Friday, May 30, 2008

Para meditar...

“A pesar de mi impenetrable caparazón, es algo inevitable sentir nostalgia, sentir impotencia. Hay plenitud propia por estos días de ausencia de responsabilidad, mas las circunstancias impiden mi desarrollo armónico de mi emotividad. La rutina drásticamente cambiada ha logrado mi mayor enfoque y concentración en lo sentido, en lo vivido.

¿Mi conclusión? Espero que todo esto termine pronto.

Mi constante perfección, por medio de la vida experimentada, sin dejar de lado la nobleza, me dará lo que quiero. Y si no lo logro encontrar, le enseñaré a mi mundo mi legado. De cualquier manera, haré mi propia historia. Que se lean las páginas de mi existencia, mi relato de momentos…”

Wednesday, May 28, 2008

Mi película...

"Bienvenida a mi imperio, corazón. Una bienvenida bastante atrasada… Has estado aquí desde el primer arder del fuego. ¿Qué la trae por estos recónditos lugares, preciosa? Ah, claro, deseas encomendarme un recuerdo tuyo. ¿Qué más deseas dejarme? ¿Un sueño de ti? Claro, cómo no. Hágalo una y mil veces más. Que los aires de tus cristales se trasciendan en mi piel y en mi sonrisa. Tienes entradas reservadas para los primeros asientos de mi propio cielo. Siéntate allí, eternamente, bajo mi ala divina de la ilusión. Bajo ella estarás, bajo ella vivirás, bajo ella me salvarás. Que quede la constancia de nuestros días, y tus visitas inesperadas. Que quede el amor incomprendido, el cariño malentendido, la amistad impura. Que quede el grito que alguna vez aullé a la luna, con tu nombre repetido. Que quede todo esto, una película de mi existencia, de tu asalto, de mi aniquilación. Que quede la derrota de mis ejércitos ante tu mirar, corazón."

Sunday, May 25, 2008

Nobleza

“Cuán valiente es, quien, viviendo de lo indigno, logra mantenerse noble ante todo…”

Thursday, May 22, 2008

Intocable...

“Hola preciosa. Te he vuelto a ver, dicha mía, y qué gozo me das. La desesperación y el maldito insomnio me han vuelto más metálico. ¿Qué pretendes de mí, linda? Vamos… ataca…

He vuelto a mis andanzas, a mis viejos y gloriosos días de batalla. Sólo el Maestro logra comprenderme tal cual me comprendo a mí mismo en este preciso instante. Te amo, ilusión de mis ansiados días. Te amo, amor mismo. Te amo, días de ensueño y noches deleitadas de esperanza. Te amo, mujer de cuerpo intangible y corazón inalcanzable.

He vuelto a ti. He vuelto a mi amor. He vuelto a soñar.”

Sunday, May 18, 2008

He caído...

"Es cierto. ¡Oh que duele que lo sea! Tanto pesar para el desgraciado Paladín que una vez más ha caído en batalla. ¡Oh, Maestro, y lo peor que no fue a lanza enemiga! Caí ante sus palabras, las benditas palabras de la mismísima boca que en centenares de veces gocé de probarla. La que logró quemar cada pedazo de mi cuerpo. Sí, esa misma... y, a la larga, ha terminado siendo otro recuerdo más, plasmado en palabras, papel y lágrimas, lágrimas sangrientas, guardadas en el morral de mi vida. Las cargas, el peso de la pobre y patética conciencia...

No me he rendido. Nunca me rendiré, es cierto. Pero cuánto duele seguir de pie...

La vida y sus infortunios ya no me logran sorprender en lo más mínimo, y no lo harán ya. Sus golpes han reformado este decaído cuerpo y lo han transformado en una muralla de hierro y acero. Mi mente está sistematizada para sus asedios. Ya sé cómo actuar ante un nuevo golpe. No me sorprende...

... espero que sigas sendo feliz a tu manera... no hay remordimientos... no hay rencor alguno..."

Tuesday, May 13, 2008

En forma de luz...

"Oh, exquisitez del mismísimo Maestro, mis pensamientos y mis mentiras ilusionadas me tientan a mantenerme despierto. Son las cinco de la mañana. La vida entera me rodea, en velos de oscuridad, y allí estás en cada lugar. ¿Qué me llama a ti? Algo, sé que es algo. ¡Pero obvio que es amor! ¿Ya estoy delirando, verdad? Si... siempre lo he hecho. Madre de todas mis gigantescas batallas, dame tu mano de una buena vez por todas. Sí, ahora mismo, cuando más la deseo. Años y años de suplicio me han atrapado en este cofre de mil placas de acero, y hoy sólo quiero ser desatado. ¡Vamos amor, libérame ed estas malditas cadenas! ¡Vamos amor, déjame amarte tal cual soy! Que las cuatro paredes de esta divina habitación sean los únicos testigos de lo que pueda pasar. "Soy tuya" me dices. ¿Cuán verdad será eso, preciosa? ¡Pero qué importa! La lengua no pregunta, los labios tampoco. Y el sentir tu corazón, latiendo junto al mío... ni mil dioses podrán exterminar ese recuerdo mío. Mi recuerdo. Nuestro recuerdo...

Años y años de suplicio. ¡¿Qué va?! Ya llegaste a mí, preciosa. ¡Y sí que lo hiciste! Y me quisiste, y me amaste... yo también lo hice. Ya estoy delirando otra vez. Y no me importa seguir haciéndolo, mientras no desespere al confesarte cada fragmento de mi sentimiento.

Te escribo como si fuera un compositor. Como si compusiera música, en palabras. Tú lo eres. Tú lo mereces. Sólo mírate. Eres la tonada más hermosa que he visto. Eres la figura más hermosa que he oído. Y aquí me rindo, ante vuestros pies, siendo que ni millares de ellos lograron arrodillarme. "Yo te quiero" me dijiste, y cuánto mi corazón realmente gozó. Como un milagro caído, en forma de luz, ante las espinas intangibles de mi patética existencia.

A veces, veo tus fotografías. Por ahora sólo las recuerdo, y, por sobre todas ellas, la imagen de tu mirada. Tu mirada... ¿qué es eso? Pienso en ello y me pregunto qué es el Universo. Qué es la vida. Qué es la muerte... qué es lo que siento al recordar esa mirada tuya, destruyéndome por completo...

Soy un maldito obsesivo. Uno de los condenados, y así viviré mis días... hasta que Él, mi Maestro, decida mi propio fin. ¿Un fin a ti? Quizás... ¡ja! Ya hablo de fines.

... mírame, preciosa... sólo mírame por ahora... olvida lo que te abruma... sólo mírame..."

Sunday, May 11, 2008

Para mi madre...

"La vida es un campo de batalla bastante duro, en el cual fácilmente se pueden perder la moral, los ánimos, las ganas, y, por sobretodo, el motivo de luchar. Dar una batalla por perdida, es rendirse. Luchar sin nada que perder, es desesperar...

En cambio, el apoyo incondicional de una madre como tú, brinda la fuerza necesaria para seguir de pie. Ante todo y ante todos, seguir de pie. Porque, una madre como tú, brinda el mayor espíritu de todos: Amor. Y, ante esto, no existe manera alguna de ser vencido..."

Feliz día mamá...

Saturday, May 10, 2008

Sin Armadura, corazón...

"Y, por si fuera poco, el Gran Paladín es gratificado con el mayor regalo del Maestro. Su corazón enardece de alegría. Benditos días del Gran Paladín. Está dispuesto a todo. Su espada cargará su misión, el poder de su misión, la cual logrará sus cometidos a fuerza y valor. Batallando contra los cientos, contra los miles, su corazón lo guiará con el espíritu del amor, para cargar contra su adversario, y salir victorioso. Su escudo protegerá a su amada, y, si fuera necesario, usará su propia vida para alejarla del peligro.

'Ay amor. La batalla de la vida está de nuestro lado. Solo anhelo crear mi propio Universo contigo. Y ya verás que lo haremos, con nuestras propias manos. Seremos los regidores del nuevo lugar y nadie ni nada se nos interpondrán.

Ayer, bendito ayer, te di mi todo. Y vos me lo retruibuiste de igual manera. Descubriste el tesoro enterrado hace siglos y siglos, despojándome de toda placa de mi Gran Armadura de Plata. Sin armadura, preciosa. Ni escudo, ni espada. Sólo yo. Y sonreíste al descubrirme... y me besaste al descubrirme...'

La Gran Batalla del tiempo ya comienza a introducir enemigos en sus tierras. Mas, ellos, lado a lado, y con el amor de su aliado, el corazón como espíritu... dan indicios de una victoria anticipada.

... fui tuyo... fuiste mía..."

Monday, May 05, 2008

Una hazaña a punto de comenzar...

"El Paladín yace solo en lo más hondo del campo de batalla. La lluvia trae consigo tormenta y los truenos del lugar. No se inmuta ante el viento, ni el frío. Espera tranquilo, de pie, de frente. Y de pronto, desde el horizonte, una niebla se asoma. El Paladín levanta su escudo y desenvaina su espada, preparándose para la muerte si es necesario.

La niebla se disipa. Desde la misma, surgen cuatro guerreros montados. Uno porta una gran espada, el segundo un martillo, el tercero una lanza, y el cuarto un arco. Eran los Guerreros de la Muerte. ¡Y justo detrás de ellos, aparece el infinito ejército de la Muerte! Para esto se preparaba el Gran Paladín. Su vida entera dedicada a esta batalla. Todo por este sólo golpe que brindar. La última Gran Batalla.

En su pecho, yace el sentir de la mano de su amada. Allí, en su corazón, guarda codiciosamente el amor que ella le ha entregado. Siente el latir de su corazón, cuando yacían juntos en el lecho divino. Cierra los ojos por un momento, a pesar de la inminente lucha, y la piensa... y la imagina... y la sueña...

'Llegaré un poco tarde a casa, amor... no me esperes despierta...'

Y así, dichas estas palabras, el Gran Paladín marcha una vez más... hacia ese ejército, hacia ese destino, hacia esa batalla, y quizás, hacia ese fin.

... un pilar fundamental en la batalla es la moral... pero el moral del amor, es lejos, el mayor espíritu de todos..."

Friday, May 02, 2008

Tu fuerza...

"Mi amor...

Siento que me brindas la mayor de las fuerzas jamás conocidas. ¡Qué bien se siente! El recuperar las ganas de vivir en medio de estos campos de batalla. El proveerme de la fortaleza para seguir luchándote. Perder el sentido de las cosas por unos cuantos segundos, y lograr sonreír ante cualquier cosa. Mi niña querida... no tienes idea.

Mis días pasan lentos, pero dichosos. Quisiera describírtelos uno por uno. Cada hora que transcurre, y el sabor a ti que posee cada una de ellas. Mi amada, ¿qué te daré? ¿Qué te dhe de dar yo, un humilde Paladín? Dímelo...

He conocido la luz, a través de tus ojos, y no quisiera apagarlos ante nada. Los protegeré hasta la muerte, como tu corazón, que pretendo conquistar.

Este gozo me era totalmente desconocido..."

Una tarde...

"¿Quién lo diría, preciosa? Una tarde, sin invasiones de titanes nubosos, ni suspiros del Gran Maestro. Encerrados en la intimidad de estas cuatro paredes, sellamos nuestro afán. ¡Qué cosa más bella! ¿Quién lo diría? Tus labios saben a miel, frutilla y café, corazón. Y la canela de tu mirar... sí, la canela de tu mirar. Me animas a batallarte. Me animas a lucharte. Me animas a pelear por ti, como los antiguos que alguna vez cayeron por idealismos. ¡Qué exquisito este idealismo llamado tú! ¡Sí que lo es, mi amor! La vida me sonríe, con mil y un máscaras. Nadie ni nada se interpondra entre tú y yo. Te lo juro.

Grandes días del Paladín. Grandes victorias, después de tantas vidas pasadas. Después de arduas batallas, ha logrado lo que millares han perseguido. Victorioso, marcha hacia su destino. Hacia sus brazos. Hacia sus labios.

... el pasado batalla a morir contra el futuro... sólo el presente es quien puede hacer el cambio..."

Thursday, May 01, 2008

Un día normal...

"Un día normal, un día común y corriente, con aires de único. La vida me circulaba y me susurraba en mis oídos, con el viento de vehículo. El mar me acogió una vez más entre sus titánicos brazos de calma y paz. La vida era sencilla. Lo era a las 1 de la tarde, sumido en mis pensamientos y complacido con tu recuerdo, corazón. Ahora, paseándome entre la oscuridad de mi cuarto, ansío tu arribo de mañana, preciosa. Lo siento, corazón. Soy impulsivo. Lo sabes..."

Tuesday, April 29, 2008

¡Alegría!

"¡Y el Paladín grita de alegría! Por fin las batallas están llegando a su fin...

'Preciosa, me has brindado del dulce jugo de tus labios, en un disparar de cariño. No he de olvidar los sonidos, ni los graznidos, ni las olas, ni el frío. Ni tus manos rodeando mi cintura, ni tu cabello cosquilléandome...'

La Gran Batalla del Tiempo ha comenzado... El Maestro fundirá los nuevos días del Gran Paladín. Ya su lucha está terminando y comienza la nueva vida, la nueva exquisitez, la nueva y renovada sonrisa del, quien una vez solía ser desgraciado, ahora es feliz...

Bendita seas..."

Saturday, April 26, 2008

Ocho mil días...

