografías, album por album, gozando de ellas, como si hubieses estado allí. No aceptaste mi bebida, tampoco la comida, sólo querías ver esas fotos.

La luna conquistó esa noche. Omnipresente en todo rincón existente, se lucía todopoderosa. Escasos celestes eso sí. Me distraía un poco observando esto. Luego, me propuse guiarte en cada fotografía, mas me arrepentí. La intimidad me mataría. Es verdad, tengo que recorrer gigantescos metros distanciándome de ti. Después, tomé mi vieja espada... recordé las antiguas batallas. Las veía claramente como te veía a ti. Los enemigos caídos, las victorias, el cansancio y jadeo reinantes en cada instante. La infinita moral. Mucha historia posee esta espada, y la sangre lavada para afirmarlo, así como yo y mis cicatrices. Tú seguías en lo tuyo, aprendiendo mi vida de segundos.

- Tan caballero que saliste, niño.

Mi respuesta era mi silencio. Sólo ojeaba un poco tus piernas desnudas y tu oscura cabellera caída en el lado izquierdo de tu cuerpo, ocultando un poco el escote dominante. Para calmarme, sólo tomaba mi bebida, aunque no sirvió de mucho. Te paraste y te acercaste amenazante, así como tú sabes hacerlo.

- ¿Aquí qué edad tenías?
- Creo que 15 años.
- Ya te veías todo un hombre. - Y me besaste.

¿A los 15 años un hombre? Andaba más preocupado de calificarme en el colegio y de la sociedad. Algo infantil actuaba. Pero debo reconocer que ya escribía. Ya te dedicaba un par de pensamientos, los cuales tengo ocultos en mi cuaderno, debajo del mueble. Nunca darás con ellos. Prefiero que sea así. Jamás sabrás lo que siento de verdad...

-¡Mírame! Era tan fea de niña... - Me llamaste la atención con una fotografía de ambos al tener 16 años.
- Eras más fea que ahora, pero no más hermosa que mañana.
- Gracias, lindo...

Tus brazos rodearon mi cuello y tu rostro se acomodó en mi pecho. Me sentí sonrojar. Me sentí adormecer y a la vez despertar. Me sentí hervir y a la vez tranquilizar. Mil malditas sensaciones que provocaban el acelerado pulso de mi corazón. Tu mano se abrió entera y, posándose en mi pecho, tomó mi corazón nervioso. La otra arrancó mi mano derecha de su bolsillo, escondida entre lo insignificante. Te temí por un par de segundos. Sonreíste. Sonreíste tal cual el sol despertando.

- Ya lo sé... "

Sunday, February 24, 2008

Paz...

"Acogido por el sol, las tierras de nada y nadie, y algo de viento, el Paladín descansa su cuerpo, su alma atormentada. No posee misión ni cruzada alguna. Luchó lo que tuvo que luchar, y vive para contarlo. Si bien fracasó en la última Gran Batalla, su espíritu de guerrero sigue intacto. La espada puede ser cargada una vez más, con orgullo.

Es tiempo de paz. Es tiempo de tranquilidad y armonía para el Gran Paladín. Batallas llegarán, sí, es cierto. Él las espera paciente. Por ahora sólo disfrutará de la instancia de la naturaleza concedida por su Maestro. Sonríe bajo el yelmo. Sonríe bajo el sol que lo consuela entre sus infernales brazos de luz. Sonríe ante la alianza del cielo y mar...

Es tiempo de paz...

Mujer mía, que yaces oculta entre el misterio y la oscuridad de la incertidumbre, algún día daré contigo, corazón, y la infinidad de nuestro fuego iluminará mil planetas.

Dime que me quieres, y encenderé cada centímetro de tu cuerpo... hasta tu alma."

Tuesday, February 19, 2008

Héroe...