"La total destrucción de la esquematización de mis días. Un trasfondo sinfin de emociones y la aniquilación de la monotonía. Impredecible es la vida en su totalidad. Sin predecir nada en lo absoluto, he caído una vez más en otro campo de batalla. Y ahora sí tiene motivo. Ahora sí tiene fin, meta, destino. Y por sobre todas las cosas... tiene esperanza de victoria. Los días de abrumadores suspiros han llegado a su fin.

Es tiempo de batallar. Es tiempo de luchar. La espada será izada una vez más en el cielo, combatiendo contra el mayor de todos los enemigos existentes: Yo mismo.

Te he encontrado, y te pelearé hasta el fin. Caíste como ninfa de colores en mis días grises, lográndome recordar el dulce gusto del brillo estelar nocturno.

La espera de los ocho mil días, ha terminado...

Gracias, querido Maestro... y gracias también a ti, dulce jazmín del desierto..."

Wednesday, April 23, 2008

Frase del Día...

"No puedes culpar a los de hoy por el error de los de ayer. Lo mejor que podemos hacer los de hoy, es actuar por los del mañana"

Mi pequeña dedicatoria al Día de la Tierra. A formar conciencia por lo poco que queda del bello mundo llamado Naturaleza...

Monday, April 21, 2008

Confieso que soñé...

"Y dibujé tu silueta con mis dedos, trazando cada curva, trazando cada línea de tu cuerpo, al encontrarte oculta entre las capas de la tumba nocturna. Uniendo estrellas, uniendo constelaciones, uniendo al Universo entero, y tus perlas, tus benditas perlas. Me imitaste con la miel de tu carne, en mis mejillas y en mis labios, asaltando cada rincón, asesinando cada centímetro, cada segundo, cada sonido, cada recuerdo, cada cosa que amenazaba nuestra intimidad. Las batallas, las guerras del ir y venir, inundaron la oscura habitación en nuestro ardiente momento. Dos entes unidos y entrelazados, encadenados apasionadamente. Ni el mismísimo fuego de los infiernos lograría separarnos. Ni lo intentó... nunca trató. Fui feliz..."

Saturday, April 19, 2008

No aún...

"Es tal cual como me lo dijo un viejo amigo mío: No es tu momento, no aún... ya verás..."

Como un viajero de segundos...

"La derrota saboreada. La retirada digna y fulminante. Eso es. Eso es. Ya no vale la pena seguir aquí. Sólo lo sería para quien guste de las heridas y las lágrimas. Yo no. Eso es.

Por muy gélido que sea el sendero que dejé atrás, lo retomaré una vez más. Ya conozco estos malditos parajes que una vez había superado. Por ahora es lo que hay que gustar. Pronto escucharán mi rugir y el acero de mi bellísima espada brillará una vez más bajo el sol. Mis pasos se sentirán como los de un gigante y mi fuerza como un ejército de mil hombres. El tiempo anunciará mi regreso. Por ahora... el largo camino a casa. La soledad volverá a acompañarme en mis nuevos días. Quizás la vida entera se oponga a mi retirada, mas a espada y escudo lo comprenderá mejor.

Volveré a ti, preciosa Esperanza. Maldición de mi ilusión, vestida de mujer, enardecida de pasión, trampa de millares.
Volveré a ti, silueta que una vez abandoné.
Volveré a ti, hermosa mentira de mi propia mente.

Volveré, como un viajero del tiempo... como un viajero de segundos"

Friday, April 18, 2008

¿Qué queda ahora?...

"Un Paladín posee fuerza y voluntad ilimitadas. Su nobleza supera lo imaginado y sus actos lo reflejan. Toda batalla, pelea, lucha, guerra que el Paladín emplea, tiene algo o alguien que lo inspira a ello.

¿Qué le queda entonces...? Un vacío inmensamente infinito.

Oh, pobre de mí ahora, que mis días son negros y las noches sin estrellas. La batalla de la vida no posee victoria alguna, y sigo estando de pie. Su sucia y víbora manera de pelear no me ha derrotado aún. Me levantaré una vez más y me rebelaré contra todo lo que viva y yazga enfrente de mi camino.

¿Qué será de aquéllos, de los caídos, que han conocido la muerte, y de recompensa se han guardado la gloria eterna en sus nombres, en sus actos, en su sacrificio?

No hay nada ya. Sólo queda luchar contra la rutina y la monotonía de los días, que, sin esfuerzo mayor, corrompen el alma de miles de millones.

La espada es más letal no por la fuerza del brazo del portador, sino por el corazón del portador. ¿Qué le queda entonces a la espada, al escudo y a la armadura de quien, sin espíritu alguno, entra en batalla? Oh, viejo camarada, pronto lo sabremos...

Me has quitado todo, y aún así tengo el coraje de sonreírte, viejo amigo del inframundo..."

Tuesday, April 15, 2008

Casi mil días...

"¿Qué significará olvido? Se pregunta el Paladín, ya en desgracias, que yace en las afueras del campo de batalla. Retirándose en silencio, busca el maldito y humillante Exilio. Gime en vergüenza. No puede creer que deba apagar el gran corazón de león que posee.

- ¿Qué verdad debo seguir? ¿Por cuál gloria debo luchar? ¿Qué es...?

Su mente duda de sus nuevos días. Por casi mil días luchó...

Casi mil días de ardua batalla.
Casi mil días de esperanza.
Casi mil días de frustraciones.
Casi mil días de resignaciones.
Casi mil días de gloria.
Casi mil días de dignidad.
Casi mil días de búsqueda de la verdad.
Casi mil días de una guerra sin victoria.
Casi mil días de sangre.
Casi mil días de lágrimas.
Casi mil días de jadeos.
Casi mil días de espadas y escudos.
Casi mil días de ilusión...

- Retírate tranquilo, Caballero.- Le dice el Maestro.
-¿Pero, honorado Maestro, qué-
-No preguntes. Sólo hazlo. Vacía tu mente. Vacía tu corazón. Remueve los recuerdos. Remueve las ilusiones. Recupera las fuerzas y la sangre vertidas en batalla. Tus días llegarán. Tus días volverán. Por ahora descansa. Grita si es necesario, pero descansa. No te preocupes... tus días volverán.
- Sí, Maestro...

Y así como así, sigue su sendero..."

Monday, April 14, 2008

Adiós...

"Una nueva y ardua batalla ha comenzado para el Gran Paladín. ¡Ay pobre de aquél! Sus días convertidos en desdichas y sus noches en penitencias. La batalla en contra de sí mismo. Su mayor enemigo. Su eterno invasor. Un dolor que tiene olores de infinito. La batalla del olvido.

Todo ha terminado. Él victorioso y yo, derrotado... todo gracias a mí. En silencio me retiraré. Nuevos días han de comenzar, mas por ahora, merezco la pesadumbre de la humillación.

Adiós a todo. Adiós a todos. Adiós a los ideales, a los sueños y a las dulces y exquisitas fantasías"

Sunday, April 13, 2008

Qué lástima...

"¿Qué será del pobre e insensato ser que, persevera sin victoria, batalla sin retribución, cae sin consuelo, agoniza sin tiempo...? Pobre de él. Pobre de él. La vida entera de angustias le lloverá y sus errores le brindarán la destrucción total de sus días. Cree que cree en la esperanza, mas sólo es una patética ilusión de pinceladas preciosas.

Qué lástima por aquél que poseía todos los ingredientes para conllevar la vida tan anhelada y soñada que siempre imaginó, y por un segundo, tornarla, transformarla, degenerarla en cenizas de un sueño casi cumplido.

Qué lástima por aquél. El error te ha costado... y te costará muy caro, viejo soñador del amor. Paga tu precio. Págalo con tus días, tus meses, tus años, tus detalles, tus gustos, tus lujos. Invierte tu vida entera, y aún así no lo terminarás. Sufre por ello. Sufre por todo. Ya nos veremos en el fondo del infierno y lograrás apreciar tus verdaderos logros. O más bien, querido camarada, tus gigantescas derrotas. Piensa en venganza... para vos mismo...

¿Y qué tal si no es así...? ¿Qué tal si...?"

Friday, April 11, 2008

Perdición...

"Maldito asedio. El Paladín se siente abrumado, casi vencido. La vida en sí no le da sentido alguno y sus golpes brindados son cada vez menos poderosos. La fuerza que alguna vez lo llenaba, se desvanece poco a poco. La luz que alguna vez iluminó sus días y sus noches, ha desaparecido. La oscuridad lo acecha, y por primera vez, el Gran Paladín desespera.

- Maestro, por favor, guía mi fe.

No hay respuesta.

- Maestro, por favor, sé mi voluntad en mis manos. Mi defensa en mi escudo. Mi poder en mi espada.

No hay respuesta.

Poco a poco, el desgraciado comprende mejor las cosas. La batalla estuvo perdida años atrás. No puede creer que, a pesar de tanto... todo termine así.

- He de pagar mi error, con mi propia sangre. Si así es como seré vencido, entonces he de vender caro mi alma...- Su rostro es humedecido en lágrimas de frustración.

- Perdóname, corazón... por haberte fallado.

Sigue en pie. Sigue vivo. Sigue luchando en un campo de batalla en el cual no hay victoria alguna. Seguirá empuñando su vieja y querida espada, hasta que su cuerpo caiga inerte en la tierra..."

Thursday, April 10, 2008

Entre el bien y el mal...

"¿Cuán grande será la brecha entre la dignidad y el odio ferviente de la venganza?"

Persisto...

"¿Qué pasa cuando cargo contra mi adversario sin aliento alguno?
¿Qué pasa cuando sé que tengo todas las de perder, y aún así no me rindo?
No tengo fuerza alguna. Los latidos de mi corazón son cada vez más dolorosos. Sin embargo, sigo de pie, sigo vivo, invicto e invencible. Sigo en el maldito campo de batalla.
¿Qué me separa de la muerte? Nada.
¿Qué me separa de la humillante e indigna derrota? Nada.
¿Qué me separa del infierno? El último golpe que puedo brindar.
¿Qué me separa de ti, corazón? Todo. Todo lo que significan dos palabras."

Tuesday, April 08, 2008

Ganas...

"¿No me han dado ganas acaso, dejar caer mi rostro, mi mirada, en su larga y lisa cabellera oscura, dejarme caer allí... y dormir por siempre?"

Sunday, April 06, 2008

Un maldito frío...

"Hace un maldito frío... Mis brazos desnudos, a la suerte del viento y lo helado, prefieren tus manos a cualquier tela gruesa por abrigarse. Cuánta falta me haces... no puedo negarlo. Malditos días nuevos sin ti. Mi pobre e insignificante consuelo de recordarte, de recrear tu hermosa silueta en mis horas, es mi único escape a la monotonía. ¿Qué me queda entonces, de tu dolorosa ausencia? Sólo la nueva vida de segundos agigantados. Lo que daría por tenerte... Tristes son las teclas que toca mi querido pianista en mis días. Silencio es lo que canta el pájaro de la mañana. Frías son las sábanas...

Quisiera dormir hasta que reaparecieras, pero creo que tendría que dormir por siempre..."

Saturday, April 05, 2008

El mejor día de mi vida...

"Observaba los títulos, las imágenes, las enciclopedias de palabras unidas en un gigantesco monumento de intelectualidad y recuerdo. El resto me imitaba. Buscaban el adecuado, el ideal, el que les llamara la atención. Yo sólo buscaba uno para inspirarme. Unos cuantos minutos de paseo, caminando, admirando detenidamente lo que me rodeaba. No tenía idea que no necesitaba un libro para inspirarme. Sus brazos me atraparon desde la espalda, acorralándome en su abrazo de cariño y amor. Dejé que todos desaparecieran, excepto ella. Apoyó su mentón en mi hombro izquierdo. Oía y sentía su tranquilizadora respiración. El movimiento de su lengua y sus labios también se hicieron notorios, formando las dos palabras que siempre supe, pero que no esperaba...

- Te quiero.

No eran necesarios el o los libros. No era necesario nada, porque ya lo tenía todo..."

Dedicado para un sábado 12 de Enero del 2008... contigo mona.

Tuesday, April 01, 2008

Ilusión...

"Los cielos cubiertos de nubes, rompiendo su silencio con la inminente lluvia a cántaros. El desgraciado, con la sangre de su puño siendo lavada, buscando a su Luna, sin hallarla siquiera. La perfecta y confundible semejanza de su mujer al astro, hallándose desesperado, en medio del llanto de los cielos. Encontrando un rincón donde dejarse caer, admiró la fuerza e ira del mar, chocando con estrépito contra las rocas, tal cual los escudos y espadas del campo de batalla. La magnificencia del elemento, destallando su poder, como el corazón del infeliz, observando a su mujer. A pesar de las armas, a pesar de las batallas, a pesar de la vida entera de lucha por el honor y la gloria, nada bastaba. La silueta de su musa yacía inerte bajo la mirada del vagabundo.

' ¿Qué tienes, querida? Dímelo. Dímelo todo. Ponme a prueba, corazón. Háblame. Por favor, háblame.

Es un grito. Es un gemido. Es una maldita puñalada, atravesando todo su ser, extrayendo su alma con la hoja de la daga. El vacío lo mataba. El vacío lo destruía. Ninguna de todas las batallas luchadas le enseñaba cómo actuar ante esto...

'Déjame darte un beso. Abre esas manos y recibe este humilde presente de mi corazón. Cierra los ojos y déjate llevar por mi pasión que te pertenece. Acepta este corazón, este cuerpo y esta mente, que de por sí ya son tuyos. Los lograste conquistar sin esfuerzo alguno. Cierra los ojos y entrégate. Déjame llevarte de la mano a los últimos confines de este mundo.'

El divino trueno de los cielos calló su silueta. Ella se había ido..."

Thursday, March 27, 2008

Mi propósito...

"Hay un propósito para todos. El mío no me costó encontrarlo. Más cuesta llevarlo a cabo. La misión... Ella lo es. Quiero que sea feliz, y en mí yace el poder de defender su sonrisa. Ser una parte coloreada de su vida, de sus días, de sus segundos. Que la amen como yo la amo en este momento. Con la pasión de mil batallas gloriosas, como se lo merece. Sólo así podré morir tranquilo. Sólo así podré irme, sabiendo que no quedará más por hacer. Jamás fui digno de ella, mas no por ello la dejé de lado. Siendo ella mi todo, me gané mi lugar en su corazón a través de la risa, el llanto, la frustración, la dignidad, y, por sobretodo, la nobleza de estar para ella. Siempre. Así como le honro mis días, así como le sirvo... Ella es mi credo, y lo dejará de ser cuando me arrebaten la vida, o ella misma me ordene que me aparte.

Ése es mi propósito. Mi misión. Mi ley."

Tuesday, March 25, 2008

Oración del Gran Paladín

"Todo sea por el bien de proteger a quien amo.
Seré su escudo.
Mis días sin ella son nada.
Mi felicidad sin la suya es nada.
Mis batallas serán en su nombre.
Mi espada es suya.
Sus deseos son mis órdenes.
Quienquiera que se oponga, pagará.
Quienquiera que la hiera, pagará.
He vivido, vivo y viviré de su sonrisa,
hasta que la muerte toque mi puerta,
o ella me pida morir,
y gustoso lo haré."

Monday, March 17, 2008

Eres la elegida...

"Clavada en tus sueños, lograste encontrar mi cuerpo y lo abrazaste, sonriendo. Exquisita sensación de amor, alegría y felicidad, mezclados en la húmeda trascendencia de nuestros cuerpos en el lecho. Ha terminado todo. Antes que solía gritar "hoy lucharé porque vuelvas a reír", ahora es disfrutar. He vencido a la muerte, sólo gracias a tí. Lograste liberarme de mis cadenas, las de la eterna condena al infierno. Me rescataste de mi mar de lágrimas y sangre, brindándome nuevos días. Sonrientes, plenos, apogeo de ti. Sabes que te amo, sé que lo sabes, y a pesar de ello, te lo haré saber cada día de mi nueva existencia. La batalla no está perdida, ni menos mi norte. Sigo gritando "hoy lucharé porque vuelvas a reír", y lucharé por darte el mayor regalo de todos... tu libertad. Vas junto a mí a cada batalla, a cada cruzada, a cada guerra contra lo que se nos oponga a nuestra unión. Nunca me rendiré a ti. Jamás. He caído miles de veces, y he de caer otras mil si es necesario. Viviré con las cicatrices cerradas, con la cabeza en alto, la espada al aire... con el honor de complacerte el día a día, y darte un mejor mañana. Porque te amo. Tal cual eres, con tus imperfecciones, con tus defectos, con tus curvas, con tus valores y virtudes. Tal cual eres, te amo.

Eres mi elegida...
Moriré por tí si me lo pides..."

Friday, March 14, 2008

Credo de amor...

"Días de felicidad y regocijo para el Gran Paladín. Las hazañas logradas en el campo de batalla al fin le regalan tiempos de paz y armonía. La vida le sonríe.

Admira el campo de batalla desde lo alto. Antes roído de belleza natural, ahora, con el paso del tiempo, ha ido recuperando su exquisitez divina. El Gran Paladín, magnífico y glorioso, busca entre las placas de su armadura una pequeña cadena que posee. Es una cruz que pende de esta cadenita, con un aroma femenino impregnado. Fue un regalo de su amada a este Caballero, con el objeto de que ella estuviera siempre presente, en cada segundo de la lucha. De cuidarlo, de quererlo... El Gran Paladín besa la cruz y recita unas cuantas palabras, disparadas al aire, al bendito viento, anhelando que éstas lleguen a oídos de su amada mujer...

'Cuánto anhelo tu corazón en mi puerta, tu alma en mi hogar, tu cuerpo en mi cama... Por favor, corazón, cuídame en cada choque de acero. Ilumíname en cada paso que tome, en cada paso al paraíso, en cada paso al infierno. Bríndame de tu divina gracia y de tu sonrisa al caer el pilar de la moral. Bendice esta armadura y esta espada, ya que porto éstas sólo por ti... por ti y nada más. Haz de mis días un dulce manjar, tal cual lo eres tú, y no malditos. Dame fuerzas para poder regresar a casa, a tus brazos, a tus labios, a tu corazón, preciosa.'

Terminando estas palabras, el Gran Paladín guarda la cadena y la deja en su corazón..."

Sunday, March 09, 2008

El ataque...

"Cortando el cielo en medio de un ataque de frenesí e ira, la espada del Gran Paladín se alza en el aire. Corriendo contra el viento, enfrentándose a la marea de hombres, demonios, seres... enemigos. Ya no hay calma. Ya no hay paciencia. Sólo sed de sangre. El Universo entero yace en su cuerpo fanático. Las infinitas energías que yacen en el Paladín se traslucen y se transforman en meros puntos rojos, como sus ojos enfurecidos. El enemigo logra apreciar el color de éstos, a pesar del yelmo que los cubre. Los ojos asustados y los rostros enmudecidos de miedo comienzan a esparcir la moral perdida entre los indignos. Comienza la retirada. Sin vacilar, el Paladín los persigue. Quiere más y más. Está hambriento de Victorias, está hambriento de Amor. Es la nueva marcha de Venganza. Ríos enteros tiñen la tierra de color escarlata. La luz traspasando el nuevo color revela el acto del Gran Paladín. Grita y aúlla como un perro herido mortalmente, cruzando el campo de batalla corriendo, hasta caer al suelo, tropezándose torpemente. El impacto del yelmo en la cabeza le hace perder el sentido del tiempo. El acero incrustado en el cráneo. Lo escarlata recorriendo la armadura. Logra levantarse una vez más. La imagen y el recuerdo del campo de batalla se borran momentáneamente, reemplazados por luz, paz, pureza, ella. La mujer a quien siempre anheló, presente cara a cara. Consuela al desgraciado Paladín. Sus palabras de azúcar y su piel de plumas logran relajarlo y brindarle el éxtasis de la armonía. Sus manos van hacia el yelmo, y con dulce delicadeza, lo remueve de la cara y la cabeza. El sudor y la sangre mezclados en un aire de cansancio y furia, ya ésta casi ausente. La mujer, con un pañuelo, secando y limpiando el rostro del Paladín. Éste no deja de mirarla a los ojos, sus brillantes ojos, su brillante mirar, que logra dominarlo entero, que logra tranquilizar su pasión, su deseo de lucha, de batalla, de guerra. Ya terminada la tarea, la mujer, el intento de ángel y ninfa, usa su arma más efectiva. No importan las armaduras, no importan los escudos, no importan las túnicas de anillos y placas cubriendo el cuerpo entero del pobre Paladín. Ella penetra toda defensa existente, con la sensualidad que ella sabe usar, y cubre de un color vivo los labios del Caballero. El momento parece eterno, pero con lo pronto que arribó, así de pronto se desvanece. Volviendo a la realidad, el Caballero recoge su yelmo, descubriendo un clavel blanco, crecido y maduro, en medio de la tierra muerta. Guarda su espada. La ira ha pasado..."

Sunday, March 02, 2008

A mi amigo...

"Unos cuantos años atrás, éramos meros jóvenes.
Unos cuantos años atrás, éramos el uno sin el otro.
Unos cuantos años atrás, éramos intentos de hombres, cada uno con isla propia.
Unos cuantos años atrás, nos conocimos.
Las tragedias nos unieron. Las desgracias nos fortalecieron lado a lado. Nos levantamos juntos. Nuestras trincheras se unieron. Ya no eran batallas propias, eran batallas de dos. Enemigos llegaron. Demonios invadieron. Patéticos seres trataron de corromper nuestros días, mas, cara a cara, y ambos con espada, los vencimos.

¿Qué nos pedimos a cambio? Lealtad.
¿Qué esperamos del otro? Honor.
¿Qué necesitamos del otro? Tiempo.

Lealtad de hombres. Honor de guerreros. Tiempo de amigos, camaradas, compañeros y sobretodo, Caballeros.

¿Qué esperamos del mundo? Dignidad. Pero tú y yo sabemos, caro amigo, que eso rara vez existe. Preferimos crear nuestra propia Dignidad al mundo, que esperar ésta de ellos. De los ajenos. Del resto. Lo sabemos... ¿o no?. Es una esperanza muy vaga. No importa. Mientras tú y yo sigamos mano a mano en batalla, el resto es historia.

Por lo caro del ayer.
Por la dignidad del hoy.
Por lo incierto del mañana."

Dedicado a Sebastián Barraza...

Saturday, March 01, 2008

Soy y no soy...

"Es curioso...

Poseo el poder de crear. Soy la imagen y semejanza del Universo. Un extracto de energía convertido en hombre, capaz de lograr actos muy por fuera de lo imaginado. Sin embargo, a pesar de todo esto, no soy tu sol..."

Thursday, February 28, 2008

Realización...

"El vencer a la muerte no significa conquistar la felicidad..."

"En el final de los finales sólo pueden haber comienzos"

Wednesday, February 27, 2008

Sueño de fotografías...

"-Mírate cómo estás... ¡tan chiquito y tan tierno!

Asaltante de improviso, hurtabas cada una de mis imágenes de pequeño. Extrañamente sentía el cariño que le dedicabas a cada una de ellas. Optaba por la opción de callar y mirarte fijo. Pero tú, allí sentada en mi sofá, prácticamente comiendo mis fotografías, album por album, gozando de ellas, como si hubieses estado allí. No aceptaste mi bebida, tampoco la comida, sólo querías ver esas fotos.

La luna conquistó esa noche. Omnipresente en todo rincón existente, se lucía todopoderosa. Escasos celestes eso sí. Me distraía un poco observando esto. Luego, me propuse guiarte en cada fotografía, mas me arrepentí. La intimidad me mataría. Es verdad, tengo que recorrer gigantescos metros distanciándome de ti. Después, tomé mi vieja espada... recordé las antiguas batallas. Las veía claramente como te veía a ti. Los enemigos caídos, las victorias, el cansancio y jadeo reinantes en cada instante. La infinita moral. Mucha historia posee esta espada, y la sangre lavada para afirmarlo, así como yo y mis cicatrices. Tú seguías en lo tuyo, aprendiendo mi vida de segundos.

- Tan caballero que saliste, niño.

Mi respuesta era mi silencio. Sólo ojeaba un poco tus piernas desnudas y tu oscura cabellera caída en el lado izquierdo de tu cuerpo, ocultando un poco el escote dominante. Para calmarme, sólo tomaba mi bebida, aunque no sirvió de mucho. Te paraste y te acercaste amenazante, así como tú sabes hacerlo.

- ¿Aquí qué edad tenías?
- Creo que 15 años.
- Ya te veías todo un hombre. - Y me besaste.

¿A los 15 años un hombre? Andaba más preocupado de calificarme en el colegio y de la sociedad. Algo infantil actuaba. Pero debo reconocer que ya escribía. Ya te dedicaba un par de pensamientos, los cuales tengo ocultos en mi cuaderno, debajo del mueble. Nunca darás con ellos. Prefiero que sea así. Jamás sabrás lo que siento de verdad...

-¡Mírame! Era tan fea de niña... - Me llamaste la atención con una fotografía de ambos al tener 16 años.
- Eras más fea que ahora, pero no más hermosa que mañana.
- Gracias, lindo...

Tus brazos rodearon mi cuello y tu rostro se acomodó en mi pecho. Me sentí sonrojar. Me sentí adormecer y a la vez despertar. Me sentí hervir y a la vez tranquilizar. Mil malditas sensaciones que provocaban el acelerado pulso de mi corazón. Tu mano se abrió entera y, posándose en mi pecho, tomó mi corazón nervioso. La otra arrancó mi mano derecha de su bolsillo, escondida entre lo insignificante. Te temí por un par de segundos. Sonreíste. Sonreíste tal cual el sol despertando.

- Ya lo sé... "

Sunday, February 24, 2008

Paz...

"Acogido por el sol, las tierras de nada y nadie, y algo de viento, el Paladín descansa su cuerpo, su alma atormentada. No posee misión ni cruzada alguna. Luchó lo que tuvo que luchar, y vive para contarlo. Si bien fracasó en la última Gran Batalla, su espíritu de guerrero sigue intacto. La espada puede ser cargada una vez más, con orgullo.

Es tiempo de paz. Es tiempo de tranquilidad y armonía para el Gran Paladín. Batallas llegarán, sí, es cierto. Él las espera paciente. Por ahora sólo disfrutará de la instancia de la naturaleza concedida por su Maestro. Sonríe bajo el yelmo. Sonríe bajo el sol que lo consuela entre sus infernales brazos de luz. Sonríe ante la alianza del cielo y mar...

Es tiempo de paz...

Mujer mía, que yaces oculta entre el misterio y la oscuridad de la incertidumbre, algún día daré contigo, corazón, y la infinidad de nuestro fuego iluminará mil planetas.