"Siento la envidia corroer. Los restos de aceite contaminar lo poco de agua restante. Escuchar, leer o sentir las cinco benditas letras desde la lengua deseada a una ajena a mí. Esto da a pensar... ¿me lo habré buscado? ¿Soy el creador de mi propia tragedia? ¿Soy el forjador de la maldita daga de mi auto-eliminación? Cada acto de vida, de mi vida, ha sido con algo de dignidad siempre... ¡Siempre! La impotencia del fracaso, de la frustración, de la pérdida y la derrota total. Porque a fin de cuentas, somos los héroes de nuestras vidas. Somos los guerreros de nuestras guerras. Somos los soldados de nuestros campos de batalla. Somos los únicos quienes podemos revertir el patético y maldito efecto de donde estamos, de donde estamos estancados, casi aniquilados, y conseguir una victoria de por medio. Porque es sólo cuestión de levantar moral, de levantar ánimos, de levantar espada y escudo, y actuar, y batallar, y luchar, y guerrear, aunque se extermine la existencia misma. Aunque muera de por medio, aunque caiga y nunca más logre levantarme, es dar a conocer al mundo entero las palabras "pasión", "deseo", "honor". Sin importar el tipo de batalla, incluyendo la del amor. Y batallar no sólo significa vencer. Batallar significa amar. Significa que con cada golpe que brinde, la fuerza del Universo entero esté impregnado en cada uno de ellos. Que el Enemigo Digno logre darse cuenta que pelear contra mí será en vano, porque mi amor, mi moral, y sobretodo, mis días, están de mi lado, y ni la voluntad de los Dioses lograrán un revés en la lucha."

Friday, February 15, 2008

14 de Febrero...

"Me declaro débil. Sentado a los pies de un árbol, observando las hojas caer, con ojos semiabiertos. El sueño me hace su presa. Caigo víctima, una vez más. Oh sí, linda, estás inmersa en él. Sin embargo, despierto rápidamente, y cuán triste es la realidad. Me pongo de pie, con índole de derrotado, a pesar que no hubo batalla alguna... ni suerte de una. Cabizbajo y patético, camino por las viejas calles de mi ciudad, viendo a los ajenos, ese planeta distante de mis días. Pienso que te beso. Pienso que te abrazo. Salto. Corro. Grito. Me miran mal. Me miran curiosos. No importa, sigo en lo mío. Qué monótono es, la verdad, inevitable de sentirlo. Inevitable es también mirar la esquina, creyendo que de ahí saldrás. Al cielo, que de allí bajarás, vistiendo las mismas alas con las que te conocí. Adivinando el auto del cual saldrás.

Horas pasan. El día aún no acaba, pero el que lo sigue está a punto de llegar, amenazante y atemorizante. Sí... quedan unos minutos. Estoy sentado de nuevo, esta vez con una montaña de amiga. La noche está preciosa, corazón. ¿Qué harás, qué harás? me pregunto de pronto... en esta dulce noche de luna incompleta... en esta dulce noche de cielos sin intervenciones... en esta dulce noche de estrellas invencibles... ¿Qué harás, qué harás? me pregunto de pronto... quizás riendo, quizás llorando, quizás batallando, quizás descansando... y quizás, sólo quizás, corazón... pensar en mí... sólo quizás. ¿Qué harás, qué harás? me pregunto de pronto... con aromas y flores, parecidas a ti... sin ser ti. ¿Qué harás, qué harás? me pregunto de pronto... tocándote sin hacerlo, besándote sin cumplirlo, queriéndote sin lograrlo... ¿qué harás, qué harás? me pregunto de pronto... en una noche infinita, de igual cantidad de lágrimas. De igual cantidad de pensamientos asemejados a tu perfil.

El silencio se hace dueño del lugar. Del lugar entero. Los cientos de miles callan. Logro escuchar el viento, y los fuegos artificiales estallando en medio del cielo nocturno. Los cientos de miles, expectantes, disfrutan el momento. Algunos concentrados, otros queridos. Algunos asombrados, otros amados. Yo ni uno ni lo otro. Claro que no. Sólo agradezco a mi Maestro por la instancia concedida. Y a la vez, viendo una pareja ajena a mi lado, lo maldigo. Lo maldigo en este 14. Lo maldigo el resto del camino.