Dime que me quieres, y encenderé cada centímetro de tu cuerpo... hasta tu alma."

Tuesday, February 19, 2008

Héroe...

"Siento la envidia corroer. Los restos de aceite contaminar lo poco de agua restante. Escuchar, leer o sentir las cinco benditas letras desde la lengua deseada a una ajena a mí. Esto da a pensar... ¿me lo habré buscado? ¿Soy el creador de mi propia tragedia? ¿Soy el forjador de la maldita daga de mi auto-eliminación? Cada acto de vida, de mi vida, ha sido con algo de dignidad siempre... ¡Siempre! La impotencia del fracaso, de la frustración, de la pérdida y la derrota total. Porque a fin de cuentas, somos los héroes de nuestras vidas. Somos los guerreros de nuestras guerras. Somos los soldados de nuestros campos de batalla. Somos los únicos quienes podemos revertir el patético y maldito efecto de donde estamos, de donde estamos estancados, casi aniquilados, y conseguir una victoria de por medio. Porque es sólo cuestión de levantar moral, de levantar ánimos, de levantar espada y escudo, y actuar, y batallar, y luchar, y guerrear, aunque se extermine la existencia misma. Aunque muera de por medio, aunque caiga y nunca más logre levantarme, es dar a conocer al mundo entero las palabras "pasión", "deseo", "honor". Sin importar el tipo de batalla, incluyendo la del amor. Y batallar no sólo significa vencer. Batallar significa amar. Significa que con cada golpe que brinde, la fuerza del Universo entero esté impregnado en cada uno de ellos. Que el Enemigo Digno logre darse cuenta que pelear contra mí será en vano, porque mi amor, mi moral, y sobretodo, mis días, están de mi lado, y ni la voluntad de los Dioses lograrán un revés en la lucha."

Friday, February 15, 2008

14 de Febrero...

"Me declaro débil. Sentado a los pies de un árbol, observando las hojas caer, con ojos semiabiertos. El sueño me hace su presa. Caigo víctima, una vez más. Oh sí, linda, estás inmersa en él. Sin embargo, despierto rápidamente, y cuán triste es la realidad. Me pongo de pie, con índole de derrotado, a pesar que no hubo batalla alguna... ni suerte de una. Cabizbajo y patético, camino por las viejas calles de mi ciudad, viendo a los ajenos, ese planeta distante de mis días. Pienso que te beso. Pienso que te abrazo. Salto. Corro. Grito. Me miran mal. Me miran curiosos. No importa, sigo en lo mío. Qué monótono es, la verdad, inevitable de sentirlo. Inevitable es también mirar la esquina, creyendo que de ahí saldrás. Al cielo, que de allí bajarás, vistiendo las mismas alas con las que te conocí. Adivinando el auto del cual saldrás.

Horas pasan. El día aún no acaba, pero el que lo sigue está a punto de llegar, amenazante y atemorizante. Sí... quedan unos minutos. Estoy sentado de nuevo, esta vez con una montaña de amiga. La noche está preciosa, corazón. ¿Qué harás, qué harás? me pregunto de pronto... en esta dulce noche de luna incompleta... en esta dulce noche de cielos sin intervenciones... en esta dulce noche de estrellas invencibles... ¿Qué harás, qué harás? me pregunto de pronto... quizás riendo, quizás llorando, quizás batallando, quizás descansando... y quizás, sólo quizás, corazón... pensar en mí... sólo quizás. ¿Qué harás, qué harás? me pregunto de pronto... con aromas y flores, parecidas a ti... sin ser ti. ¿Qué harás, qué harás? me pregunto de pronto... tocándote sin hacerlo, besándote sin cumplirlo, queriéndote sin lograrlo... ¿qué harás, qué harás? me pregunto de pronto... en una noche infinita, de igual cantidad de lágrimas. De igual cantidad de pensamientos asemejados a tu perfil.

El silencio se hace dueño del lugar. Del lugar entero. Los cientos de miles callan. Logro escuchar el viento, y los fuegos artificiales estallando en medio del cielo nocturno. Los cientos de miles, expectantes, disfrutan el momento. Algunos concentrados, otros queridos. Algunos asombrados, otros amados. Yo ni uno ni lo otro. Claro que no. Sólo agradezco a mi Maestro por la instancia concedida. Y a la vez, viendo una pareja ajena a mi lado, lo maldigo. Lo maldigo en este 14. Lo maldigo el resto del camino.

Derrotado una vez más. Estoy a pasos de esa puerta. Creo que nunca me había costado tanto encontrar las llaves en el bolsillo. ¿Por qué será?

Por fin la abro. Allí estás. Sin pasar un segundo, cuestiono inmediatamente tu veracidad. Te pido que te acerques. Lo haces sin vacilar. Intimidado por la proximidad, intento estirar mi brazo, estallando los deseos, la pasión prohibida. El ejército de mis dedos ataca tu tez, y al pareces puedo cantar victoria. Me miras. Me miras como si fuese la última vez. Me sonríes... le he enviado un mensaje a mi Maestro... dice "gracias".

Sé que no eres real. Estás tan lejos, mas no por ello no te disfrutaré. No por ello no dejaré que resucites mis días, aunque sea este día en particular. Usa tu tez. Usa tu voz. Usa tus ojos. Usa tus labios. Te doy total autorización, sin papel de por medio. Tu nieve de cristal. Tus canciones y armonías. Tu luz y tu fuego. Saca provecho de ello, y la mentira callará por este instante. Por lo menos en este día."

Thursday, February 07, 2008

Nuevo amigo...

”Y la maldición persiste, querida mía. La blasfemia absoluta de mi vida, basada en hechos reales. ¡El Universo entero conspira contra mí! La vaga esperanza de alguna vez tenerte… ¡Lo siento así! Oh, preciosa, ¿qué le voy a hacer? He perdido el control con estos golpes furiosos de mi existencia. Moldeo tu silueta, tu perfil semi-perfecto, la constitución de tus curvas y de tu sonrisa plena. Somos artistas, querida. Tú pintas mis días, yo los registro… uno por uno. Aquí, en el borde de la muerte, deleito tus gestos inocentes e infantiles. El sencillo sonrojo de tus mejillas que se manifiesta por mis manos rozando las tuyas. ¡Oh poderosos detalles que regocijan mis ojos y mis labios, aquí en el borde de la muerte! ¿Qué me queda por pedir? Sólo que el ser de negro y su Hoz esté a unos cuantos pasos de mí. Ay, no te vayas, nuevo amigo…

Y lloro… como el perro que yace en las afueras, aullándole a la luna, su eterna compañera de soledades, que parte en busca de lo suyo… y que quizás nunca lo encontrará.”

Friday, February 01, 2008

Una noche intranquila...

"Tirado en el reposo que brinda el lecho nocturno, sucumbían mis pensamientos con rasgos de tu tez. La maldita secuela de tus ojos negros que jamás me han visto. Mis palabras son huecas para tratar de describirte. Lo mortal de tratar de recitar a la divinidad. Mis palabras son un insulto de tu ser, la depravación total de tu cuerpo virginal...

¿Qué hago tan tarde despierto? Desvarío... sí... es verdad... y tú eres mi crisis. ¿Cuál será la razón? Me analizo detenidamente. La teoría replanteada de mi ser. Mi razón expone sus argumentos, todos con tu nombre impreso. Y hablo de tí en el inmenso mundo de mi dormitorio, con las sábanas tiradas al suelo, buscándote entre ellas, creyendo que surges entre las sombras. Que tu cuerpo me encuentra desprevenido y de pronto me atrapes eternamente. Pero dejaron de ser argumentos... comenzaron a ser deseos y sueños. ¿Es malo serte sincero? No lo sé, pero sólo sé que me encantarían tus labios...

Me quemo. Me quemo bien dentro. Me quemo bien dentro por ti. Maldito fuego apasional. Maldito fuego lujurioso. Maldito fuego de amor. Querer componer contigo el hermoso compás de caricias inmerso en nuestro pequeño lecho. Nuestra canción que nadie entiende... sólo tú y yo. Y con los ojos cerrados, descansando de la batalla, tú despiertas dulce, como tú eres, y susurrándome esas dos bellísimas palabras, inicies mi nuevo día... mirando tu rostro en vez el sol que se cuela por nuestra ventana.

Intangibles son estas cosas que pensé. ¿Pero qué, preciosa?... las pensé. Me halaga ser el culpable de lo que te imagino en ti. ¿Quieres que te mienta? Bien... lo haré. No te he encontrado en mis días nuevos. No te he encontrado en la tierra, ni en el cielo, ni en el mar... ni en los pájaros que imitan tu voz, ni en los pétalos de tu piel. Lo sé... estoy bien perdido. Pero anda, ve, lánzate hacia mí, hacia mí derrotado, y aprovéchate... que no te daré resistencia a tu sonrisa ni a tus manos... mucho menos a tus palabras que caen como azúcar en mis oídos, oídos envejecidos de cruzadas frustradas. Ven a mis brazos, mi niña, pero te lo advierto... quizás jamás te deje ir."

Tuesday, January 29, 2008

Para él...

“Para él, quien me lo arrebató todo, le deseo vida eterna.

Para él, quien me derrotó en el campo de batalla…

Sé que es humano (o quizás es menos) pensar en venganza, ¡pero maldita sea que me hierve la sangre! ¡El puño tensando la espada con toda la fuerza del Universo encima de ella! El odio, el rencor, la ira, la furia… ¡sentir el cuerpo entero llenarse de esas sensaciones como para apretar la armadura puesta, sacársela en una ráfaga de desesperación, gritar con el rugido de mil leones y arremeter contra todo que está al alcance! La condenada vía de un guerrero que lamentablemente no ha logrado asumir su derrota total. El corazón debe ser fuerte, pero no invencible. En la batalla de la vida no se adquiere la victoria por medio de la aniquilación de su enemigo, sino por cuán fuerte sea uno para resistir todos los golpes que le brinden y seguir en pie. Ésa es la verdadera gloria. Fortaleza ante el dolor. Dignidad ante el sufrir. Ella significa mucho para mí, es cierto. También es verdad el infierno que siento en mi mente y en mi corazón. Sin embargo, a pesar de todo, levantaré ánimo y moral. Que él cante victoria mientras pueda. “Lo que no me mata, me fortalece”.

Monday, January 28, 2008

El abrazo...

“Recién levantándome. Son las 6 de la mañana. Hay algo que me tiene inquieto. Es un recuerdo. Oh, sí, qué delicioso es. Rememoro el momento crucial de ese día. Un espectáculo, un evento personal. Algo de locura y frenesí rellenaron un poco siquiera esos minutos (¿o fueron segundos agigantados?). Sí, querida. Lo que me acosa es el instante en el que te tuve en mis brazos. Los autos que pasaban aceptaron el acuerdo que les planteé y callaron. El mundo circundante calló. No sé si cerraste los ojos o no. Era difícil adivinar con tus lentes de sol puestos. Me puse a pensar, mirándote, y comencé a analizar otros cuerpos, otros físicos, comparándolos patéticamente al tuyo. Las otras que alguna vez abracé eran meras atracciones. La piel y las curvas que poseían lograban despertar en mí cierto grado de lujuria. Pero en ti fue un total descubrimiento. Era abrazar una modesta sonrisa. Era abrazar una ternura indescriptible. Era abrazar tu cariño, tu amor, el rincón de tu corazón que, con mucho orgullo, he ganado. Era abrazar los dos años que hemos compartido, disfrutado, sufrido y superado juntos. ¡Qué exquisitez más grande! No todos los días me puedo dar este lujo de ti.

Tu piel atrapa mi mirada, es cierto. Negártelo sería suicida. El recuerdo táctil de tus manos. Pero sé que no son sólo carne y hueso. Son también algo más. Algo que sólo yo pude percatar. Éstas me dijeron “te quiero”. Espero que hayas sentido el mensaje de las mías. Algo te dijeron, mi amor. ¿Supiste qué cosa?”

Friday, December 28, 2007

Eres...

"Creo que te lo he dicho todo, mas el deseo de seguirte confesando mis cosas sigue intacto. Que yo, por ti, soy un loco en un mundo de dementes. Que quisiera ser el navegante de tu mundo, el descubridor de tus tierras, de cada grano de arena de tu piel, de cada rincón de tu cuerpo. Que soy un niño bajo tus ojos, y en tu ausencia un fantasma. Y bajo tu encanto, la vida se torna verde. No sé qué hacer contigo... eres la luna, los peces, los mares, las estrellas, las confesiones, la tierra y mi todo."

Wednesday, December 19, 2007

Victoria!

"Una luz se da a conocer. Tímido, el sol se revela de entre las montañas. Un hermoso amanecer después de tantos días bajo el velo de la oscuridad, invade las tierras del campo de batalla. Desde lo lejos, el Ángel logra distinguir un ser. Caminando medio moribundo, el Gran Caballero se hace presente... victorioso.

-Has ganado la batalla, Gran Caballero. En el nombre del Maestro... ¿qué deseas a cambio?
-¿Qué deseo a cambio?... A mi niña, a mi amor. Estar con ella y regocijarme entre sus brazos. Sentir cómo sus manos curan cada una de mis heridas. Tenerla conmigo. Ser suyo. Encontrar con ella la paz jamás descubierta. Quererla. Amarla. Brindarle la felicidad que se merece.
-Así será, noble Caballero. Ve por ella.

Y así, el Gran Caballero, después de meses confinado a vivir la guerra, se retira. Para descansar. Para dejar las armas. Para visitarla. Para decirle cuánto la quiere..."

Sunday, December 16, 2007

Cerca está la victoria...

"Mariposa mía, que rara vez te posas en mi mano, te tengo un encargo, una encomienda de amor.

Dile a mi niña, sí a ella, que destruya los asaltadores de nuestros momentos.
Dile a mi niña... que no deje de cultivar lunas y estrellas.
Dile a mi niña... que no deje de viajar conmigo a otros mundos.
Dile a mi niña... que detenga la matanza de mis sentidos.
Dile a mi niña... que iré por ella.
Dile a mi niña... que la amo."

Y la mariposa vuelva, a manos desconocidas, de forma de luz...

-Caballero exhausto y hastiado...
Caballero desaventajado y rodeado...
Caballero idealista y enamorado...
Ve por ella...-

"Sí, Maestro..."

-Verás que es dulce el jugo de las uvas que crecen en medio de espinas.
Verás que el sol es mucho más bello aún naciendo de la oscuridad...
y verás que es indescriptible el momento en el cual la tengas en tus brazos.

La victoria será tuya, Gran Caballero,
y tuya será la gloria de su recuerdo eterno...-

Y el Caballero retoma la moral que se creía perdida.
Le dará la batalla de su vida al Enemigo Digno...

Sunday, December 02, 2007

Contra el fuego invasor...

"Un día, yacía en el suelo de los pastizales desconocidos. Pastos extensos y altos. Sentía el suave cosquilleo de las hojas revolviéndose entre sus entrañas y sus heridas. Rápidamente se levantó, pero antes siquiera apoyarse en su pierna, quedó pasmado ante una escena: La desnudez total de una mujer, quien se bañaba en las cercanías de un lago. Las telas blancas colgando de la rama de un árbol, quien ya era cómplice de la depravación. El Caballero no era la excepción, y, curioso, se acercó lentamente, tratando de no ser descubierto. La blancura de su piel fácilmente se confundía entre lo cristalino de las aguas. De pronto, el Caballero siente una niebla cubrir rápidamente el divino paisaje... y el fuego invasor...

Entonces despierta.

- ¡Levántate! - Le ordena el Enemigo Digno. El pobre Caballero había sido abatido. Su cuerpo no lo soporta. El fuego está en su interior y no puede contenerlo. Maldito dolor. Maldito sufrir... y entonces... ¡DESPIERTA!

Ira. Enojo. Furia. Locura de batalla. Está malditamente dominado por la droga de la sangre ajena. Su espada está sedienta... muy sedienta. Lo quiere a él. Lo desea a él... y carga contra todo.

Entonces grita.

Se siente el grito corromper el fúnebre silencio del campo de batalla. Cada insecto, ser, roca y grano de arena, teme al endemoniado Caballero. Los muertos temen al que corrompe la paz del lugar. Los miles de cuerpos...

El Ángel teme por él. Teme por su vida."

Monday, November 26, 2007

Días oscuros...

"El Caballero una vez más vuelve a los viejos y harapientos aposentos de la tierra. Del hueco entre el jardín y el lago color escarlata. Enfermo y cansado de desiluciones, el Caballero se replantea su moral, su porvenir, su existencia total. La maldita monotonía de sus días, de sólo espadas y sangre, es la agonía de este desgraciado.

- Muchos son los días oscuros, mi amor. Ya no logro ver tu luz. Todo es igual. Nada es distinto.

Se lava las manos en el río sangriento.

- No queda mucho, mi niña, mas desespero... Quiero navegar contigo al fin del mundo, y vivir otra vida más... sólo contigo. Empezar a forjar, otra vez...

El ángel lo mira, triste y decaído.

- No intervengas. - Ordenó Dios.

El ángel lo sabía... lamentablemente lo sabía..."

Thursday, November 22, 2007

Si me dijeran...

"Desdichado Caballero... exhausto y casi muerto. En medio del campo de batalla... sollozando. En vano trata de recomponer la moral. Poco a poco se ve acorralado en la peor de las desgracias... destrozándose en el alma.

- Te amo mi amor... te amo - Y busca torpemente su espada sin filo casi. El ángel siente lástima por él. Y Dios le dice:

- Él lo decidió... y, si es necesario, con su vida pagará - El ángel lo sabía, y aún así, una tristeza inmensa albergaba su corazón por el desgraciado que yacía en la tierra, tirado. Entonces va hacia él... desea escuchar al Caballero...

- Si me dijeran... "pide un deseo", desearía conocerte de nuevo. Sentir la chispa que una vez abundó en mi cuerpo. Nombrarte "mi razón" otra vez. Encontrar el consuelo en ti... otra vez. Volver a descubrir que te confundo muchas veces con flores y luces. Si me dijeran... "pide un deseo", desearía quererte de nuevo. Volver atrás, a los viejos tiempos, donde nada ni nadie nos detenía. Donde la ignorancia de ambos y mis nervios eran cotidianos. Volver a sentir la emoción de escuchar tu voz por primera vez. Arribar a la primera noche que soñé contigo. Tensar por primera vez mi alma al desearte a mi lado. Si me dijeran... "pide un deseo", desearía volver a descubrir. Descubrir que te amaba.

El ángel no pudo cumplirle su deseo...
El Caballero levantó armas, por quizás última vez..."

Saturday, November 17, 2007

Maldito tiempo...

"Y no sólo el Enemigo Digno es quien le brinda una mortal batalla al exhausto Caballero. En el ambiente, en el mundo de este Gran Guerrero, abunda por mares otro enemigo... el tiempo. El desdichado Caballero, después de unos días de eterno combate, encuentra algo de descanso... y piensa:

"La verdad ya desespero. A medida que se exterminan los días que se entrometen entre tú y yo, mi ansiedad de ti se incrementa más y más. Ya quisiera estar allí y ser sólo tuyo. Por esos siete días serlo. Voy contando los días, las horas, los minutos... los segundos. Iluso, a veces creo sentir que al abrir la puerta de mi casa, estás tú sentada en el sofá, esperándome...

Me haces falta..."

Y vuelve al combate, con una lágrima oxidando el yelmo..."

Saturday, November 10, 2007

Debajo del escudo...

"Habiendo terminado la mayor de sus confesiones, el pobre Caballero levantó una vez más sus armas. El cansancio lo desanima un poco, a pesar de sentir en sus labios el sabor de ella. Sólo queda una batalla más que liberar bajo su nombre. Pero el pobre hombre no tenía idea que sería la batalla más trágica, la más sangrienta de todas. Antes de retomar la marcha, piensa:

"¿Pensarás en mí, amor de mi vida? La duda me acosa. Ahora peleo por todo lo que es real, por todo lo que eres tú. Porque le he declarado la guerra a todo lo que se oponga a tu dulce decreto de amor. Porque te defenderé mientras siga vivo. Te amo."

El Enemigo Digno. Por fin el Caballero dio con él. Ya no serían luchas contra innumerables ejércitos, sino contra uno que posee la fuerza de millones. El Caballero no era rival. Lo que hizo después fue confuso para el Enemigo Digno... el Caballero buscó un girasol... y la puso debajo de su escudo. Se paró en medio de la senda y enseñó su espada. Le prohibió el paso a su Enemigo Digno diciendo:

"Para cuando termine este combate, esta flor estará intacta... ven por ella"

Thursday, November 01, 2007

Las 100 razones...

"Porque me quieres.
Porque me adoras.
Porque te bastan dos palabras para iluminar mis días.
Porque eres el cielo en la tierra.
Porque estás pendiente de mi bienestar.
Porque no me tienes que decir nada, y aún así lo entiendo todo.
Porque me lo dices todo, y no te entiendo por completo.
Porque me intuyes.
Porque me conoces.
Porque sólo veo mi vida contigo y nada más.
Porque contigo quiero conocer todo.
Porque me es difícil decirte esto.
Porque me es fácil señalarte todo.
Porque por ti conquistaría el mundo entero.
Porque por ti enfriaría los malditos infiernos.
Porque por ti he cambiado.
Porque sólo contigo soy yo.
Porque tu sonrisa es lo que espero de mí.
Porque tu alegría es lo que ansío de mí.
Porque tu felicidad es mi misión.
Porque me encanta tu mirar.
Porque quisiera besarte.
Porque sé distinguir al sol de ti.
Porque eres un mal del cual no me quiero curar.
Porque a la vez eres una bendición.
Porque te gusta verme feliz.
Porque contigo siempre es temprano.
Porque sabes cuándo actúo mal, y aún así sonríes.
Porque por ti soy valiente.
Porque me desnudas mirándome.
Porque te quisiera dar todo.
Porque me haces desear ser mejor de lo que soy.
Porque cuando hablo de ti, me creen loco de amor.
Porque tu ser es mi credo.
Porque te he peleado, y ahora, en este mismísimo momento.
Porque por ti derrotaría a la muerte.
Porque es contigo con quien sueño.
Porque es contigo con quien me imagino.
Porque me haces sentir especial.
Porque eres la razón de mi existir.
Porque contigo no soy yo.
Porque no te logro definir.
Porque el mundo entero conspira contra mí por ti.
Porque con gusto los desafiaría por ti.
Porque te veo siempre, aunque no estés.
Porque por ti deseo vivir.
Porque por ti deseo morir.
Porque te temo.
Porque sé que me amas.
Porque por ti soy fuerte.
Porque por ti soy débil.
Porque eres lo más maravilloso que he conocido en este mundo.
Porque sin ti no sabría vivir.
Porque eres mi sinfonía en el campo de batalla.
Porque mis lágrimas tienen sabor a ti.
Porque mi sangre posee tu silueta.
Porque mi moral eres tú.
Porque fui tuyo.
Porque fuiste mía.
Porque adoras la ingenuidad.
Porque me descubres con facilidad.
Porque no te puedo mentir nunca.
Porque soy tuyo.
Porque cualquier cosa que me haga recordarte, me reanima.
Porque comparo tu sonrisa con la luna.
Porque las estrellas tienen tus ojos.
Porque eres mi espada.
Porque con mi propia vida, te protegería.
Porque no ha habido otra batalla que realmente haya valido la pena.
Porque eres imperfectamente perfecta.
Porque por ti construiría un Universo sólo para nosotros dos.
Porque siento devoción hacia ti.
Porque deseo oírte siempre.
Porque posees el único calor que me abriga.
Porque me gustan tus detalles.
Porque cuando somos nosotros, el resto no existe.
Porque mis emociones hacia ti son indeterminables.
Porque la batalla por ti es eterna.
Porque cada día pienso en la nueva marcha en tu conquista.
Porque cada mañana es un nuevo día que dedicarte.
Porque contigo gobierno los momentos de la felicidad.
Porque me cuidas.
Porque sabes la mayor de mis debilidades.
Porque te secuestraría, para tenerte para mí por siempre.
Porque por ti gusto del patético fantasma de la ilusión.
Porque la verdadera gloria es morir por ti.
Porque eres la luz de todos mis caminos.
Porque te deseo.
Porque esta pasión por ti desea consumirse.
Porque alguna vez nos envidiaron.
Porque me vuelves idiota.
Porque tú eres mi felicidad.
Porque eres la totalitarista de los jardines de flores.
Porque eres el escape divino de este infierno.
Porque desearía caer en tu red de aromas.
Porque somos tan similares.
Porque somos tan distintos.
Porque conquistaste todo mi ser.
Porque me has vuelto un completo loco.
Y porque mi corazón tiene tu nombre impreso.

Por estas 100 razones, y miles más, y sus derivadas...

TE AMO."

Friday, October 26, 2007

El Gran Día...

"Se sienten los jadeos. El rechinar de las placas de acero. El Caballero inspirándose en sus emociones y en la mujer que abunda en todo su ser completamente, cruzando el infinito campo de batalla, derrotando al innumerable enemigo presente. Mientras tanto, el ángel lo observa, detenidamente. Se pregunta: '¿Cuál fue el día en el que este hombre cualquiera se convirtió en este gran ser? ¿Cuándo fue que adquirió tal valentía, coraje y valor?' El portador de la Gran Armadura, el responsable de ser el verdadero Mártir del Sacrificio, el verdadero devoto único de su propio amor... "¿cuándo fue?" se pregunta el ángel. Irrumpe en su pasado, buscando el momento exacto... y lo encuentra. Un pobre muchacho, común y corriente... colegial. Mocoso para muchos. Hijo de un padre estricto y mortal. Sólo posee a su madre de apoyo. Desesperado. Solitario. Débil. Infeliz. Se considera así mismo insignificante. El ángel no logra comprender por completo que este niño sería quien lo sorprendería en el arte de la dignidad, cargando la espada como vía de felicidad. Entonces logra comprender por qué...

Ella. La niña. Su niña. Su mayor anhelo, sueño y deseo. Sin concepto ni significado alguno conocido. Indefinible. Indeterminable. De tez blanca... divina. Como porcelana de cristal. De un mirar que salvaría al pobre desgraciado de las mismísimas fauces del infierno. De labios gruesos, color carmesí. Imperfectamente perfecta. Un error que Dios cometió, pero que no quiso corregir, porque así tal cual estaba perfecta. El ángel está pasmado. Perplejo. En la memoria del hombre, hay un día remarcado... un 22 de Septiembre. Ése es el día. Ése fue el gran día. La entrega voluntaria del niño. La transformación de hombre a Caballero, y sólo necesitó tres palabras de ella:

'SI TE AMO'"

Sunday, October 21, 2007

Cuando se trata de ti...