Derrotado una vez más. Estoy a pasos de esa puerta. Creo que nunca me había costado tanto encontrar las llaves en el bolsillo. ¿Por qué será?

Por fin la abro. Allí estás. Sin pasar un segundo, cuestiono inmediatamente tu veracidad. Te pido que te acerques. Lo haces sin vacilar. Intimidado por la proximidad, intento estirar mi brazo, estallando los deseos, la pasión prohibida. El ejército de mis dedos ataca tu tez, y al pareces puedo cantar victoria. Me miras. Me miras como si fuese la última vez. Me sonríes... le he enviado un mensaje a mi Maestro... dice "gracias".

Sé que no eres real. Estás tan lejos, mas no por ello no te disfrutaré. No por ello no dejaré que resucites mis días, aunque sea este día en particular. Usa tu tez. Usa tu voz. Usa tus ojos. Usa tus labios. Te doy total autorización, sin papel de por medio. Tu nieve de cristal. Tus canciones y armonías. Tu luz y tu fuego. Saca provecho de ello, y la mentira callará por este instante. Por lo menos en este día."

Thursday, February 07, 2008

Nuevo amigo...

”Y la maldición persiste, querida mía. La blasfemia absoluta de mi vida, basada en hechos reales. ¡El Universo entero conspira contra mí! La vaga esperanza de alguna vez tenerte… ¡Lo siento así! Oh, preciosa, ¿qué le voy a hacer? He perdido el control con estos golpes furiosos de mi existencia. Moldeo tu silueta, tu perfil semi-perfecto, la constitución de tus curvas y de tu sonrisa plena. Somos artistas, querida. Tú pintas mis días, yo los registro… uno por uno. Aquí, en el borde de la muerte, deleito tus gestos inocentes e infantiles. El sencillo sonrojo de tus mejillas que se manifiesta por mis manos rozando las tuyas. ¡Oh poderosos detalles que regocijan mis ojos y mis labios, aquí en el borde de la muerte! ¿Qué me queda por pedir? Sólo que el ser de negro y su Hoz esté a unos cuantos pasos de mí. Ay, no te vayas, nuevo amigo…

Y lloro… como el perro que yace en las afueras, aullándole a la luna, su eterna compañera de soledades, que parte en busca de lo suyo… y que quizás nunca lo encontrará.”

Friday, February 01, 2008

Una noche intranquila...

"Tirado en el reposo que brinda el lecho nocturno, sucumbían mis pensamientos con rasgos de tu tez. La maldita secuela de tus ojos negros que jamás me han visto. Mis palabras son huecas para tratar de describirte. Lo mortal de tratar de recitar a la divinidad. Mis palabras son un insulto de tu ser, la depravación total de tu cuerpo virginal...

¿Qué hago tan tarde despierto? Desvarío... sí... es verdad... y tú eres mi crisis. ¿Cuál será la razón? Me analizo detenidamente. La teoría replanteada de mi ser. Mi razón expone sus argumentos, todos con tu nombre impreso. Y hablo de tí en el inmenso mundo de mi dormitorio, con las sábanas tiradas al suelo, buscándote entre ellas, creyendo que surges entre las sombras. Que tu cuerpo me encuentra desprevenido y de pronto me atrapes eternamente. Pero dejaron de ser argumentos... comenzaron a ser deseos y sueños. ¿Es malo serte sincero? No lo sé, pero sólo sé que me encantarían tus labios...

Me quemo. Me quemo bien dentro. Me quemo bien dentro por ti. Maldito fuego apasional. Maldito fuego lujurioso. Maldito fuego de amor. Querer componer contigo el hermoso compás de caricias inmerso en nuestro pequeño lecho. Nuestra canción que nadie entiende... sólo tú y yo. Y con los ojos cerrados, descansando de la batalla, tú despiertas dulce, como tú eres, y susurrándome esas dos bellísimas palabras, inicies mi nuevo día... mirando tu rostro en vez el sol que se cuela por nuestra ventana.