"Pienso frecuentemente, cuando se trata de ti, mi niña, de dedicarte algo... ¿pero qué? Cuando se trata de ti, no es escribirte unos cuantos párrafos, o libros, mi amor. Cuando se trata de ti, no es de bajar estrellas, o cruzar océanos. No se trata de... no lo sé amor... de derrotar a millares de hombres que atenten contra vos. Cuando se trata de ti, no es construirte un Universo nuevo. Cuando se trata de ti, no es lucharte cada día como realmente te lo mereces. Demostrarles a todos que lo imposible lo puedo cumplir, cuando se trata de ti. Cuando se trata de ti, tampoco es salvar cada alma de los pecados, ni menos tratar de salvar la mía de ti. Sí, mi amor, de ti misma, maldita hermosa bendición. No. Cuando se trata de ti, este conjunto de ideas para dedicarte, no están ni a tus pies. Y aunque me las pidieras, seguiría así. Lo siento mi amor. Sólo te tengo este corazón y unos cuantos infinitos de "te amo" ... ¿te son suficientes?"

Friday, October 19, 2007

Para Dominique...

"Antes de que el Caballero marchara, escribió una carta y la dejó sobre las únicas flores que se encontraban en el campo de batalla. Mientras se alejaba, un ángel, curioso, dio a la carta... y la leyó. Decía:

'Para Dominique. Para la mujer que conquistó todo mi ser. Se avecina mi hora, amor. Se acercan y debo enfrentarlos. Pero antes, quería dedicarte unas cuantas palabras siquiera, mi niña, mi amor, mi todo.

Oscuros son estos momentos, mas tu imagen pálida e invicta los ilumina. A ti, a quien amo, te confieso que miles de corazones de otros amantes nos envidiaron. Sí mi amor, nos envidiaron durante esas horas donde fuimos nosotros y nada más. Yo fui tuyo. Tú fuiste mía. Todo el Universo conspiró contra nosotros, pero les dimos batalla, como ahora la doy por ti. Cada instancia bendita de ti ha sido un milagro en mi vida. Cada palabra tuya una canción diferente. Y cada sueño una ambición. He peleado contra los mil infiernos existentes, y pelearé contra otros mil. Tu silueta yace en mí como esencia pura... como el acero de esta hoja a su espada. Me das fuerza... y muy bien sabes, mujer mía, mujer querida, mi mujer amada, que sacrificaría todo por ser el mediador de tu felicidad, aunque me conforme con una sonrisa tuya, con tus oceános que desatan olas de encantos, con las hojas de cristal minúsculas que invaden cada centímetro de tu piel... de tu cuerpo... y de un afán... de mis labios tristes que nunca han conocido los tuyos. Ahora, bien quisiera un último mirar tuyo, que me digas esas dos palabras una última vez...

Ya vienen. Esta espada, esta armadura, este escudo y este cuerpo servirán bajo tu nombre único. Servirán bajo el nombre de nuestro amor que está fuera de todo conocimiento conocido o por conocer... y moriré con gusto por él... moriré con gusto por tí.

Te amo. Adiós.'

Triste, el ángel dejó la carta y divisó hacia lo lejos alguna señal del Caballero. Se había perdido entre el horizonte... y el ejército que se aproximaba. Sólo logró escuchar un grito de guerra, y unas hojas de espada chocar..."

La última marcha...

"Ya no es batalla... es una guerra total. El pobre Caballero observa impotente la nueva estrategia de quien parecía ya derrotado. Arriesgándolo todo, ha enviado al campo de batalla su última fuerza. ¡Oh maldita sea, el Caballero está solo! Se avecina lentamente un amanecer rojo para este Gran Guerrero. Entonces es cuando aprecia lo inevitable. A pesar del fuego, de las tinieblas, de la tormenta... de la sangrienta mañana, él empuña su espada... y comienza su última marcha...

- Por tí, mi amor... por tí..."

Te amo...

Monday, October 15, 2007

Coraje

"Coraje...
Yo tengo un concepto de coraje. Varios lo afilian al mero hecho de enfrentarse solos a miles. Estar frente a la boca del dragón, a las fauces del infierno. Pero no. El coraje de este Caballero no es desenvainar su espada y derrotar a millones. No es caminar en medio de la incertidumbre. Su coraje tampoco es estar entre lo ajeno, ni es tratar de vencer lo invencible. Mi coraje nunca ha sido el sobrevivir cada campaña que posee la vida contra mí. No. Mi coraje es más sencillo, más simple, pero a la vez, más complicado. Más difícil de acarrear. Más imposible de ganar. Mi coraje es tenerte entre mis brazos, mi amor... mi coraje... es sólo besarte. Es sólo quererte. Atreverme a acercarme... atreverme a tocarte. Llenarme de valentía para rozar ese fuego tuyo. Mi coraje... es amarte."

Saturday, October 13, 2007

A morir...

"Helo aquí, sentado... descansando de la batalla. La dulce trinchera que alberga la paz. El Caballero aprovecha el tiempo para meditar... ¿por qué está aquí?... ¿por qué lucha?... ¿por qué batalla con tanta pasión y afán? Entonces fácilmente recuerda: Ella. No logra comprender el todo de sus sentimientos, de sus emociones. Su existencia se basa en un solo ser que no logra tocar por ahora. Las palmas de sus manos buscan desesperadas ese bendito terciopelo de su piel, tocando una hoja... o hundiéndose bajo el agua. Hermosa sensación. Cualquier buen Caballero sabe que se puede perder fácilmente la moral en el campo de batalla y así olvidar la razón de su combate. Pero éste no. Su devoción es infinito mismo. Sabe que con cada vaivén de su espada, es un paso menos que dar. Sabe que con cada enemigo derrotado, se acerca más y más. Sabe que con cada victoria, es una nueva oportunidad... una nueva oportunidad de dar a ella. Y ya puede levantarse una vez más... su imagen está en todo y en todos. Inserta en lo incierto, bendita en lo maligno. Agua que cura todo rastro de fuego, incluso el de nuestro Caballero. La debilidad de la cual gusta... un vicio. Un vicio a voluntad. Le gustaría saber porqué la quiere. Porqué la ama. Porqué la desea. Porqué la necesita... porqué cada palabra que cruza por sus enamorados pensamientos posee su esencia. Una dulce obsesión.

Resuena en su mente.

-Te amo. Te amo. Te amo.

La cree con ella. La imagina abrazándola.

-No te dejaré. Nunca.

Y alucina besándola... con el silencio como el más fiel aliado existente... por unos cuantos segundos. Y le promete...

-Por ti... hasta la muerte.

Desenvaina una vez más la espada, gritando en medio del campo de batalla. Contra el viento, contra el fuego, contra todo... a morir."

Monday, October 08, 2007

Resurrección...

"Los respiros recrean la saga de la vida. La mano recupera su vieja fuerza y la moral se reestablece. Los ojos se abren lentamente, ardiendo bajo la luz encandiladora. La espada se desenvaina... bellamente... como el arco iris apareciendo entre el sol y la lluvia. El escudo, acero de héroes, se acomoda en el brazo izquierdo... decidido. El yelmo cae orgulloso en su cabeza... dispuesto. La armadura se blande ante su cuerpo. El tiempo de gloria ha vuelto para el viejo Caballero. Una rosa cae. Él la recoge, y la lleva consigo en su corazón. Debajo del escudo, pero encima de todo. Encima del mismísimo mundo que lo ha acogido. El descanso ha terminado... es tiempo de batalla...

- Voy por ti mi amor... voy por ti.

La armadura será fría, pero cálido su corazón... la siente con él. La desea con él. La quiere con él. Devoto, reza por unos cuantos minutos por ella. Comienza una vez más la larga travesía, la difícil jornada, el riesgoso viaje del amor. Seguro, decidido, fortalecido... susurra su nombre... lo recita con ahínco... y comienza a caminar..."

Thursday, October 04, 2007

Estos días...

Días homogéneos. Días aburridos. Días de uno... no de dos. He vuelto al tiempo sin sentido, al sendero sin rumbo... y, sim embargo, cierta parte de mí todavía la siente conmigo, palpable... a pesar que mis manos y mis labios la desconozcan completamente. Sólo tengo de ti humildes imágenes. Me aíslo para recordarte mejor... buscando en los alrededores algún girasol.

Anoche me lo dijiste. Tres veces. Ignoré por segundos los miles de kilómetros que nos separaban. Hermosa ficción. Pero ahora, hoy, aquí... he de sufrir el peor de los castigos. Me lo merezco. Actitudes y decisiones patéticas, dignas de un derrotado. He de pagar el maldito precio, y cuando toda sangre envenenada haya sido derramada por completo, volveré... volveré por ti. Te batallaré como nunca antes lo había hecho... porque los días de gloria de este exhausto caballero esperan impacientes su arribo, y no los hará esperar. No más...

Te amo...

Friday, September 21, 2007

La Batalla de los Cinco Infiernos

Primer Infierno: Contacto.

Ella. La conocí en Marzo si bien recuerdo, en una mañana de charlas. De cabellera oscura y tez blanca. Encantadora. Creo que robaría la mirada de cualquier hombre. Su sonrisa resaltante y su alocada personalidad. Curiosamente, toqué su mano antes siquiera conocerla. Pequeña, pero atrapaba por completo mi todo.

-Entonces el Caballero se impregnó de divinidad y bendijo su armadura.-

Mediamos nuestras primeras palabras a la mitad de la mañana.

-Disculpa...
-¿Sí? - Me sentí enmudecer, y el momento se tornó incómodo.
-Eh... ¿te gusta este estilo de música? - Descaradamente puse un audífono en su oreja y toqué cierta canción para acertar mi hipótesis.
-¡Sí!...¿cómo supiste? - dijo emocionada.
-Por tu anillo. - Mentí, lo noté en su mirada, no sé cómo, pero fue así. Y así comenzó todo. Adivinando una trivialidad.

Reingresando al auditorio, repudié la jornada. Condenadas charlas acerca del emprendimiento y la perfección constante de la persona en el país. Bah... uno que lamentablemente lo aprendió desde pequeño, en el seno familiar, donde la ira sin pretexto del padre luchaba constante contra la serenidad eterna de la madre y era una guerra sin fin. Entonces fue cuando ella tiritó.

-¿Tienes frío?
-Sí... - Sin que ella se fijase, ya me había sacado la camisa, y se la ofrecí.
-Gracias - Me dijo, y la usó como frazada. Su delicadeza de actuar y el perpetuo mirar me conquistaron lentamente. Quizás fue su coqueteo nato. Quizás fueron sus labios color carmesí. Quizás...

De pronto sentí el alivio: la charla tocó su fin. No hallaba la hora de salir de ese lugar, pero algo estaba cambiado y mis tonterías me dejaron llevar por el instante. Quizás para mal.

-El Caballero afiló su espada... -

Al salir, ella me siguió. Charlamos un poco. De todas maneras, el momento lo favorecía. Ella desconocía completamente del lugar... y yo también. Éramos novatos de ese nuevo mundo.

Y en su casa escribí algo. No le di mucha importancia. Lo escribí por querer hacerlo y saciar esa necesidad, como el perro que quiere comer estando lleno.

-¿Puedo leerlo?
-Claro. - Ella era una perfecta hechicera. En su voz yacía el encantamiento y en su mirada la confirmación de éste.

-¡Qué hermoso!
-Quédeselo si lo desea.
-¿Sí?... - se sonrojó. - Muchas gracias... - Y firmé con mi nombre esa hoja.

Arribó la tarde rápidamente, y sin darme cuenta, ya estaba acostado en el pastizal junto a ella. Inserto en la incertidumbre, le confesé media vida. Y ella a mí. Fue nuestro momento.

-¿Cuál es tu fantasía?
-Que llegue mi príncipe a caballo y me rescate de una torre.- Y por un segundo sentí que la amé.

Creo que le dio mucha importancia a una rama cortada, tirada entre hojas secas, porque la recogió y me la dio. Yo la guardé... todavía la tengo guardada. Sentí su mirar ordenándome "cuídala, porque yo te la di". Y he obedecido. Desde ese día que cada pasar de mi existencia posee algo de ella, en mi alrededor o en mi interior.

-Y comenzó la marcha del Caballero... -

Segundo Infierno: Incertidumbre.

Los días siguientes fueron confusos. La presencia divina de ella distorsionaba la realidad como la conocía y la transformaba en un mundo ideal. Coloreaba este ambiente de blanco y negro, floreciéndolo. Sin mayor esfuerzo, se ganó una devoción total de mi ser. Entonces fue cuando quise ser de ella y que mi todo también fuera ella. Ella. Ella. Ella.

Eran las cinco de la mañana, después de una fiesta, en la entrada de su casa. Ni el momento propicio, ni el lugar indicado.

-Te amo. Siento que te mereces la felicidad de todo el mundo y yo trataré de ser el mediador de ella.
-...-Trató de hablar, pero la corté.
-No digas nada. No mates la ilusión. - Y le di un beso en su mejilla sonrojada. Lento, apasionado, como si fuera en sus labios, impregnando un fragmento del amor que sentía, tratando de hacerlo tangible. Tratando de convertirlo en mero placer. La abracé y ella entró a su casa, mirando hacia atrás. Observándome subir esas escaleras, entre los focos de la calle y el ruido silencioso de la noche.

-El Caballero había brindado su primer golpe... comenzó su batalla.-
-Pobre e insignificante ser, condenado a batallar entre fuego y cielo.- Declaró Dios.
-Esta vez será diferente.- Señaló el Caballero, seguro de sus palabras.