Intangibles son estas cosas que pensé. ¿Pero qué, preciosa?... las pensé. Me halaga ser el culpable de lo que te imagino en ti. ¿Quieres que te mienta? Bien... lo haré. No te he encontrado en mis días nuevos. No te he encontrado en la tierra, ni en el cielo, ni en el mar... ni en los pájaros que imitan tu voz, ni en los pétalos de tu piel. Lo sé... estoy bien perdido. Pero anda, ve, lánzate hacia mí, hacia mí derrotado, y aprovéchate... que no te daré resistencia a tu sonrisa ni a tus manos... mucho menos a tus palabras que caen como azúcar en mis oídos, oídos envejecidos de cruzadas frustradas. Ven a mis brazos, mi niña, pero te lo advierto... quizás jamás te deje ir."

Tuesday, January 29, 2008

Para él...

“Para él, quien me lo arrebató todo, le deseo vida eterna.

Para él, quien me derrotó en el campo de batalla…

Sé que es humano (o quizás es menos) pensar en venganza, ¡pero maldita sea que me hierve la sangre! ¡El puño tensando la espada con toda la fuerza del Universo encima de ella! El odio, el rencor, la ira, la furia… ¡sentir el cuerpo entero llenarse de esas sensaciones como para apretar la armadura puesta, sacársela en una ráfaga de desesperación, gritar con el rugido de mil leones y arremeter contra todo que está al alcance! La condenada vía de un guerrero que lamentablemente no ha logrado asumir su derrota total. El corazón debe ser fuerte, pero no invencible. En la batalla de la vida no se adquiere la victoria por medio de la aniquilación de su enemigo, sino por cuán fuerte sea uno para resistir todos los golpes que le brinden y seguir en pie. Ésa es la verdadera gloria. Fortaleza ante el dolor. Dignidad ante el sufrir. Ella significa mucho para mí, es cierto. También es verdad el infierno que siento en mi mente y en mi corazón. Sin embargo, a pesar de todo, levantaré ánimo y moral. Que él cante victoria mientras pueda. “Lo que no me mata, me fortalece”.

Monday, January 28, 2008

El abrazo...

“Recién levantándome. Son las 6 de la mañana. Hay algo que me tiene inquieto. Es un recuerdo. Oh, sí, qué delicioso es. Rememoro el momento crucial de ese día. Un espectáculo, un evento personal. Algo de locura y frenesí rellenaron un poco siquiera esos minutos (¿o fueron segundos agigantados?). Sí, querida. Lo que me acosa es el instante en el que te tuve en mis brazos. Los autos que pasaban aceptaron el acuerdo que les planteé y callaron. El mundo circundante calló. No sé si cerraste los ojos o no. Era difícil adivinar con tus lentes de sol puestos. Me puse a pensar, mirándote, y comencé a analizar otros cuerpos, otros físicos, comparándolos patéticamente al tuyo. Las otras que alguna vez abracé eran meras atracciones. La piel y las curvas que poseían lograban despertar en mí cierto grado de lujuria. Pero en ti fue un total descubrimiento. Era abrazar una modesta sonrisa. Era abrazar una ternura indescriptible. Era abrazar tu cariño, tu amor, el rincón de tu corazón que, con mucho orgullo, he ganado. Era abrazar los dos años que hemos compartido, disfrutado, sufrido y superado juntos. ¡Qué exquisitez más grande! No todos los días me puedo dar este lujo de ti.

Tu piel atrapa mi mirada, es cierto. Negártelo sería suicida. El recuerdo táctil de tus manos. Pero sé que no son sólo carne y hueso. Son también algo más. Algo que sólo yo pude percatar. Éstas me dijeron “te quiero”. Espero que hayas sentido el mensaje de las mías. Algo te dijeron, mi amor. ¿Supiste qué cosa?”

Friday, December 28, 2007

Eres...

"Creo que te lo he dicho todo, mas el deseo de seguirte confesando mis cosas sigue intacto. Que yo, por ti, soy un loco en un mundo de dementes. Que quisiera ser el navegante de tu mundo, el descubridor de tus tierras, de cada grano de arena de tu piel, de cada rincón de tu cuerpo. Que soy un niño bajo tus ojos, y en tu ausencia un fantasma. Y bajo tu encanto, la vida se torna verde. No sé qué hacer contigo... eres la luna, los peces, los mares, las estrellas, las confesiones, la tierra y mi todo."