Las semanas volaron, y la cotidianidad se hacía presente. La rutina y la homogeneidad de esos días me volvían preso de la realidad, pero la diferencia estaba en ella. Aquella mujer que la veía de momento en momento y sentía que bailaba conmigo, en medio de la explanada, bajo la mirada de todos.

-¿Me dejarás sola?
-Nunca.- Y me abrazaba. Me hacía suyo por unos cuantos segundos, y ésa era mi gratificación temporal. Como pobre niño, volvía a mi casa feliz...

Tercer Infierno: Realización.

Mi trofeo fue su confianza. Poco a poco, ella entraba en mi red de amor y buscaba en mí la sombra del desierto, el paraguas de la lluvia... la tranquilidad del campo de batalla.

-El Caballero siente la victoria llegar, y pelea apasionadamente hasta el fin.-

La noche helada carcomió nuestros cuerpos y nos obligó a acercarnos... como también la voluntad de cada uno. Se dejó querer por un momento... se dejó amar por un segundo, con la inminente invasión de mis labios, quienes rápidamente acertaron en los suyos, en medio de la sorpresa y la ingenuidad. Desesperado, la había besado. Y ella no parecía enfadada.

-El Caballero canta en la fogata junto a sus camaradas, orgulloso del triunfo cometido.-

Mi vida me regaló nuevos tiempos. Su sonrisa era más radiante y yo por fin podía osarme a imitarla. La sentía mía. Durante un mes y medio, el dulce sabor de sus labios quedó prendido en mí, como el licor que recién se prueba.

-La espada del Caballero poseía la rosa de ella... y su pasión había crecido.-

Es un recuerdo alegre... el hecho de robarle un beso. La sorpresa... lo súbito... lo espontáneo. Ella era así... yo lo fui una vez. Con ella.

Cuarto Infierno: Cúspide.

Aunque fueran escasos, los días soleados incrementaban mi amor por ella. Ciego, creía ver la posibilidad de estar con ella. El sentido de mi vida existía y tenía nombre. Me propuse la idea y comencé a salir con ella. Benditos fueron los días en los que todo el mundo dejaba de existir por unas horas, y nosotros dos poseíamos lo nuestro. Forjando cada segundo con un poco de amor, un poco de amistad, más otro poco de verdad, y un último de placer. Era todo perfecto. Invierto minutos en revivir cada instante.

-El Caballero se sentía en la cima de la duna, feliz y satisfecho.-
-Lo siento hijo mío, no eres feliz.- Decreta Dios.
-He peleado y he triunfado. No hay nada que lo cambie.-

Ella me seducía.

-Dime que me quieres.
-Mentiría si lo dijera. Yo te amo.

Difícil es plasmar estos recuerdos en palabras. No poseo poder para siquiera comparar las chispas que despertaron cuando nuestros cuerpos yacían muy cerca y deseaban un poco más. Mi corazón la amó un poco más, usando mis labios y mis brazos como armas, atacando y atacando. Y después del combate, la paz de sus ojos cerrados y su desvanecedor respiro conquistado por el sueño. Mi mano la ayudaba a mantenerse en ese estado. Fui feliz.

Quinto Infierno: Desilución.

-El Caballero refina su vieja armadura, afila una vez más su espada, levanta el escudo y se prepara para la última pelea de su campaña.-

El sexto mes fue el decisivo. Era hora de cambiar mi patética existencia. Hacer formal la inserción de mi niña en mi vida. Fui un alucinado valiente y creyendo dominar el fuego, acerqué mi mano.

-¿Qué sientes por mí?
-Te quiero mucho. Soy feliz contigo. Me encanta estar contigo...
-Pero no me amas...

Entonces me quemé.

-Te lo dije, valeroso Caballero.- dijo Dios.
-Lo sé.- Se levantaba del suelo, con la armadura rota, el escudo partido y la espada trizada.

Mi batalla había terminado. Y lamentablemente no había muerto.

-El Caballero levantó sus armas y partió vuelta a casa, queriendo haberse quedado entre la tierra y una espada.

Thursday, September 20, 2007

Desilución...

"Y la espada es envainada una vez más... la sangre que vertió en batalla no valía la pena..."

Saturday, September 15, 2007

Soliloquio

"¿Por qué el hombre tendrá esa manía de querer saber hacer más cosas? Esa añorada ambición, la destructiva... la que carcome por dentro hasta las putrefactas entrañas del corazón desolado... porque quiere perfeccionarse... porque desea alegrar más a su mujer... o a quien le pretenda hacer suya. Impresionarla. Hacerle saber que la puede enamorar de mil maneras diferentes. Que en el libro de su vida no habrá página en blanco... sin su nombre repetido más de un par de veces. Que puede recordar las primeras palabras que cruzó con ella. Que guardará hasta el final de sus días la flor que le dio sólo porque se la quiso dar. Que su trabajo, su oficio, su cargo, su vocación, su diplomado... a voluntad propia, es amarla... incluyéndome en este soliloquio..."

Tuesday, September 11, 2007

El descanso...

"Ya no hay más batallas. Ya no hay más luchas. El Caballero se encuentra ante una gran encrucijada: El total abandono de esta legendaria conquista... o el millón de años de espera. Por ahora, ha optado por la espera y se ha dejado llevar por su ilusa luz de esperanza. Espera cualquier milagro... el patético fantasma de la ilusión ha invadido una vez más al desgraciado. El viento lo consuela, como también las hojas que fallecen, creyendo que son sus dedos. Y la piensa... constante. La recuerda como un rayo de sol que atravesó su armadura y su corazón. En medio de la paz y la tranquilidad del combate, el Caballero dedica sus pensamientos a su amada. Su pensamiento es su espejo. Su dulce aroma emanado hasta en el más crudo invierno, hasta en el más sangriento campo de batalla, hasta en el más oscuro cementerio de árboles. Su melodía tocada en cada rincón del mundo, viendo las estrellas estremecerse por el violín de su voz. Inmerso en ella, el Caballero comienza su sueño. La siente junto a él... hecha de porcelana... real. El miserable de amor, aprende de ella, bailando con ella, cantando con ella, riendo con ella, imaginando la verdadera vida... la verdadera felicidad. Pero no la quiere soltar. Pobre hombre, sabe que sueña... y no la quiere soltar. El atardecer lo destruye... pidiéndole a ella "quédate..."
Se desvanece, entre rosas de hielo y luces. Entre paraísos y mares. El Caballero se despierta desconsolado... y comienza a caminar."

Sunday, September 09, 2007

En la costa...

"Quizás las nubes oscurecían nuestro día, pero tus ojos reflejaban constelaciones enteras. El frío también lo opacaba, mas el abrigo de tus brazos fue mi escudo. Y el mar como pretexto improvisado... y el viento que provenía de él. Amando cada centímetro de tu rostro, cada nota de tu melodía, cada infinidad de tu aura. La esperanza pronta a llegar, en forma de ti, alegrándome... sin importar el tipo de batalla que deba enfrentar por ti. El Caballero ha levantado su espíritu por última vez para terminar con esta legendaria historia... ya te siento llegar, mi amor. Mi espada yacía en el aire, constantemente, y mi mano izquierda buscaba desesperadamente la tuya... pero ya la encontré..."

Thursday, September 06, 2007

¡A la carga!

"Y en el lugar menos apropiado, en el momento menos esperado, el Caballero se somete a la más riesgosa de sus hazañas: La completa aniquilación de sus miedos, la tentación del momento... la eventual derrota de este guerrero, hechizado y confundido... apasionado y sin razón. El cantar de la victoria y el trofeo en forma de beso, la dicha de su aroma. El Caballero de roca, hecho arena. El Caballero de hielo, hecho agua. Ella ahora es su mundo, su Universo entero controlado sólo por la yema de sus dedos y sus labios. La tiene... es suya... por fin lo es. Pero sólo de piel... no de alma. Pero sólo de cuerpo... no de corazón. Sin embargo, el Gran Caballero no piensa dejar el campo de batalla. La lucha continúa... y ante las grandes puertas del infinito, él entra... sin miedo... valiente y osado, sin importar que este portal lidere a las entrañas de Hades. Ya siente el frío otra vez, gritando "¡a la carga!"

Thursday, August 30, 2007

La Bufanda...

"Piedras, espinas, invaden el camino del Caballero, como también el frío invernal. "Es difícil" dice el pobre guerrero que trata de mantenerse en pie ante la adversidad, solitario en su armadura, caminando contra el viento... lentamente, encerrado en una ilusión, soñando con ojos abiertos... lo ideal. Ciego por el aroma que emana la bufanda que carga, larga y suave, como una hoja de trigo. A pesar del óxido, a pesar de la sangre, a pesar del sudor y el constante jadeo, la bufanda mantiene la presencia de su amada."

Monday, August 20, 2007

Caballero

"He recuperado la moral.
La batalla se ha reanudado.
Y tu corazón será mi destino.

Oh mi niña, oh mi amada, maté la ilusión por unos cuantos días para no imaginarte en todos lados, ni en todas partes. Dichoso el minuto en el que mi ser encontró lo más cercano al cielo, la amable criatura, divina. Defenderé hasta la muerte los recuerdos compartidos, las sensaciones, los escalofríos, las miradas y las palabras que más de una vez dijiste, me condenaron a obsesionarme más y más de ti. Ahora, en mi solitario y frío lecho, siento arder mi corazón cuando tu silueta conquista mis pensamientos, deseando que estuvieras aquí... conmigo.

Cuando estamos solos, anhelo con murmurarte las palabras exactas y ahogar tu bellísima voz por unos segundos, pero el nerviosismo es más rápido y me reprime. El deseo de yo ser por quien piensas y sonríes, permanece invencible ante el infierno de la adversidad. Te daría todo... y un poco más. ¿Qué sería de mí si me amaras tanto como yo te amé... como yo te amo ahora... como yo te amaré eternamente? ¿Qué sería del caballero que no poseerá otra batalla más por pelear, porque ya ha salido victorioso en la ardua lucha del amor? El regocijo de tenerte, mi amor, y el merecido descanso eterno, hasta que el destino decida poner a prueba el amor que siento por ti, y con gusto pelearé por ti.

Te amo."

Thursday, August 16, 2007

Misterio

"He vuelto a la desilución. Miro hacia atrás y aprecio mis patéticos intentos de conquista. Intentos de logros, de cambios, de drásticos cambios. Sollozo. Después de todo lo soñado, sigo aquí, en medio de la trinchera, en la mismísima trinchera donde he sangrado lágrimas y he llorado sangre por quienes parecían la esperanza hecha personas. Un amigo una vez me dijo: "Prefiero el caos a una realidad tan charcha". Tiene razón. Y ahora... ¿qué hare?. Desespero con la pregunta sin respuesta. Enloquezco por la solución.
Siento lástima por las balas de mi adolescencia disparadas en vano, rebotando en el concreto indestructible del dolor. No quiero... No... Por dios no... No deseo volver a sonreír irónicamente. Puedo contar con los dedos de las manos los minutos en los que creí que era feliz. Quizás menos. Misteriosamente sigo en pie. Sin razón... sigo vivo."

Wednesday, August 15, 2007

A pesar de todo...

"Entremedio de la indignación y la tragedia, fallezco mis piernas, descalzo de consuelo y amor, aunque sarcásticamente posea la cabeza al frente de batalla. El olvido como cotidianidad, la frustración como pan. Que todo el tiempo del mundo se mate de pronto por un rocío de alegría, parecería un sacrificio digno... y egoísta. Las malditas cicatrices del pasado vuelven a arder, en lenta agonía. Yo creo soportarlo, me hago la idea, me creo la ilusión de fortaleza e indestructibilidad. Como dicen por allí, la esperanza es la mejor mentira de todas. Ando ciego. Quiero andar ciego. Quiero yacer ciego e ignorante. O bien... saberlo todo, y aún así sonreír... a pesar de todo."

Saturday, August 04, 2007

Frío infernal

"Una noche eterna. El invierno atacándola y las estrellas ocultas. Aunque los ejércitos de mi corazón yacen derrotados y desvalidos, sigo vivo. Sigo firme. Sigo adelante, sin querer reconocer la terquedad... la necesidad... la desesperación por haber caído en el abismo de tus ojos. Llorándote, sabiendo que mis lágrimas te recorren banalmente, como la lluvia sobre las montañas. Sin encontrar consuelo, como sentir el frío infernal de mi alma en pena. Débil e inútil, con alas cortadas. Sin importancia, como gota en el océano. Patético y solitario, deambulo en las tinieblas, con la certidumbre de mi propósito. Demacrado y sangrando, doy pasos lentos e inseguros, pero siempre adelante. No hay batalla. No hay choque de espadas. Sólo existe la resistencia en el infierno... y la imagen terca de un paraíso."

Friday, July 27, 2007

Veinte años...

"Un día que parece ser uno cualquiera, pero en el fondo no lo es. Es una celebración de batalla. 365 días de eterno combate contra mí mismo, y al parecer la lucha persiste. La búsqueda del deseo verdadero, del afán verdadero... del único que me ha mantenido en pie hasta ahora, perseverante... ambicioso... terco. Un año más que parece ser tanto de esperanza, como de tragedia... 20 otoños... 20 primaveras...¿quién sabe? Días invadidos de la diversidad de emociones. Benditas y malditas. La batalla dedicada a la búsqueda de un propósito final, y la gloria venidera por cumplimiento de ese propósito: Tú, mi amor, sólo tú. Otro año más condenado a pelearte hasta el último aliento. Condenado a batallar por un ideal. Ideal altruista. Ideal que nunca acabará... nunca morirá... nunca fallecerá. Mi ambición la revive constantemente. Ésa es mi vida... nacer por mi amor... crecer por mi amor... luchar por mi amor... y morir por mi amor."