Wednesday, December 19, 2007

Victoria!

"Una luz se da a conocer. Tímido, el sol se revela de entre las montañas. Un hermoso amanecer después de tantos días bajo el velo de la oscuridad, invade las tierras del campo de batalla. Desde lo lejos, el Ángel logra distinguir un ser. Caminando medio moribundo, el Gran Caballero se hace presente... victorioso.

-Has ganado la batalla, Gran Caballero. En el nombre del Maestro... ¿qué deseas a cambio?
-¿Qué deseo a cambio?... A mi niña, a mi amor. Estar con ella y regocijarme entre sus brazos. Sentir cómo sus manos curan cada una de mis heridas. Tenerla conmigo. Ser suyo. Encontrar con ella la paz jamás descubierta. Quererla. Amarla. Brindarle la felicidad que se merece.
-Así será, noble Caballero. Ve por ella.

Y así, el Gran Caballero, después de meses confinado a vivir la guerra, se retira. Para descansar. Para dejar las armas. Para visitarla. Para decirle cuánto la quiere..."

Sunday, December 16, 2007

Cerca está la victoria...

"Mariposa mía, que rara vez te posas en mi mano, te tengo un encargo, una encomienda de amor.

Dile a mi niña, sí a ella, que destruya los asaltadores de nuestros momentos.
Dile a mi niña... que no deje de cultivar lunas y estrellas.
Dile a mi niña... que no deje de viajar conmigo a otros mundos.
Dile a mi niña... que detenga la matanza de mis sentidos.
Dile a mi niña... que iré por ella.
Dile a mi niña... que la amo."

Y la mariposa vuelva, a manos desconocidas, de forma de luz...

-Caballero exhausto y hastiado...
Caballero desaventajado y rodeado...
Caballero idealista y enamorado...
Ve por ella...-

"Sí, Maestro..."

-Verás que es dulce el jugo de las uvas que crecen en medio de espinas.
Verás que el sol es mucho más bello aún naciendo de la oscuridad...
y verás que es indescriptible el momento en el cual la tengas en tus brazos.

La victoria será tuya, Gran Caballero,
y tuya será la gloria de su recuerdo eterno...-

Y el Caballero retoma la moral que se creía perdida.
Le dará la batalla de su vida al Enemigo Digno...

Sunday, December 02, 2007

Contra el fuego invasor...

"Un día, yacía en el suelo de los pastizales desconocidos. Pastos extensos y altos. Sentía el suave cosquilleo de las hojas revolviéndose entre sus entrañas y sus heridas. Rápidamente se levantó, pero antes siquiera apoyarse en su pierna, quedó pasmado ante una escena: La desnudez total de una mujer, quien se bañaba en las cercanías de un lago. Las telas blancas colgando de la rama de un árbol, quien ya era cómplice de la depravación. El Caballero no era la excepción, y, curioso, se acercó lentamente, tratando de no ser descubierto. La blancura de su piel fácilmente se confundía entre lo cristalino de las aguas. De pronto, el Caballero siente una niebla cubrir rápidamente el divino paisaje... y el fuego invasor...

Entonces despierta.

- ¡Levántate! - Le ordena el Enemigo Digno. El pobre Caballero había sido abatido. Su cuerpo no lo soporta. El fuego está en su interior y no puede contenerlo. Maldito dolor. Maldito sufrir... y entonces... ¡DESPIERTA!

Ira. Enojo. Furia. Locura de batalla. Está malditamente dominado por la droga de la sangre ajena. Su espada está sedienta... muy sedienta. Lo quiere a él. Lo desea a él... y carga contra todo.

Entonces grita.

Se siente el grito corromper el fúnebre silencio del campo de batalla. Cada insecto, ser, roca y grano de arena, teme al endemoniado Caballero. Los muertos temen al que corrompe la paz del lugar. Los miles de cuerpos...

El Ángel teme por él. Teme por su vida."