Tuesday, July 24, 2007

La noche...

"Bajo las luces de la luna cruzando a través de la capa de nubes, los dos seres se convirtieron en uno. Bajo el encanto del deseo y placer. Emborrachados del dulce jugo de amor transformado en lujuria. Porque él dijo: "Esta noche será nuestra, y vivirá ardiente en mi recuerdo, hasta que la tierra deje de girar". Entonces los tejidos ya eran algo innecesario. Y ella los dejó caer, lentamente, con el profundo respiro de él en sus labios. Dejándose revelar bajo la luz de la oscuridad, ella atacó..."soy tuya..." Fundidos en el lecho, las miradas fogosas, las manos deseosas, las pieles insaciables y los corazones generosos dieron paso a los gemidos callados en la encerrada habitación. La secreta conspiración, ahogada en el fuego de los dos cuerpos. El mundo a su alrededor, extinto. El excitante terciopelo de la mujer, la sed de placer del hombre, elementos dignos del acto. Y de pronto... el clímax. Los cuerpos yacen, derrotados, fundidos otra vez en uno solo, besándose hasta la muerte de la noche."

Saturday, July 21, 2007

Para que el momento no duela...

"Poseo una rutina. Una forma que pretende ser efectiva, aunque nada es perfecto... excepto ella.

Para que el momento no duela... no mencionar mucho su nombre, ni lo que gusta decir o hacer. Quizás sea necesario de olvidar algunas cosas, como el color de sus ojos, o su tez. O la manera divina de envolver mi mundo en su manto de color rosa.
Para que el momento no duela... dejar de lado la confusión. Ella es la incertidumbre de mi vida. Cerrar los ojos ocasionalmente, para no verla en todos lados, ni en todas partes. Ignorar la luz del sol, que se asemeja a la de sus ojos.
Para que el momento no duela... simplemente dejarse llevar... escucharla, sentirla, verla, quererla... amarla... porque me han elegido el momento para conocerla, y saber que desde ese momento estaría encadenado a ella... y morir amándola."

Te amo...

Thursday, July 19, 2007

Recuerdo...

"Deambulo pensándote, mi amor.

Los días han contraído la pestilencia de la muerte, mientras que mi deseo me mantiene invicto ante ellos. No sé cuánto duraré en pie, mi niña. Los minutos confabulan contra mi eterno sueño de poseerte por un momento. Quizás qué me depara el mañana. El dulce afán de mirarte una vez más es lo que me mantiene vivo. Y mi mano con tu piel blanquecina. Y la travesía de ésta por tu rostro. Lentamente.

Las noches son mi martirio. Son el fracaso del día sin ti. La impotencia de mi ineptitud. Pero me mantengo invencible. Tu recuerdo me mantiene invencible."

A mi Domi. A mi niña. A mi gran voz de apoyo en los días que caigo sin encontrar fondo. A la mujer que le debo un mundo. Te quiero mucho.

Saturday, July 14, 2007

Pensaba

"Pensaba...

Me han condenado a vivir una travesía eterna de desesperanza. Me han llenado de una vida interminable. De una maldita inmortalidad. El divino espectador de seres queridos falleciendo... lentamente. Ni los intentos de batallar hasta la muerte apaciguarán esta maldición. Ni siquiera por esa persona amada. Maldita impotencia.

El sable yacía dentro del cofre, aburrido e inútil. Así también mi corazón inerte, sin el fuego pasional de la batalla. Hasta que ella, con su mirada ardiente, ha revivido mi corazón. No pretendo luchar en el mismo campo de batalla, sino esperaré armado y listo la nueva esperanza... ¿qué?... ¿tan típico de mí, cierto?... Encontrar una esperanza y lucharla hasta que la tierra deje de girar. Pero esa es mi existencia... una incesante búsquerda de pequeñas luces en un mundo de sombras. Al parecer nunca terminará. ¿Qué espero? ¿Qué deseo? ¿Qué necesito? ¿Qué añoro? Sólo hago una cosa: Sonreír. Sonreír irónicamente a la muerte.

Nada de esto fue planeado. Sólo este humilde legado a quienes, alguna vez, se den la molestia de apreciar mis palabras y que sepan esto: Yo existí. Yo viví. Yo amé.

Lo sé... sólo pensaba..."

Friday, June 29, 2007

Mariposa blanca

"A pesar de todas las cosas, poseo un deseo loco de dejar todo atrás, renunciar a mi vida entera, y secuestrarte... tenerte para mí por siempre, como el viejo Fantasma de la Ópera a su Christine. No se lo quiero decir a nadie, pero a la vez deseo gritarlo: Me intuyes, me adivinas entero, como la dulce mirada de mi madre buscándome curiosa, tratando de descifrar lo que siento. No creo que en todo este Universo se logre crear otro ser o conocer otro ser tan fantástico como tú. Es fría esta maldita noche... tiritando te escribo... lentamente... sí mi amor, lentamente, con un tiempo que creo tener y a la vez no tenerlo. Por mí simplemente te besaría en una esquina, y en realidad ya lo hice, en tu puerta, como un patético ladrón de amor. Patético de niño. Niño de inocente. Inocente de ignorante. Sí, querida mía, de uno que añora mil cosas, pero todas ellas contenidas en una sola: Tú.

A pesar de todas las cosas, todo esto suena egoísta, banal y meramente terco. Quien tiene que sonreír eres tú. Quien tiene que revivir eres tú. Quien tiene que maravillarse de la hermosa vida que se nos ha brindado eres tú. Tu sonrisa, tu bondad, tu propio tú, merecen de la felicidad del mundo entero. ¿Pero sabes qué, mi amor? Me gustaría ser yo el dueño de esa felicidad a brindarte. Me gustaría ser ese pequeño sol que brillará cada día de tu vida. Me gustaría simplemente que todo tu universo fuera paralelo al mío, y vivir juntos en una eternidad incierta, que sólo nosotros podamos crear y gobernar. Y sino... me gustaría lucharte, pelearte, batallarte con toda la pasión que mereces, niña mía, y morir en el intento. En el intento de algo que valía la pena. En el intento de una felicidad plena. En el intento de mil estrellas iluminando un solo golpe de gloria empuñado en toda mi espada que tiene grabado en su luz tu nombre... intacto. Invencible. Invicto. Que tú seas la Gran Razón de todas mis añoranzas. Sí mi amor... moriría por ti.

El cielo sería más azul si lo miraras constantemente, como así también mi vida si por un momento me quisieras tanto como yo te quiero ahora, en este preciso momento, en el que te pienso incesantemente, y hasta te lloro. Lágrimas saladas, lágrimas ensangrentadas... que poseen tu imagen plasmada. Tu rostro sonriendo plasmado. Como dije una vez, en la primera carta que te dediqué, bella mía: "Quizás qué pensarás de mí después de esto..." Pero, a estas alturas, ya nada importa. Solo venía de visita a este planeta, buscando un roce de alegría, y lo encontré... mi amor te encontré. Nunca creí que realmente existieras. Hasta dudé. ¡Perdóname mi amor por dudar de ti, pero no creí que fuera cierto! Oh, si sólo mi amigo Werther me comprende perfectamente. Por nada ni con nada logro olvidar por un momento la suavidad de tu pelo cosquilleándome el rostro decaído, cuando nuestros brazos se cruzan, cuando más desconfías de mí, porque temes a que ataque otra vez, bella mía. Con nada logro olvidar tus ojos oscuros e intimidantes, conquistadores de mundos. Sí mi amor, una mirada y una sonrisa tuya son tu mejor arma.

Me encanta mirarte, así de detenido como observar el segundero de mi reloj avanzar. Lentamente. Detenidamente. Minuciosamente. Tratando de encontrar el origen de tu bella luz encandiladora. Nunca creí que en este infierno habría un escape de paraíso como tú.

He perdido mi aliento.

Soy un alma en busca de cumplir su último deseo para descansar en paz. Al parecer viviré entremedio de la paz y el infierno. No creas, mi amor, que eres una lágrima en mi vida. Eres sino la ironía de las cosas. Y aún así, cruzaría los senderos de llamas infinitas por ti. Debo amar cada detalle tuyo, porque lo quiero. Debo amar cada palabra que haz dicho, a pesar de que la haya escuchado bien o no por estar más bien fijado en tus ojos. Sí mi amor, me distraes. Apareciste tan súbitamente en mi empobrecida existencia, como la mariposa blanca que de pronto se cruza en el camino de un perro vagabundo. Y entre dejarte volar o atraparte en un vaso de cristal, aunque me duela, prefiero que seas libre, y ciegamente lo hago, queriendo que sólo vueles cerca de mi corazón.

Perdóname. Perdóname por todo esto. Perdóname por todas las cosas de mi vida. Hoy es un día de gloria en tu existencia. 365 días más que vivir. 365 días más en los cuales existir... sólo te digo esto : No existas mi amor... vive. Vive cada día como si fueras a fallecer en el siguiente. Y luego no mueras. Luces y sombras invadirán tu divina presencia. Deseo que prevalezcan indestructibles las luces. Que las sombras sean erradicadas fácilmente. Creo que soy una mi amor. Lo siento.

No te preocupes. Pronto me iré.

Sí... ahí viene mi amor. Ojalá que, cuando mi furibunda cara cruce en el fantástico mundo de tus recuerdos... sonrías. Porque eso quise ser en tu vida: Una sonrisa constante. Como tú lo fuiste en mi vida. No me arrepiento de ello. Nunca. Ni muerto.

Adiós.

Un beso. Siempre tuyo. "

Friday, June 22, 2007

Vencido

"Está nublado. Lo está para mí de hace días... desde que toda esperanza fue apagada de golpe. Desde que cada emoción se tornó gris. Desde que la resignación y el dolor son meras costumbres. Desde que la moral dejó de existir. Desde que comenzó la marcha de los ejércitos de la muerte... buscándome... constantemente. Dicen que ya no vivo... y que no merezco estar aquí. No estoy escondiéndome. Sólo los espero. Arrodillado... con un lápiz en la mano... y mis ojos cerrados."

Saturday, June 16, 2007

Nuestro pacto secreto...

"¡Qué irónico! Creía estar renunciando al mayor de todos mis deseos, al más añorado, y brindo un último ataque, a pesar que sabía que todo estaba perdido. Sentí el fuego de mi corazón dominarme. Aniquilando la intimidante distancia, había creado un sello de amor. ¡Mi niña, por segundos me amaste! ¡Por segundos fui el hombre más feliz del mundo! ¡Por segundos sentí la esencia de miel en mis labios! Los mil y un efectos posibles en fracciones de segundos... ¡y aceptaste mi gran afán! La noche lucía contenta, enorgullecida de mi acto de valentía. Mis días de blanco y negro fueron, hasta ese martes... que a besos y palabras lo pintaste como tú quisiste. Pintaste esa noche... en día. Pintaste las flores marchitas... en primavera. Todo lo que conozco, soy y seré, fue tuyo, es y será. Me transmitiste la alegría del mundo. Destruiste mi tristeza entera. Descubrí el placer hecho piel y pétalo de rosa. Bendita sea la pared que te sostuvo mientras mis brazos te encerraban completamente. Y tu mirada buscando mi respuesta. Y tus manos acariciando las mías. Y tu aroma hipnotizándome. Y el silencio ideal. "

Sunday, June 10, 2007

Cinco horas...

"La oscura tarde fue testigo. La eternidad poseía una forma... después de todo. Forma de ángel, de ninfa. Y caminé a su lado. Y reí a su lado. Admiré su rostro, sus ojos, y me desilucioné de las estrellas. Me bendijeron con cinco horas junto a ella. Cinco horas en las que sólo un segundo le bastaba para fascinarme. Un segundo para abrasarme. Un segundo para besarme. Miles de pequeñas alegrías contenidas en el más encantador ser existente. Fuimos ella y yo. Por cinco horas lo fuimos, y nada más. Me sonríe constante y desinteresadamente, sin saber lo que revivía en mí. Desesperado, trataba de gritarle por los ojos lo que tanto deseaba confesar otra vez, mas ella, tímida, se escondió en mi pecho, acurrucándose. Vencido y derrotado, cesaba el fuego de mi sinceridad. Y ahora pienso: Creo que nunca te dejaré, aunque eso me cueste la felicidad de miles de años. Sin embargo, la batalla ahora se ha tornado más dura, porque no hay enemigo contra el cual luchar. No he logrado conquistarte por completo, y creo que nunca lo lograré. Creo que nunca te dejaré. Ojalá me concedieran el deseo de morir por ti, mas me han condenado a verte en cada rincón de mis días. ¡Qué manera tan irónica de amar! Pensar en el final de mi existencia, y a ti como el verdugo más hermoso que he conocido. Todo se ha muerto a mi lado, y aún así cuento los segundos que han pasado desde la última vez que te vi. Creo que nunca te dejaré. Una rosa marchita y las hojas heridas por mis palabras serán el legado que dejaré atrás... y un corazón deseoso de amor.

Prometo que si llegas a mi lado, no te tendré por mucho tiempo... aunque planee tenerte por siempre."